Amigovios: amigos con derechos

Francisco Pérez · 29 septiembre, 2018

¿Sabéis lo que es un amigovio? La historia nos muestra significativos cambios en cuanto a lo que la gente considera importante para armar o establecer una relación de pareja. Años atrás se buscaba ante todo la seguridad de la institución matrimonial. Casarse era un destino que se veía como el único espacio legítimo que permitía la aceptación social y el ambiente válido para los hijos.

Después, el romance y la libertad ocuparon un lugar de importancia para las parejas jóvenes. Tener un noviazgo abría las puertas para empezar la independencia de la familia y para vivir las románticas escenas que el cine de la segunda mitad del siglo XX recreaba.

¿Qué ocurre hoy en día? Lo que muchas personas piden a la pareja no es sólo el sentimiento. También se piden sensaciones satisfactorias, únicas e intensas. Muchos jóvenes y adultos tienden a valorar, ante todo, su libertad para acercarse y descubrir el placer de las caricias, los besos y toda la gama de conductas sexuales.

Los amigovios

Los amigovios podrían ser definidos como una pareja que se conoce, que mantiene cierta complicidad y en la que existe una atracción. Sin embargo, en ella no existe más compromiso que el que podríamos identificar en una relación de amistad.

La emoción que más sobresale en los amigovios es la atracción. Esa atracción también podría ser definida como el aspecto “químico” del amor que se experimenta por otra persona.

“Mi amigovio es un hombre al cual veo cuando acordamos, por un tiempo determinado, no excluimos a terceros, el trato es cordial y amoroso, podemos tener intimidad sexual pero solo el compromiso de amigos. En realidad, no queremos asumir explícitamente el compromiso de una relación formal”.

Pareja abrazada

La atracción es la responsable de las ganas de besar y abrazar al ser querido. Sin embargo, en muchas ocasiones aún no se ha consolidado la intimidad -en todo su significado-. La intimidad llega cuando se comparten con el otro pensamientos y sentimientos que, en general, excluyen a los demás en muchos planos. Por otro lado, el compromiso tampoco se ha consolidado. Podemos definir el compromiso como la decisión o promesa de seguir al lado de esa persona a pesar de los altibajos de la relación.

Atracción, intimidad y compromiso

De estas tres cualidades del amor: atracción, intimidad y compromiso, los amigovios tienen la atracción, el afecto o amistad, pero en muchos casos hablamos de una intimidad incompleta y un compromiso inexistente. Esto es porque si es gente muy joven, sus relaciones son más cortas.

En la juventud, muchos de los vínculos que se crean se basan principalmente en la atracción física: “Nos encanta salir juntos y divertirnos, bailar y tener sexo, mucho sexo. Nuestra atracción es visceral”.

En la medida en que los jóvenes se vuelven más adultos, es decir, alrededor de los 20 a 25 años, muchos de ellos valoran más las cualidades internas de las personas y tienen más responsabilidad. A finales de la adolescencia, el inicio de la intimidad y la confianza adquieren más importancia para ambos sexos, aparte de la pasión.

Solo después de varias relaciones de este estilo, es cuando muchas personas empiezan a pensar en dar forma a un vínculo que se mantenga en el tiempo. Durante la adolescencia las relaciones sentimentales se establecen sobre todo para pasarlo bien. Se establecen para ir a sitios diferentes y hacer planes divertidos.

Los derechos de los amigovios

La condición de amigovios o amigos con derechos permite, además, entrar y salir con facilidad del vínculo sin la presión del compromiso. Pero aun cuando no se quiere un compromiso real de pareja como tal, muchos de ellos tampoco desean mantener una relación breve en la que tengan cabida las emociones.

Estas últimas serían las llamadas relaciones casuales. Son personas que se conocen en una fiesta o discoteca y luego tiene relaciones sexuales, pero no se crea ningún vínculo emocional y generalmente no se vuelven a ver.

Pareja en la cama

Las relación de los amigovios puede derivar hacia algo mucho más profundo e íntimo o terminar bruscamente por la aparición de un tercero que determine la finalización de esta relación. También se llaman “amigos con derechos y sin ataduras” porque se quieren, se cuidan, se preocupan el uno por el otro, hacen el amor, pero no desean un compromiso definido.

Los amigovios pueden ser personas casadas o solteras. De cualquier manera son conscientes de que su futuro es incierto, porque tarde o temprano todo puede terminar. Como vemos, la diferencia de estas formas de relación con el noviazgo es que en este sí existe el compromiso, ejemplificado en la mirada compartida hacia el futuro, y la exclusividad. También hay una manifestación clara de afecto, enamoramiento y amor.