Cinco ideas para convertir los conflictos en oportunidades

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 19 enero, 2015
Eva Maria Rodríguez · 27 enero, 2014

Es normal que surjan conflictos entre dos personas que mantienen una buena relación de familia, de amistad, de pareja, o del tipo que sea. Pero aprender a lidiar con el conflicto en lugar de evitarlo es fundamental para que progrese y madure esta relación. Un conflicto mal administrado puede causar un gran daño. Sin embargo, cuando se maneja correctamente, de manera respetuosa y positiva, el conflicto constituye una oportunidad para fortalecer el vínculo entre las personas.

Por eso, aprender habilidades para la resolución de conflictos ayuda a que las relaciones personales y profesionales sean fuertes y mejoren con el tiempo. El conflicto surge de las diferencias y se produce cuando las personas no están de acuerdo sobre sus valores, motivaciones, percepciones, ideas o deseos. Las necesidades de ambas partes juegan un papel importante en el éxito de las relaciones y cada una merece respeto y consideración.

En las relaciones personales, la falta de comprensión sobre la diversidad de las necesidades de cada uno puede provocar distanciamiento, discusiones y rupturas. Sin embargo, cuando se puede reconocer la legitimidad de las necesidades en conflicto y las personas están dispuestas a examinarlas con actitud comprensiva se abren caminos para la solución creativa de los problemas y la mejora de las relaciones.

Un conflicto es una oportunidad

Un conflicto  es algo más que un desacuerdo. Se trata de una situación en la que una o ambas partes perciben una amenaza. Esas amenazas hacen que nuestro bienestar se vea afectado, por lo se quedan con nosotros hasta que nos enfrentamos a ellas para intentar resolverlas. Así, no sirve de nada ignorar el conflicto ya que, lejos de desaparecer, crece por la incertidumbre.

Nuestras percepciones están influenciadas por nuestras experiencias de vida y nuestra cultura y por nuestros valores y creencias; normalmente respondemos a los conflictos tomando como base las percepciones que tenemos de las situaciones y no necesariamente desde una revisión objetiva de los hechos.

Por otra parte, los conflictos provocan emociones fuertes y si no somos capaces de sentirnos cómodos con nuestras emociones o no somos capaces de gestionar el estrés, será muy difícil que podamos resolver los conflictos con éxito.

Sin embargo, los conflictos son una oportunidad de crecimiento ya que, cuando somos capaces de resolverlos aumenta nuestra confianza en la relación. Ésto se debe a la seguridad que provoca saber que esa relación puede sobrevivir a los desacuerdos y a los diferentes desafíos que se pueden presentar.

Cómo gestionar conflictos de manera saludable

Ten en cuenta al otro

Debes ser capaz de reconocer y responder a las cosas que importan a la otra persona. En lugar de empeñarnos en no reconocer y no responder a las cosas que le importan, es positivo tener en cuenta aquello que al otro le puede generar malestar. Por lo general, tendemos a ver la realidad desde nuestro punto de vista, es por ello tan importante saber que todos somos diferentes y no tenemos porque pensar igual. La tolerancia y el entrenar una mente flexible nos ayudará, sin duda, a resolver los conflictos de una forma más positiva.

Tranquilidad

Reacciona con calma y de forma respetuosa. Es innecesario estar a la defensiva.  En vez de reaccionar de forma explosiva y mostrándote enfadado, resentido y con actitud hiriente, es mucho más eficiente permanecer tranquilo. De hecho, desde la psicología budista, afirman que cuando más necesitad tenemos de reaccionar de forma agresiva, es el momento en el que debemos permanecer más quietos y callados. Dejarnos llevar por la ira no suele traer buenos resultados. Por lo que si pensamos que la situación nos puede sobrepasar, mejor dar un paseo y relajarnos.

Comprensión y perdón

Muéstrate dispuesto a perdonar y olvidar para dejar atrás el conflicto sin resentimientos en vez de mostrarle al otro que no te importa y rechazarlo. De esta forma puede sentirse aislado y humillado y provocar un sentimiento de abandono que le duela en lo más profundo del alma. Todos cometemos errores. Nuestros amigos también. Así pues, es importante tener en cuenta que nadie es perfecto y comprender las causas que han podido llevar a alguien a llevar a cabo determinada conducta.

Empatía

Intenta ponerte en el lugar del otro y busca el compromiso para que él haga lo mismo contigo. De esta forma, evitas el castigo y maltrato verbal y el empeño de imponer tu criterio frente al del otro. La cuestión es llegar a un acuerdo, a punto común. La Inteligencia Emocional, en este caso, nos será de gran ayuda para comprender las emociones y los sentimientos de la otra persona.

De cara al conflicto

Enfréntate al conflicto, en vez de evitarlo por temor a obtener malos resultados. Si intentamos huir del conflicto solo lo estaremos retrasando. Esto, a su vez, puede generar más ira y resentimiento dentro de nosotros, por lo que cuanto antes lo hablemos, mejor. Encontrar el lugar y el momento adecuado será fundamental. Pero, sin lugar a dudas, evitarlo no llevará a ninguna parte. Así que… ¡Sin miedo!