Los 13 animales más peligrosos del mundo

Los animales más peligrosos del mundo pueden ser también fascinantes, aunque siempre mejor sobre el papel o la pantalla. Aprende aquí más sobre su biología.
Los 13 animales más peligrosos del mundo
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez el 27 agosto, 2021.

Última actualización: 27 agosto, 2021

La naturaleza, aunque maravillosa, puede llegar a ser un lugar hostil para aquellos que la habitan. Tanto para alimentarse como para defenderse, los animales más peligrosos del mundo son muchos y es difícil crear un ranking en el que puedan estar todos.

¿Qué se entiende por peligroso? Ya sea por sus armas naturales, su veneno o su carácter agresivo, en esta lista se recogen animales que pueden suponer una amenaza, tanto para los humanos como para la de otras especies. Esto no quiere decir en ningún caso que alberguen maldad, pero sí que conviene apartarse de su camino.

En esta lista descubrirás que el tamaño y la apariencia no tienen nada que ver con el potencial para hacer daño a quienes molestan a estos animales -o a quien forme parte de su dieta-. Si quieres conocerlos mejor, sigue leyendo.

Los animales más peligrosos del mundo

Cualquier animal salvaje puede ser peligroso para el humano, ya que rara vez se sabe cuándo se están sintiendo amenazados o puedes estar molestándolos. Aunque encontrarse cara a cara con uno de ellos es una experiencia casi mágica, lo mejor es dejarles tranquilos y mirarles de lejos. Aquí descubrirás por qué.

1. Dragón de Komodo (Varanus komodoensis)

El dragón de Komodo es el lagarto más grande del mundo. Puede alcanzar los 3 metros de largo y hasta 160 kilogramos de peso. También es un reptil muy rápido, pues llega una velocidad de carrera de hasta 25 kilómetros por hora.

La boca de un dragón de Komodo segrega un veneno hemotóxico que produce gangrena y hemorragias continuas. Unido a las bacterias que alberga (ya que puede comer carne en descomposición), esto provoca en su víctima una debilitación progresiva. Por eso, el dragón solo tiene quedarle un rápido mordisco a su presa y luego seguirla hasta el lugar de su muerte.

Dragón de Komodo

2. Avispón gigante asiático (Vespa mandarinia)

El veneno de este insecto himenóptero puede ser mortal si se producen varias picaduras a la vez en el mismo ser humano. De hecho, en Nagano (Japón) ha llegado a ser un verdadero problema.

Los avispones gigantes asiáticos portan aguijones que inoculan un cóctel de sustancias citotóxicas y neurotóxicas que provocan daño tisular y un gran dolor.

Avispón gigante asiático

3. King cobra (Ophiophagus hannah)

En general, los ofidios necesitan ser agresivos para poder comer. Sin embargo, el caso de la cobra real o king cobra es especial: es ofiófaga, es decir, que otras serpientes están presentes en su dieta (incluso las de su propia especie). Obviamente, para cazar serpientes no se puede ser dócil.

Sus colmillos inyectan una gran cantidad de veneno neurotóxico, que paraliza progresivamente a la víctima hasta causar un paro cardiaco o respiratorio.

4. Rana flecha (Dendrobates)

Las ranas de esta familia segregan un veneno extremadamente potente a través de su piel. Si este entra al organismo de alguna manera —por depredación o a través de una brecha en la piel, por ejemplo—, es capaz de matar animales mucho más grandes que un humano.

Los indígenas que comparten espacio con estos anuros saben bien de los efectos de sus toxinas: su sobrenombre, rana flecha, viene por la costumbre de los cazadores de impregnar las flechas con este veneno. De esta forma, no hace falta que sea tan precisos en el lanzamiento para conseguir su objetivo.

Rana flecha

5. Pulpo de anillos azules (Hapalochlaena lunulata)  

A pesar de no medir más de 10 centímetros, este cefalópodo se distingue por los luminosos anillos azules que revisten su cuerpo. Puede encontrarse en las aguas tropicales del Indopacífico occidental.

La saliva del pulpo de anillos azules puede causar náuseas fuertes, pérdida del habla, una coloración azul en las extremidades y hemorragias internas en el humano.

Pulpo de anillos azules

6. Escorpión palestino amarillo (Leiurus quinquestriatus)

Este arácnido es la especie de escorpión más venenosa que existe. El veneno que inoculan es un potente cóctel de neurotoxinas que produce un dolor extremo, pero no es mortal -excepto en casos como niños pequeños o personas con problemas cardíacos-. También existe riesgo de reacciones anafilácticas.

Escorpión palestino amarillo

7. Avispa de mar (Chironex fleckeri)

Esta medusa se concentra en las costas australianas durante los meses de verano para reproducirse. Sus tentáculos pueden extenderse más de 2 metros y sus cnidocitos -las células que inoculan el veneno- poseen toxinas suficientes para matar a 60 humanos adultos. Se trata de un veneno neurotóxico que paraliza el cuerpo progresivamente hasta causar un paro cardiaco o un fallo respiratorio.

Avispa de mar

8. El cocodrilo de agua salada (Crocodylus porosus)

Estos cocodrilos son los únicos capaces de habitar en agua dulce y salada, por lo que pueden encontrarse en mares, estuarios y ríos. Además, son la especie de reptil más grande del planeta, pues un ejemplar adulto puede alcanzar los 7 metros y pesar más 1000 kilos.

Se trata de uno de los animales más peligrosos del mundo, que acechan a sus presas pacientemente sumergidos en el agua. Su increíble velocidad y su potente mordida hace imposible escapar de su emboscada. Las autoridades australianas prohíben bañarse en ciertas partes de la isla por el peligro que suponen.

Cocodrilo de agua salada

9. Hipopótamo (Hippopotamus amphibius)

A pesar de ser herbívoros y pesar unos 500 kilogramos de media, los hipopótamos compiten en agresividad con depredadores como leones y cocodrilos. Se trata de un animal solitario y extremadamente territorial, pues necesita grandes cantidades de comida al día y se encarga de despejar su área de cocodrilos, caimanes u otros animales que se acerquen a la orilla con la fuerza.

El hipopótamo es el mamífero grande más letal del mundo, pues se estima que 500 personas mueren por interacciones con él cada año en África.

13. El ser humano (Homo sapiens sapiens)

El ser humano no podía faltar en esta lista. Responsable directo de la pérdida de diversidad biológica del planeta, el agotamiento de recursos y la destrucción de los ecosistemas, se habla de que nos encaminamos hacia la sexta extinción masiva.

Hombre sosteniendo la tierra

Existen muchos otros animales peligrosos. El impacto que tienen, sin embargo, no altera el ecosistema en el que viven -a diferencia del nuestro-, sino que es una mera herramienta para potenciar su supervivencia. No molestarles en su hábitat siempre es la mejor opción.

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