Amar sin idealizar: 5 claves para conseguirlo

Si no puedes amar sin idealizar, probablemente termines sufriendo y dañando a otros. Descubre a qué se debe esta tendencia y cómo ponerle fin.
Amar sin idealizar: 5 claves para conseguirlo
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 24 abril, 2022

Parece que amar sin idealizar es sencillo, pero hay personas que nunca lo han logrado. Tal vez sin ser del todo conscientes, poseen una imagen irreal y exagerada de aquellas personas con las que comparten su vida. Y es que no se trata tanto del individuo en sí mismo, o de que posea unas cualidades realmente excepcionales, sino de la forma que cada uno tenemos de vincularnos.

Es innegable que el proceso de enamoramiento (especialmente en sus etapas iniciales) propicia esta idealización. El torrente de neurotransmisores que inunda al cerebro nos hace obviar los fallos y defectos del otro y disfrutar intensamente de sus virtudes y su compañía.

Sin embargo, en cualquier relación sana llega un momento en el que hemos de descorrer ese velo y observar la realidad. De lo contrario, podemos sufrir y dañar al otro.

¿Por qué no sabemos amar sin idealizar?

La idealización no es un proceso natural e intrínseco al amor, son dos sentimientos muy diferentes, pero que solemos experimentar en conjunto debido a pautas culturales y procesos internos. Los mitos del amor romántico nos llevan a pensar que las relaciones se basan en una intensidad descontrolada, en la dependencia emocional y en el sacrificio. Además, ciertas características propias pueden jugarnos en contra.

Por ejemplo, la idealización es muy común en personas que tienen un pensamiento rígido y dicotómico, que ven las situaciones como un “todo o nada”. Hay quienes me caen muy bien y son perfectos, y hay a quienes odio y son detestables; los grises no se contemplan. Así, cada situación debe interpretarse hacia uno de los dos extremos y, en el caso de la pareja, puede dar lugar a una ambivalencia dañina o a una idealización poco realista.

Por otro lado, quienes sufren de baja autoestima son más propensos a desarrollar esta imagen exacerbada de su compañero. En estos casos, es frecuente que se escojan parejas con características totalmente opuestas y que reflejan aquello que la persona admira y siente que le falta a ella misma. Así, queda “deslumbrada” por estas cualidades y pasa por alto cualquier fallo humano del otro.

Además, generalmente estas personas escogen o se enamoran de individuos narcisistas, que a su vez tienen una imagen inflada de sí mismos y rara vez admiten sus errores. Con lo cual, esta actitud potencia la idealización.

Pareja hablando enamorada

Amar sin idealizar es posible

Cuando idealizamos al otro podemos llegar a sufrir enormemente, pues es posible que aceptemos y toleremos conductas inadmisibles, que nos sacrifiquemos en nombre del amor y que nos cerremos a ver una realidad que, tal vez, hay que trabajar.

Además, probablemente dañemos también a la otra persona, ya que no nos estamos permitiendo verla (y, por tanto, amarla) tal y como es. Entonces, ¿qué podemos hacer para aprender a amar sin idealizar?

1. Identifica el patrón y toma una decisión

El paso inicial es tomar conciencia de que, tal vez, estás idealizando a tu pareja. Esto no es sencillo de percibir, ya que nos han hecho creer que en eso consiste el amor. Sin embargo, incluso si logras detectar este patrón en ti (pues generalmente la idealización se produce con múltiples parejas), todavía tendrás que tomar la decisión de cambiarlo.

Y es que dejar de idealizar a alguien no es sencillo. En un primer momento, puede doler perder esa imagen irreal y perfecta que teníamos del otro y abrir los ojos a sus defectos. Este nuevo estilo de amor y de vinculación puede sentirse carente al inicio (por ser menos intenso y apegado) pero es mucho más saludable. Por ello, comienza por tomar la decisión de cambiar.

2. Ábrete a ver y escuchar la realidad

Para amar sin idealizar necesitamos abrir los ojos, los oídos, pero sobre todo la mente. Para esto, podemos comenzar por escuchar las opiniones que nuestras personas más cercanas tienen acerca de nuestra pareja y de la relación. Si estamos abiertos, ellos podrán ofrecernos información valiosa que tal vez nos negábamos a ver.

Pero, por otro lado, es fundamental que comencemos a basarnos en los hechos. ¿Cómo actúa tu pareja?, ¿cómo habla?, ¿cómo se comporta a día de hoy?

Es importante no caer en añorar un pasado que ya no está (por ejemplo, el inicio de la relación) ni aferrarnos al potencial que creemos ver en el otro y que aún no ha desarrollado. Hemos de observar lo que realmente nos aporta en el presente.

3. Flexibiliza tu pensamiento

Para poder aceptar las evidencias que encontrarás haciendo el ejercicio anterior, es necesario que adoptes un pensamiento flexible. Ser capaz de contemplar los defectos o las áreas de mejora en el otro no quiere decir que dejes de amarle o que la relación tenga que terminar.

Recuerda que no se trata de todo o nada. Un error no convierte a una persona en indeseable y nadie es perfecto. El objetivo es lograr ver y aceptar al otro como realmente es, y no como una proyección magnificada de lo que deseamos ver.

4. Trabaja tu autoestima

Como hemos comentado, tu nivel de autoestima está muy relacionado con la imagen que tienes de otros y tu forma de vincularte con ellos. Para dejar de idealizar, es necesario que comiences a ver las cualidades, las virtudes y los logros en ti y sepas reconocer que, aunque diferentes de los del otro, son igualmente valiosos.

De la misma forma, puedes tomar aquello que idealizas en tu pareja como una inspiración (para comenzar a trabajarlo en ti) y no como un milagro que está fuera del alcance de tus manos.

Ningún ser humano es perfecto, y al subir a los demás en un pedestal nos colocamos a nosotros mismos en un triste puesto de inferioridad.

Mujer con el corazón en las manos

5. Reconstruye tu discurso sobre el amor

Por último, es probable que debas revisar tus creencias respecto al amor y transformarlas hacia una versión más realista y adaptativa. ¿Crees que el amor todo lo puede, todo lo soporta y todo lo vale?, ¿piensas que existe una única persona correcta y que es tu obligación tolerar cualquiera de sus conductas por ser quien es?, ¿te parece que no hay cabida en una relación para la crítica constructiva hacia la pareja?

En estos casos, procura reconstruir tu discurso sobre el amor tomando referentes sanos y reales. Una relación es la unión de dos personas que se conocen profundamente, se aceptan y se ayudan a mejorar y crecer. Al idealizar al otro, estos objetivos no pueden cumplirse.

Amar sin idealizar es amar de verdad

La idealización puede llevarse a cabo (de forma inconsciente) con cualquier persona, no solo con tu pareja. Ese padre al que admiras, ese amigo que consideras tan exitoso o ese compañero de trabajo tan carismático… todos ellos tienen defectos y virtudes, al igual que tú.

Cuando reconoces esta verdad, te permites querer a su versión real, y te abres a quererte y reconocerte también a ti. Recuerda que tras la idealización se esconde un sentimiento de carencia interna, comienza a trabajar por ahí.

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  • Castelló, J. (2000). Análisis del concepto dependencia emocional. In I Congreso Virtual de Psiquiatría (Vol. 5, No. 8).
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