Antoine Lavoisier, biografía del primer químico moderno

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 27 junio, 2019
Edith Sánchez · 27 junio, 2019
Antoine Lavoisier fue uno de los protagonistas de la revolución científica que tuvo lugar en la Francia pre-revolucionaria. Lo más llamativo de él era su evidente aprecio por la razón y sus esfuerzos por ser riguroso en su camino hacia la verdad.

A Antoine Lavoisier se le considera el padre de la química moderna. Fue un hombre adelantado a su tiempo no solo por sus aportes científicos, sino también por su capacidad para romper con verdades que se consideraban absolutas; además de otorgarle a la mujer un lugar importante en su trabajo.

Tuvo una vida brillante, dedicada a la ciencia y guiada por la razón. Por eso, llaman la atención los diversos sucesos que rodean su muerte. Todo parece indicar que Marat, uno de los protagonistas de la Revolución Francesa, guardaba un viejo rencor hacia él. Lavoisier había criticado sus aproximaciones novatas a la ciencia y Marat no se lo perdonaba.

“Nada más grande ni más sublime ha salido de las manos del hombre que el sistema métrico decimal”.

-Antoine Lavoisier-

No están claras las razones que llevaron a Antoine Lavoisier a ser condenado a muerte. Aparentemente, su condena fue consecuencia de haber manejado irregularmente la recaudación de algunos tributos. Sin embargo, muchos piensan que fue Marat quien manejó los hilos con el fin de que el genio fuera guillotinado.

El presidente del tribunal que lo condenó pronunció una frase que quedó grabada para la historia: “La república no precisa ni científicos ni químicos, no se puede detener la acción de la justicia”.

Igualmente, quedó impresa para siempre la frase que pronunció Lagrange, uno de sus colegas científicos al día siguiente: “Ha bastado un instante para cortarle la cabeza, pero Francia necesitará un siglo para que aparezca otra que se le pueda comparar”.

Moléculas

Los primeros años de Antoine Lavoisier

Antoine Lavoisier nació en París el 26 de agosto de 1743, provenía de una familia de clase media. Su padre era abogado y su madre murió cuando él contaba con apenas 5 años. Desde ese momento, quedó al cuidado de su abuela y de una tía materna.

Lavoisier se convirtió en un estudiante dedicado y demostró de forma temprana una especial afición por las ciencias. Sin embargo, su padre le pidió expresamente que estudiara derecho. Él obedeció, pero combinó sus estudios en leyes con los de ciencias naturales. Cuando tenía 25 años fue admitido en la Academia de Ciencias de París.

A los 28 años, contrajo matrimonio con Marie-Anne Pierrette Paulze, una mujer mucho más joven que él, pues tan solo tenía 14 años. Ella iba a convertirse en su principal colaboradora para los estudios y experimentos que Antoine Lavoisier realizaría. También fue su traductora oficial, la autora de sus memorias y una compañera dedicada que estuvo con él hasta la muerte.

Una carrera brillante

Marie-Anne era la hija de uno de los propietarios de la Ferme Générale, una empresa concesionaria encargada de recaudar algunos impuestos. Lavoisier, que también poseía formación en el ámbito de la economía, decidió invertir en dicha compañía una pequeña fortuna que había heredado tras la muerte de su abuela.

A partir de ese momento, compaginó los estudios científicos con su labor dentro de esa compañía. También ocupó varios cargos de importancia en ambos campos. En 1789, publicó su gran obra Tratado Elemental de Química; texto que, prácticamente, funda las bases de la química moderna.

El texto fue revolucionario en su momento. En él planteaba, por ejemplo, que ni el agua ni el aire eran elementos, sino compuestos. Al hacer esta afirmación se estaba enfrentando a los postulados de Aristóteles, que eran considerados hasta la fecha como ‘verdades sagradas’.

Laboratorio de química

Los grandes aportes de Lavoisier

Antonie Lavoisier demostró también que la transmutación de elementos no era posible, esto suponía una gran contradicción para la época. Además, introdujo un control muy preciso en la medición del peso de las sustancias químicas que entraban en juego en una reacción.

También fue Lavoisier quien proporcionó una nomenclatura racional en la química. En el desarrollo de la nomenclatura, colaboraron dos de sus compañeros: Berthollet y Foucroy.

Desde entonces, se dejó de hablar de ‘el aceite de vitolo’  para dar paso al ‘ácido sulfúrico’. Igualmente, dejó de mencionarse el ‘azafrán de Marte’ y, en cambio, pasó a denominarse ‘óxido de hierro’, etc. Así, Lavoisier contribuyó a configurar una terminología más adecuada para el ámbito científico y, concretamente, para la química que todavía hoy perdura.

Una de sus grandes contribuciones fue la distinción entre química y alquimia. Hasta la fecha, podían confundirse y la brecha no era demasiado clara, Lavoisier logró separarlas para siempre. Adicionalmente, estableció la ley de la conservación de la masa, estudió a fondo la combustión y la fotosíntesis y trabajó en la comprensión de la respiración animal, entre otros asuntos.

Con la llegada de la Revolución Francesa y la época del terror, fue apresado y condenado a muerte. El 8 de mayo de 1794 a las 5 de la tarde fue guillotinado en lo que actualmente se conoce como la Plaza de la Concordia, junto con otros 27 reos. Antes de morir presenció la decapitación de su suegro.

Un año después, fue exonerado y se le envió una nota de excusa a su viuda, la cual decía: “A la viuda de Lavoisier, quien fue falsamente condenado”.

 

Lara, G. C. (2017). Antoine Lavoisier y la revolución química.