Aprender a decir no

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 27 agosto, 2013
Gema Diez · 27 agosto, 2013

En muchas ocasiones, no sabemos decir que no y  sucumbimos ante una petición; es difícil negarse, porque si lo hacemos nos sentimos egoístas y tenemos miedo de que la otra persona se disguste, nos critique y nos dé de lado, pero a veces hay que saber decir no  para ganar el respeto de uno mismo y de los que nos rodean.

Es importante entender que la capacidad de decir no está estrechamente relacionada con la autoestima, por lo que las personas que tienen una baja autoestima y poca confianza en sí mismos, se sienten nerviosos por los demás y tienden a aceptar las peticiones.

Tal vez sea debido a unos padres prepotentes, a la educación ofrecida basada en que se debe de ser obediente y servicial, `por lo que su autoestima puede haber llegado a depender de las cosas que haces para otras personas; es un círculo vicioso en el que las personas que te rodean esperan que siempre cumplas sus deseos.

Ser incapaz de decir que no puede hacer que te muestres estresado, irritable y sin energía, por lo cual es necesario que evalúes la situación dos veces antes de aceptar.
 

CONSEJOS PARA DECIR NO


– Utiliza respuestas simples, de forma firme y directa; recuerda que no estás  pidiendo permiso para decir que no. No inventes excusas y da tus razones para no aceptar.

– Pìensa en tu tiempo libre, y después de haberlo hecho, sé capaz de decir no con mayor confianza.

– No te comprometas si no puedes, sólo hazlo si estás de acuerdo con la petición, o te sientes capaz de hacerlo; puedes sugerir otras alternativas, pero en ningún caso te comprometas, si no puedes.

– Recuerda siempre  que la negativa es independiente del rechazo; si rechazas la petición, no quiere decir que lo hagas con una persona. Hay tanto derecho a decir no, como a pedir el favor.

– No te sientas culpable por decir no a tus hijos, porque ellos deben de oír esa respuesta de vez en cuando para que desarrollen un sentido de auto control y se puedan establecer límites.

– Sé fiel a ti mismo sobre lo que realmente quieres. 

Ten en cuenta que la expresión de tus propios deseos requiere un primer lugar; si tratas de complacer siempre a todo el mundo, dejas una puerta abierta a que las personas se aprovechen de ti, aunque a veces deberás de hacer ciertas concesiones y aceptar,  no pasa nada por eso.

Imagen cortesía de Angelo González