Amar para ser amado

Este artículo fue redactado y avalado por Aileen Zaera
3 marzo, 2019
Amar y ser amado es una de las necesidades vitales más comunes. Sin embargo, en esta regla de tres falta el elemento más importante: al aprecio por un mismo. Porque sin una buena autoestima derivaremos en amores que duelen y fallan.

Entre los deseos y aspiraciones de la mayoría de las personas se encuentra el ser amado y valorado por alguien más, pero ¿cómo va a amarte alguien si no eres capaz de amarte a ti mismo? Este tema suele resultar complejo de abordar.

En primer lugar, por lo extenso del mismo y en segundo lugar, por lo subjetivo que puede llegar a ser. Sin embargo, tal y como Oscar Wilde dijo una vez casi a la perfección: «Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio que durará eternamente».

Esta apreciación es subjetiva, porque muchas veces las personas tienden a menospreciarse, a creer ciegamente que necesitan a otros para ser felices. Aún más,  necesitan constantemente de la aprobación de alguien más para sentirse bien con ellos mismos, y eso, es sin duda una muy mala enseñanza que nos inculcaron desde la más tierna infancia sobre lo que implica ser amado.

De ese modo, tal y como nos señaló en su día el psicoterapeuta Albert Ellis, amor es algo que más que aceptación. El amor verdadero no es un estado es un trabajo constante con uno mismo y también con la persona con quien estamos creando un proyecto en común.

 En el amor hay siempre algo de locura, pero también hay siempre en la locura algo de razón

-Friedrich Nietzsche-

pareja cogida de la mano

Lo que la sociedad nos impone para ser amado

Hay un hecho destacable. A menudo, se suele imponer a los más pequeños una serie de normas u obligaciones, contrarios a su naturaleza, para ir imponiéndoles a fuerza de estímulos -tanto negativos como positivos- su deber de adaptarse a las normas de la sociedad. Un ejemplo de ello es la obligación de «no molestar, contrariar o incomodar a otros». También la necesidad de complacer, de ser solícitos, de medir lo que uno vale por aquello que nos dan los demás.

Por ejemplo, decirle a un niño: no pintes vacas azules, no existen vacas así y nunca podrán existir, tienes que pintarlas como son. También la constante amenaza de “la gente dice” limita en gran manera a cada individuo que decide vivir bajo esta premisa, y aparte de ser imposible complacer a “la gente”.

«Echan a perder todas las historias de amor intentando que duren para siempre».

-Oscar Wilde-.

Tú también necesitas ser reconocido, validado, apreciado

Sucede que no nos enseñan otras dos lecciones. La primera es que “la gente” también debe complacernos, es decir, no sólo respetar a los demás sino que los demás nos deben respetar de igual manera. Lo segundo es que existe algo llamado individuo y es lo que somos, por lo tanto tenemos el derecho de vivir basados en nuestros propios valores, deseos y aspiraciones, y ésto debe ser respetado.

Es más, estudios como los llevados cabo por el doctor Ulrit Ort, de la Universidad de Berna, nos recuerda que una clave esencial para construir relaciones felices, es cuidar de la autoestima. Es algo que debemos tener muy en cuenta.

¿Cuándo te piensas casar?

¿Y a qué viene esta perorata del pensamiento individual y las presiones sociales? Fácil, porque la sociedad históricamente ha presionado con que a cierta edad ya el individuo debe estar casado y con hijos, es una exigencia edulcorada.

Así, cualquiera por encima de los 20 y tantos al reencontrarse con personas o sostener conversaciones de lo más morales escuchará la típica pregunta: ¿y cuándo te piensas casar?

casarse

Y con situaciones así muchos corren a casarse o a establecer relaciones con aquellos a quienes “aman” o los hacen sentir amados, pero la verdad, la oscura verdad, es que esto es un gran error, y por ello la tasa de divorcios actuales es tan alta.

«Cuando uno está enamorado, comienza por engañarse a sí mismo y acaba por engañar a los demás. Esto es lo que el mundo llama una novela».

-Oscar Wilde-.

Lo cierto es que muchos son incapaces de aceptarse a sí mismos, no se dejan margen de error y son rígidos con su vida, por lo tanto esperan exactamente lo mismo de los demás, especialmente de quienes escogieron para compartir su vida, pero si no se aman y aceptan como son ¿cómo esperan que otra persona los ame?

Vivir la vida

Ríase, equivóquese, aprenda de los errores, suelte una carcajada cuando algo sale mal. La vida es para vivirla, para disfrutarla. Tratando de cumplir normas sin sentido (muchas de ellas no tienen realmente un fundamento lógico) se va el tiempo que deberíamos dedicar a la introspección, a conocernos, respetarnos y amarnos como somos.

mujer conociéndose a sí misma

A reconocer nuestras virtudes (porque todos tenemos virtudes) y cuando esto ocurra – que nos amemos como debe ser – aparecerá la persona indicada que nos amará por lo que somos, sin máscaras, sin antifaces y sin ocultar partes de nuestras naturaleza.

Para ser amado, es importante que primero empiece a amarme a mí mismo.

 

  • Fromm, Erich (2007) El arte de amar. Paidós
  • Peck, Scott. M (2007) La nueva psicología del amor. EMECE EDITORES