¿Aumentan o disminuyen los conflictos familiares en Navidad?

22 Diciembre, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Laura Rodríguez
Los conflictos familiares que se producen en Navidad probablemente ya estaban latentes desde hace tiempo. Así, es el contacto el que hace que salgan a la luz rencillas y malentendidos ya existentes.
 

Los conflictos familiares en Navidad pueden enturbiar el espíritu que caracteriza esta época del año, considerada generalmente como una época llena de alegría y de buenos propósitos. Pero… ¿realmente es así?

Si bien es cierto que para muchas familias la Navidad es una celebración llena de felicidad y armonía, para otras se convierte en un escenario de situaciones incómodas.

Entonces, ¿aumentan o disminuyen los conflictos familiares en Navidad? Pues no hay una respuesta absoluta, ya que depende, y mucho, del estilo comunicativo de cada familia. Pensemos que malentendidos y disputas pueden existir en todos los contextos, incluidos en el familiar. No podemos llevarnos bien con todo el mundo, existen personas con las que tenemos más afinidad y mayor grado de acuerdo que con otras.

En cierto modo, los conflictos familiares no suelen generarse en Navidad, sino que es en estas fechas cuando se manifiestan por el aumento del contacto o la cercanía del trato. Ya estaban ahí, latentes. Así, para algunas familias no son agradables las reuniones familiares, no les apetece estar discutiendo en esta época del año.

Hermanas hablando en Navidad
 

¿Cómo evitar los conflictos familiares en Navidad?

Acuerdos en la planificación de las reuniones familiares

Una mala planificación, unida a una falta de acuerdo sobre dónde y cómo va a ser el encuentro familiar, puede ser la chispa que encienda la mecha. En cierto modo llegar a un acuerdo sobre los preparativos (lugar de celebración, platos a preparar…) juega un papel esencial para evitar los conflictos familiares.

Temas de conversación: neutros y agradables

En algunas familias, existen ciertos temas delicados que generan polémica, normalmente los debates sobre política y la actualidad social. Así, hablar sobre temas en los que pueden existir posturas profundamente enfrentadas no suele ser una buena idea.

Por el contrario, son mucho mejores aquellas conversaciones o discursos en los que aparecen las experiencias personales. Puedes contarle a tu familia las últimas vacaciones, alguna anécdota divertida en el trabajo, cuáles son tus hobbies… que ayuden a relajar el ambiente.

Un consumo controlado de alcohol ante los conflictos familiares en Navidad

Un grupo de psicólogos australianos de la Fundación Jean Hailes ha detectado un alto índice de decepción ante las  expectativas que las Navidades generan, y propone un cambio de hábitos precisamente para evitar tensiones.

Puede ser un momento en que la gente beba demasiado, lo cual suele relajar las restricciones sobre lo que se dice, y llegue a ser demasiado directa”, afirmó la profesora Jane Fisher.

 

La desinhibición, producto del alcohol, provoca que tengamos menos control sobre lo que hacemos o decimos, dejando de tener “filtros” en nuestro comportamiento; es decir, es más probable que nos dejemos llevar sin pensar en las consecuencias de nuestros actos.

Un consumo controlado de alcohol podría evitar que salgan a la luz esos conflictos no resueltos que se encuentran latentes. Es más probable que se mantenga la armonía familiar sin alcohol de por medio.

Familia brindando

La cordialidad y el respeto para mantener la calma

En caso de producirse una situación tensa, es importante mantener la calma y recordar el objetivo principal de la reunión familiar: pasar un momento agradable y en armonía. Consiste en no dejarse llevar por un momento de ira o rabia ante ciertos comportamientos o comentarios de algunos familiares.

Para ello, prueba a respirar hondo y tomar aire si es necesario. Detente a pensar sobre los motivos por los que quieres pasar un rato agradable en familia, los cuales pueden ayudarte a controlar esa rabia que a veces te generan ciertas situaciones.

En resumen, se vuelve fundamental mantener la cordialidad, el respeto y el diálogo como formas de comunicación para evitar disputas familiares. De tal forma que se respetan las opiniones y creencias de los demás, aunque no se compartan.

 

Recordemos que cada persona es un mundo y tiene su punto de vista, por lo que es necesario respetar a los demás, escuchar sus puntos de vista y ser respetuosos, aunque nos cueste en algunos momentos.