¿Cómo debe actuar un líder durante una crisis? 7 claves

01 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
No queremos líderes que improvisen, ni líderes narcisistas que se limiten a ver problemas y a no generar soluciones. En momentos de crisis necesitamos un liderazgo hábil, efectivo, capaz de anticipar necesidades y que sea, por encima de todo, empático y humano.
 

En los momentos más difíciles es cuando más se necesita un liderazgo hábil, efectivo y, ante todo, humano. Ahora bien, ¿cómo debería actuar un líder durante una crisis para ayudar a su grupo? ¿Hay algunas estrategias clave? Averigüémoslo a continuación.

En un mundo ideal, ser un buen líder implica un alto nivel de compromiso y también una dosis considerable de humanidad. Sin embargo, no siempre los líderes más humanitarios son el común denominador. Tristemente, los buenos líderes siguen siendo una excepción.

La buena noticia es que, cuando un líder quiere mejorar y decide hacer el esfuerzo por lograrlo por el bien de su grupo, existen varias estrategias a las que pude recurrir, independientemente de si el líder pertenece al ámbito político, sanitario, organizacional, comunicacional, o sea de una empresa grande o pequeña.

La improvisación y el narcisismo: los enemigos del buen líder

Ante todo, la estrategia clave consiste en no improvisar y no caer en visiones y comportamientos narcisistas. Pongamos un ejemplo sencillo para visualizarlo mejor: el líder de una expedición no debe improvisar el camino mientras ya tiene un pie en él. Si quiere que la expedición sea un éxito y que el grupo pueda avanzar de forma segura, debe atenerse a lo acordado en una planificación.

Atenerse a una planificación permite al líder guiar a su grupo hacia el objetivo a través del camino más seguro posible. Asimismo, permite evitar improvisaciones que terminen contradiciendo el objetivo que se persigue. 

 

Hacer cambios a cada paso, sin atender a una planificación o las necesidades del grupo, solo hace que tanto el líder como su grupo vayan como barco a la derivan y tenga cada vez más difícil (por no decir imposible) el logro de objetivos.

  • El buen líder sabe que las improvisaciones no deben ser la norma a la hora de guiar a su equipo.
  • Por otra parte, sabe que aún cuando se puedan hacer algunos ajustes, estos deben hacerse con la suficiente mesura, para evitar perjudicar al grupo.
  • Asimismo, el buen líder sabe que debe escuchar y atender las necesidades de su grupo a lo largo del camino (y no solo en un momento puntual) para poder obtener buenos resultados. Sabe que forma parte del equipo, no que está por encima de este.

En definitiva, el buen líder no es aquel que busca un lograr un objetivo contra viento y marea, cambiando de rumbo cada dos por tres para sortear los baches, y atribuyendo sus las consecuencias de sus impulsos a los miembros de su grupo, sino aquel que escucha, entiende y se solidariza con los miembros de su equipo, para avanzar juntos hacia un objetivo.

7 claves sobre cómo debe actuar un líder durante la crisis

En un momento de crisis, la incertidumbre, la ansiedad y el miedo se pueden apoderar de todos, incluyendo el líder. En este sentido, es necesario recordar que toda preocupación es legítima, respetable y comprensible. Ahora bien, algo que debe tener claro todo líder es que lo último que debe generar en su grupo es mayor desconcierto.

 

Para ser un buen líder, hay que entender que, la falta de empatía y humanidad pueden hacer tanto daño al grupo como un paso precipitado, una mala comunicación o cualquier otro error similar. Por todo ello, es prioritario conocer esas claves sobre cómo debe actuar un líder durante un momento de crisis.

1. Calma y honestidad

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No importa la gravedad de la situación. No importa que las previsiones a corto y largo plazo sean igual de negativas. En medio de cualquier escenario, un buen líder debe transmitir calma y ser completamente honesto con su grupo. La templanza confiere seguridad a quien escucha y en un contexto de angustia esa actitud resulta valiosa.

Asimismo, pocas cosas son tan importantes como la honestidad en todo momento. Tergiversar datos o recurrir a la mentira es otra bomba de relojería que al final, también acaba estallando.

2. Un líder necesita un equipo competente al que debe empoderar

Si un líder distribuye competencias entre su equipo, muestra mayor solvencia y confianza. Si toda la capacidad de decisión y comunicación recae sobre el propio líder, estamos ante un comportamiento autoritario que escora también en la desconfianza e incluso en el odio. No es lo adecuado.

 

El buen líder es una figura más dentro de un equipo. En ese núcleo deben integrarse personas competentes y claves en la acción estratégica para afrontar cualquier problema en el contexto actual.

3. La buena comunicación es un factor clave

El modo sobre cómo debe actuar un líder durante la crisis pasa por una herramienta troncal: la buena comunicación. Y tengámoslo claro, no siempre resulta fácil. Si ese líder es excesivamente carismático, generará desconfianza. Si es excesivamente frío, despertará miedo y suspicacia.

Se necesita estar en ese ecuador intermedio en el cual, poder despertar respeto. Esa comunicación no admite florituras, solo palabras certeras y claras en las que no quepan las dudas o las ambigüedades. Saber dar malas noticias, advertencias y combinar todo ello con el aliento de la esperanza requiere sin duda de unas adecuadas dotes de inteligencia emocional y asertividad.

4. Compasión y humanidad

El liderazgo narcisista, hiperbólico y autoritario no tiene cabida en el día a día y mucho menos en una crisis. Tampoco sirve un líder crítico, que gusta de culpabilizar a otros, que solo sabe señalar los problemas y errores ajenos logrando con ello, generar más caos y ansiedad. No necesitamos líderes de esa «pasta».

En un momento de crisis, es más necesario que nunca el liderazgo compasivo, ese que es capaz de conectar con el dolor humano, que demuestra su preocupación por las personas (y no solo se enfoca en conseguir un objetivo) y que busca centrarse en las respuestas a los problemas antes que en buscar culpables.

 

5. Sentido de comunidad, apertura y colaboración

Para entender cómo debe actuar un líder durante la crisis hay que tener claro un aspecto: toda adversidad necesita acción. Es por ello que una estrategia clave será la de activar recursos, personas, crear puentes con otras comunidades, con otras regiones y países. Un buen líder debe saber pedir ayuda y ofrecerla. Debe ser abierto y crear redes colaborativas en las que fluyan recursos, ideas, información, etc.

6. Efectividad, rectificación, resolución

Inteligencia emocional

Toda crisis demanda avances cotidianos. Si no hay logros, algo se está haciendo mal. Es por ello que el líder y su equipo deben monitorizar sus avances, detectar errores, solventarlos, anticipar riesgos, innovar y resolver cada día, cada segundo.

7. Anticipar y estar preparados para otras crisis

Quien no anticipa, improvisa. Quien no seprepara para lo peor, no podrá siquiera reaccionar ante problemas menores. Anticipar, prevenir, idear, diseñar e ingeniar estrategias de respuesta ante situaciones semejantes en el futuro es otra obligación moral y estratégica de cualquier líder.

Tengámoslo claro, hay muchas maneras de reaccionar ante las adversidades, pero la forma en que debe actuar un líder durante la crisis debe ser determinante; sin dejar nada al azar, sin caer en la mera improvisación. Para ser un buen líder, no puede faltar el sentido común y la humanidad.