Anhedonia social: la incapacidad de disfrutar y sentir interés en las relaciones con los demás

Las relaciones sociales no son importantes para ellos, las evitan porque no comprenden las variables emocionales y además, la alta carga de estímulos les resulta agotadora.
Anhedonia social: la incapacidad de disfrutar y sentir interés en las relaciones con los demás
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 17 julio, 2021.

Última actualización: 17 julio, 2021

La anhedonia social es un estado en el que la persona es incapaz de sentir interés y placer en sus interacciones sociales. Esto significa que se disfrutan los instantes compartidos con las amistades. Hablar con gente agota, salir de casa para trabajar, estudiar o acudir a un evento es algo que deja bajo mínimos y que se prefiere evitar.

No estamos ante un trastorno de ansiedad social como tal, es una realidad más singular. Aunque es común relacionar esta condición con el trastorno de espectro autista e incluso con la esquizofrenia. Porque lo que vemos muchas veces es una reacción dolorosa a los estímulos y sobre todo una clara dificultad para manejar las variables emocionales.

Es interesante profundizar en este concepto para conocer mejor sus matices, las causas y el tipo de perfil que puede haber detrás de este tipo de anhedonia.

La anhedonia social es un fenómeno aún poco estudiado que, si bien se suele asociar a la depresión, esconde a menudo realidades más problemáticas detrás.

Mujer triste y apática

¿Qué es la anhedonia social?

La anhedonia social es un indicador para tres realidades muy concretas: los trastornos depresivos, el autismo y la esquizofrenia.

Sabemos que la anhedonia es la incapacidad de sentir placer en general, de no experimentar interés, motivación o disfrute por casi ningún aspecto de la realidad cotidiana. Ahora bien, cuando a este término le añadimos el adjetivo “social” estamos delimitando terreno.

La anhedonia social constituye un comportamiento en el que la persona evita en concreto las situaciones públicas, las interacciones y todo aquello que vaya más allá de su zona de confort.

Trabajos de investigación como los realizados en la Universidad de Wollongong (Australia) indican algo importante. El ser humano es una criatura social: necesitamos de esos contactos cotidianos con amigos y compañeros de trabajo, para sentirnos bien. Esas alianzas median en nuestro bienestar y desarrollo personal.

Sin embargo, la anhedonia social evidencia de manera directa algún trastorno psicológico en el que aparecerán muchas más características que permitirán realizar un diagnóstico más adecuado. Se trata de una dimensión que no podemos perder de vista.

¿Cómo se manifiesta?

La anhedonia social es un constructo que se manifiesta básicamente por la incapacidad de entender y procesar los estímulos emocionales. Hay un claro elemento desadaptativo y es el definido por la incapacidad de sentir bienestar al compartir tiempo con otras personas.

  • Esta característica se vuelve más patente en la adolescencia. La persona evidencia cada más incomodidad y ansiedad cuando tiene que socializar, carece de habilidades para comunicar, empatizar, comprender y reaccionar ante códigos sociales.
  • Además, aparece una llamativa sintomatología física como es el agotamiento, el dolor de cabeza, los mareos… La exposición a cualquier situación social resulta debilitante.
  • La persona experimenta sentimientos de soledad e irritabilidad. Esto nos demuestra que, de algún modo, saben que la interacción social debería ser gratificante para ellos como para cualquier persona y que esto les daría motivación y felicidad. Sin embargo, son conscientes de sus límites, de su incapacidad para comprender y moverse por esos universos socioemocionales.

¿Cuál es la causa de la anhedonia social?

Desde la Universidad de Stony Brook (Estados Unidos), los investigadores sitúan la atención en un hecho gracias a un estudio.

La anhedonia social es un fenotipo del trastorno del espectro autista, la depresión y el trastorno del espectro esquizofrénico. Si pudiéramos detectarlo de manera temprana en los niños podríamos dar diagnósticos más tempranos y estrategias de intervención más ajustadas

Muchas veces, podemos estar ante el clásico niño retraído y ansioso a la vez al que, lejos de prestar atención, etiquetamos a veces como tímido o como problemático. Sin embargo, estamos ante algo más que un mero problema del comportamiento o falta de habilidades sociales.

Muchas veces nos encontramos ante un autismo aún no detectado, ante un niño con depresión o ante un chico o una chica que en algún momento, al llegar a los 18-19 años, dará más pistas de su esquizofrenia.

Adolescente que sufre anhedonia social

¿Cómo se trata este tipo de anhedonia?

La anhedonia, ya sea la general o la social, es siempre una manifestación de un problema subyacente que debe diagnosticarse de manera adecuada. Cuando un niño, adolescente o adulto no evidencia conducta de disfrute en situaciones sociales, las rehúye, sufre y no sabe cómo desenvolverse en esos escenarios con unos códigos emocionales concretos, necesitamos hacer una valoración más exhaustiva.

Los doctores  L. Chapman y M. Raulin desarrollaron las escalas de Chapman orientadas a detectar la anhedonia física o general y la anhedonia social. Esto ya supone una herramienta de gran valor para proceder más tarde a un adecuado diagnóstico y saber ante qué nos encontramos.

En estos casos, el mecanismo de intervención para una persona con autismo no será el mismo que en alguien con un trastorno esquizotípico de la personalidad. No obstante, cabe señalar que ambos pueden beneficiarse de enfoques como las terapias de comportamiento y comunicación, la educación en habilidades sociales, la terapia familiar y la educativa.

Es decisivo no descuidar este tipo de situaciones en las que la persona no evidencia ese disfrute o motivación por relacionarse y por establecer vínculos sociales. Tengámoslo en cuenta.

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