Bailar puede ayudar a combatir el envejecimiento cerebral

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 26 enero, 2018
Eva Maria Rodríguez · 26 enero, 2018

Una de las formas más divertidas de combatir el envejecimiento cerebral es bailando. Sí, el baile, además de ser un excelente ejercicio para el cuerpo, también los es para nuestras mentes. Una estupenda y divertida forma de mantener a nuestros cerebros ágiles.

Y sin importar la edad. De hecho, para los mayores bailar es una de las mejores maneras de mantener el equilibrio entre cuerpo y mente en un estado óptimo. Es más, la actividad física en general, y el baile en particular, puede ayudar a revertir los signos del envejecimiento cerebral en esta etapa.

“Hay atajos para la felicidad, y el baile es uno de ellos”.

-Vicki Baum-

Actividad física para a combatir el envejecimiento cerebral

A medida que envejecemos, se producen varios cambios cerebrales, que incluyen una disminución del tejido cerebral, una reducción del flujo sanguíneo y una disminución de la comunicación entre las células cerebrales. Todos estos cambios pueden interferir con el funcionamiento cognitivo, especialmente el aprendizaje y la memoria.

Varios estudios han sugerido que la actividad física en la edad adulta puede ayudar a enlentecer el deterioro cognitivo asociado al paso del tiempo. En este sentido, un estudio publicado por la revista Neurology encontró una relación directa entre el ejercicio regular de moderada a alta intensidad y un declive más lento en la memoria y habilidades de pensamiento para mayores de 50 años.

Personas mayores bailando para combatir el envejecimiento cerebral

Sin embargo, lo de hacer ejercicio regular de moderada a alta intensidad no es algo que convenza a mucha gente, y más a partir de los 50 años, ¿no es cierto? La buena noticia es que hay formas efectivas de hacer ejercicio y a la vez luchar contra el envejecimiento cerebral que no implican tener que entrar en un gimnasio o ponerse unas zapatillas para correr, como bailar. Así, al menos lo confirma un nuevo estudio publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience.

El efecto del baile sobre el hipocampo

El citado estudio incluyó a 52 adultos sanos de entre 63 y 80 años. Cada participante fue asignado aleatoriamente a uno de los dos grupos posibles durante 18 meses. Se requirió que un grupo participara en una clase de baile de 90 minutos cada semana durante ese tiempo, mientras que el otro grupo participaba en 90 minutos de entrenamiento de fuerza y ​​resistencia cada semana.

Cabe destacar que actividad física varió entre cada grupo. Así, mientras que el grupo de baile enfrentó nuevas rutinas todas las semanas, las actividades del grupo de entrenamiento de fuerza y ​​resistencia fueron repetitivas.

En el grupo de baile se realizaron cambios constantes en las rutinas de baile y, cada dos semanas, se cambiaban pasos, patrones de brazos, formaciones, velocidad y ritmos para mantener a los participante en un proceso de aprendizaje constante. De este modo, el aspecto más desafiante para los participante fue recordar las rutinas bajo la presión del tiempo y sin ninguna indicación del instructor, tal y como explican los investigadores.

Al inicio del estudio y al final (transcurridos los 18 meses), cada participante se hizo resonancia magnética del cerebro. Además, el balance de los sujetos antes y después de la intervención se evaluó mediante una prueba de organización sensorial.

Los investigadores encontraron que ambos grupos demostraron un aumento en el volumen del hipocampo, pero en los bailarines este incremento fue mayor. Además, solo las personas que bailaron mostraron un aumento en las conexiones neuronales en la circunvolución dentada del hipocampo, la región del cerebro asociada con el aprendizaje, la memoria y la emoción, que es, además, la región que más suele verse afectada por los cambios cerebrales relacionados con la edad.

Bailar es un excelente ejercicio para los mayores

Los investigadores especulan que el proceso de aprendizaje continuo involucrado en la danza podría explicar los beneficios adicionales observados. De hecho, el equipo descubrió que el baile también conducía a mejoras significativas en el equilibrio de los participantes, mientras que el grupo de entrenamiento de fuerza y ​​resistencia no se detectó tal progreso.

Dos personas bailando para combatir el envejecimiento cerebral

Los investigadores explican que el grupo que bailó durante 18 meses mostró incrementos en algunas partes del hipocampo, mientras que en el otro grupo no se observaron estos cambios. Esto indica que, además de la condición física, otros factores inherentes al baile también contribuyen a los cambios de volumen del hipocampo.

Por ello afirman que los desafíos adicionales implicados en el programa de danza, a saber, la estimulación cognitiva y sensoriomotora, indujeron cambios de volumen del hipocampo adicionales, además de los atribuibles solo a la aptitud física.

Los investigadores recuerdan que la actividad física es uno de los factores del estilo de vida que más pueden contribuir a que una vida independiente y saludable dure el mayor tiempo posible, ya que contribuye a contrarrestar varios factores de riesgo y a frenar el declive relacionado con la edad. Para ello, bailar es una herramienta poderosa, capaz de proporcionar nuevos desafíos para el cuerpo y la mente, especialmente en la vejez.