Cibercondría: la hipocondría en los medios digitales

¿Sabías que internet es el paraíso de los hipocondríacos? Te contamos cómo averiguar si padeces «cibercondría» y cómo hacerle frente en cuatro simples pasos.
Cibercondría: la hipocondría en los medios digitales
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 15 enero, 2024

Con la expansión de Internet también se expanden nuestras adicciones. Son muchas las personas que sufren dolores de espalda o cuello por estar demasiado rato usando el ordenador o que no pueden estar cinco minutos sin mirar WhatsApp. Y las cosas empeoran mucho más cuando hay otras enfermedades, dolencias que entran en juego: ahí surge la Cibercondría.

Seguro que todos conocemos a más de una persona que utiliza para informarse solamente las noticias que se publican en la red. Hablamos, por ejemplo, de personas con una cierta tendencia hipocondríaca, que con el fácil acceso a páginas web y aplicaciones ven saciada su sed de saber consultando a médicos on-line o páginas relacionadas con la salud.

Esto, que en un principio suele parecer anecdótico y trivial, puede ser la apertura de la caja de Pandora: internet es el paraíso de los hipocondríacos. Estas personas están seguras de que están enfermas y, en vez de acudir al médico, acaban consultando cualquier plataforma que les parezca medianamente fiable, lo que termina generando verdaderos problemas.

Lo que para ellos comienza como un dolor de muelas termina como una enfermedad desconocida que no tiene cura. En este sentido, podemos decir que son muy exageradas y aunque la mayoría de las veces son conscientes de que no pueden confiar en cualquier diagnóstico, la curiosidad les puede.

Cómo hacer frente a la Cibercondría en 4 pasos

Hacer frente a la Cibercondría puede ser muy fácil, siempre y cuando pongamos voluntad de nuestra parte. Internet cumple una gran función a la hora de mantenernos informados, y es genial que la gente pueda tener acceso a las páginas que más le interesan, pero siempre conociendo los límites.

La mayoría de aquellos que sufren Cibercondría suelen padecer los efectos del problema mencionado. Es muy importante que recuerdes las siguientes pautas y que estés tranquilo a la hora de llevarlas a cabo.

Hombre con cibercondría preocupado

Relájate

Antes de agobiarte, para. Deja lo que estés haciendo y serénate. No puedes estresarte por una información que has descubierto mediante tus propias deducciones o con médicos digitales. No tiene sentido alguno y solo te va a crear ansiedad.

Cuanto mayor sea la escalada de la ansiedad, peor te sentirás. Por lo tanto, en ese momento tu objetivo principal va a ser el de terminar con esa escalada. Respira hondo, normaliza el pulso y verás que podrías pensar mejor. ¿Realmente tengo todos estos síntomas? ¿No estaré exagerando? ¿Hay otras alternativas para el diagnóstico que tengo en mente?

“A nada en la vida se le debe temer, solo se le debe comprender”.

-Marie Curie-

Habla con un médico

Parece la respuesta obvia, ¿verdad? Si realmente estás tan asustado por lo que crees haber leído, habla con tu médico. Nunca debes poner el parche antes de la herida, y ya te adelantamos: posiblemente te estés preocupando para nada.

Nadie mejor que un especialista en la materia para conocer un diagnóstico acertado. Olvídate de lo que leas en la red o déjalo en un segundo plano, puede que ese supuesto “entendido” cibernético sea realmente un impostor y tú estés gastando tu valioso tiempo y sufriendo sin que exista una razón de peso.

No te creas todo lo que lees

En Internet podemos ser quiénes queramos, y como nosotros, cualquiera. Tu vecino de abajo puede escribir en cualquier web sus propias percepciones sobre una apendicectomía y eso no lo convierte en un sanitario ni en un especialista. Quizás haya pasado por este proceso, pero eso no le convierte en un especialista; sus circunstancias no tienen por qué ser las tuyas.

No confíes en todo lo que leas, y si vas a buscar información procura que sea de lugares avalados por médicos o enfermeros. Existen revistas especializadas y miles de libros que son una fuente mucho más honesta que Internet.

Pide ayuda

Si notas que la obsesión se te empieza a ir de las manos no dudes en hablar con un psicólogo. No temas pedir ayuda si consideras que eres incapaz de seguir con tus actividades diarias a causa de la preocupación extrema.

Es algo que le puede ocurrir a cualquiera, así que no te sientas culpable. Utiliza el ordenador solo para entretenerte, no para buscar información concerniente a tu salud. Seguro que es mucho más lucrativo para ti leer un buen libro o salir a dar un paseo.

¿Cómo sé si tengo Cibercondría?

Crees que tienes cualquier patología existente

No, no tienes la enfermedad que aquejaba a los mineros del siglo XIX. Posiblemente tus ojos irritados sean a causa de pasar demasiadas horas frente al ordenador, no por la silicosis. De hecho, hay enfermedades que ya están erradicadas, por lo que difícilmente vas a poder contagiarte de ellas.

chica asustada mirando el movil

Te autoexploras varias veces al día

Los médicos suelen recomendar que nos autoexploremos de vez en cuando, pero en tu caso lo has llevado al límite. No prestes tanta atención a tu cuerpo, y si hay algo que consideres anormal acude al médico antes de hacer deducciones que puedan ser erróneas. Te ahorrarás (y ahorrarás a los tuyos) más de un susto innecesario.

Pides consejo constantemente y de manera alarmista

Para ti un resfriado tiene la misma importancia que un cáncer de pulmón. Cada vez que caes enfermo los nervios te carcomen porque no puedes evitar pensar que pueda ser el desencadenante de algo malo. Hay cientos de remedios caseros gracias a los cuales las leves molestias desaparecerán sin que tengas que ir a un hospital. Dale a cada cosa su justa importancia.

Si te sientes identificado con alguno de estos comportamientos, reflexiona. Tu obsesión no solo te afecta a ti, sino también a los que más quieres. Posiblemente ellos sufran tanto como tú ante las supuestas enfermedades que te aquejan. Cuando tengas cualquier duda acude a un médico, porque nadie mejor que él sabrá decirte qué te ocurre. Mientras no sufras por cosas que no tienen por qué pasar. No merece la pena.


Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.