Amar para ser amado

26 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
Amar y ser amado es una de las sensaciones que más nos llenan de satisfacción. Sin embargo, en esta regla de tres falta el elemento más importante: al aprecio por un mismo. Sigue leyendo para saber cómo afecta el amor propio a las relaciones románticas.

La mayoría de personas sienten el deseo y la necesidad de ser amadas y valoradas. Así, desde los tiempos más remotos se ha querido conocer qué es necesario para ser amado, y es que eso no resulta tan sencillo. Quizás el secreto resida en una de las frases más populares acerca del amor: “Para que te quieran, primero has de quererte a ti mismo“.

Sin embargo, aunque esta afirmación resulte poderosa, también podría causar frustración a muchas personas. En ocasiones, incluso de forma general, hay personas que tienden a menospreciarse. Hay quien cree que necesitan a otros para ser felices, llegando a necesitar además la aprobación de otros para sentirse bien con ellos mismos. Esto, además de causar dependencia y malestar emocional, es una creencia errónea acerca de lo que significa ser amado.

Tal y como señaló en su día el psicoterapeuta Albert Ellis, amor es algo que más que aceptación. El amor verdadero no es un estado, es un trabajo constante con uno mismo y con la persona con quien estamos creando un proyecto vital.

 “En el amor hay siempre algo de locura, pero también hay siempre en la locura algo de razón

-Friedrich Nietzsche-

pareja cogida de la mano

Lo que la sociedad nos impone

Desde que nacemos, nos encontramos con una serie de normas u obligaciones morales que debemos seguir para adaptarnos a la sociedad. Un ejemplo de ello sería la obligación de no molestar, contrariar o incomodar a otros. O bien, se nos enseña lo adecuado que es complacer a los demás, ser solícitos, y a ser valorados en función de lo que otros piensan de nosotros.

Por otro lado, conforme crecemos, la sociedad comienza a manifestar una serie de exigencias en cuanto a las relaciones de pareja: “¿Cómo es que estás soltero? ¿Cuándo te vas a casar?“. Estas ideas, además de hacer responsable y sentir mal a quien lo recibe, puede llevar a que las personas comiencen relaciones en las que simplemente se encuentran cómodos. En estos casos, no se sienten realmente satisfechos, enamorados y amados, sino que aceptan lo que les llega sin valorarse y entender cuáles son sus deseos.

Además, el no aceptarse suele llevar a ser más rígidos e inflexible con uno mismo y con los demás. Así, se marcan unas expectativas que difícilmente cumplirán. Sin embargo, la propia aceptación ayuda a entender las aspiraciones y motivaciones de otros, dando lugar  a un amor mas sano y duradero.

Quererse y respetarse a uno mismo

El pensar constantemente en el qué dirán es una amenaza que limita la forma natural de actuar de cada persona, tanto al hacer cosas, como al dejar de hacerlas. Por ello, es importante aprender que no se puede hacer feliz a todo el mundo, y que antes de actuar hay que saber si es algo que realmente queremos para nosotros.

Sería ideal, que en lugar de enseñarnos a complacer y venerar a los demás nos enseñaran otras dos lecciones. La primera es que también tenemos derecho a que nos complazcan. Es decir, complacer y ofrecernos a quien queremos es una sensación maravillosa. Sin embargo, debemos ser conscientes de que en una relación es requisito que sea algo recíproco. Ser amado no significa recibir afecto incondicional y de cualquier forma, sino que igual que damos, debemos recibir, y para ello, es esencial el amor propio y saber qué queremos.

Por otro lado, deberíamos grabarnos a fuego que existe algo llamado individuo y es lo que somos. Por lo tanto tenemos el derecho de vivir basados en nuestros propios valores, deseos y aspiraciones, y estos deben ser respetados.

¿Qué dice la ciencia?

Todas estas ideas suenan muy bien y, además de no hacer daño, nos ayudan a sentirnos mejor. Pero, ¿qué sabe la ciencia realmente de todo esto? ¿Tener una mayor autoestima hace que los demás nos quieran más y mejor?

Un estudio realizado en la Universidad de Bern revisó la literatura científica existente acerca de la relación entre la autoestima y la calidad en las relaciones románticas. Según sus resultados, una baja autoestima hace que el vínculo que tiene hacia la otra persona esté basado en la inseguridad y la ansiedad, lo cual llevaría a un cuidado de peor calidad y, por tanto, afectaría a la satisfacción que la pareja siente hacia la relación. Además, las personas con baja autoestima tenderían a alejarse del otro inconscientemente para protegerse del rechazo, lo que conduce a una menor confianza.

Estos investigadores además afirman que aquellos que dan apoyo a una pareja que tiene baja autoestima acaban por sentir que su apoyo no es apreciado. Así, a largo plazo, generaría una sensación de frustración y distanciamiento que podría acabar en la disolución de la pareja. Por tanto, ser amado podría depender en gran medida de nuestra autoestima y de la capacidad de creer y percibir que le importamos al otro.

Amarse

Al final, la mejor fórmula consiste en reír, equivocarse, aprender de los errores y aceptarse. Tratar de satisfacer a otros sin más, solo nos lleva a dejar de lado nuestro propio conocimiento, nuestros valores y, en definitiva, a dejarnos de lado. El amor más valioso que podemos proporcionar y disfrutar, es el ser amado por uno mismo.

mujer conociéndose a sí misma

Reconocer nuestras virtudes, deseos y necesidades no será una fórmula mágica para que aparezcan candidatos con quien compartir la vida. No obstante, nos ayudará a entender y valorar que dicha persona nos ama por lo que somos, sin máscaras, sin antifaces y sin ocultar partes de nuestras naturaleza.

  • Fromm, Erich (2007) El arte de amar. Paidós
  • Peck, Scott. M (2007) La nueva psicología del amor. Emece Editores.