¿Cómo podemos afrontar una ruptura amorosa?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 22 mayo, 2018
Adriana Díez · 22 mayo, 2018

¿Qué hacer con los recuerdos que construimos? ¿Dónde guardar las ganas que nos quedan para seguir intentándolo? ¿Cómo valorar el tiempo que dedicamos a otra persona, esa que lo fue todo y que ahora ha decidido decirnos adiós? ¿Qué hacer con el amor que aún nos queda para darle? ¿Cómo afrontar una ruptura amorosa, ese fin que deseábamos pero que ha llegado sin esperarnos?

Poner fin a una relación no es agradable, sobre todo si no somos nosotros los que hemos tomado la decisión. Los recuerdos, la nostalgia y la tristeza comenzarán a invadirnos y con ellos, preguntas como las anteriores. Sin quererlo, podemos sumergirnos en una espiral de desidia y malestar, algo así como un estado de inmovilidad en el que nada representa todo lo que queremos hacer.

Una ruptura simboliza una pérdida, un duelo, un final, quizás inesperado o al menos indeseado, que nos deja inseguros y solos ante un futuro que vemos incierto en ese momento.

Las rupturas amorosas son algo complicado para la persona que no toma la decisión, pero no imposible de superar. Las creencias de que nunca más se será feliz y de que nadie más aparecerá son muy comunes en este tipo de situaciones, pero son solo dudas e inseguridades fruto de la decepción y el sufrimiento experimentados. Además, también son parte del proceso que hay que atravesar para sanar.

Ahora bien, ¿qué hacer cuando aparece el punto y final de una relación? La mejor opción, aunque parezca un poco contradictoria, es no hacer. Es decir, dejar que el proceso siga su curso natural. Es normal que necesitemos una parada, un tiempo para reflexionar y para ello, lo mejor es hacerlo desde la calma y la soledad. Solo así favoreceremos una adecuada instrospección, una sincera y a veces dolorosa, mirada hacia nuestro interior.

Una vez conectados con nosotros, el siguiente paso será abrirse a las emociones que experimentamos, ya sean estas de rabia, tristeza, odio o cualquier otra. Lo importante es escucharlas para poco a poco liberarlas, ir respondiendo a nuestras preguntas y a su vez, enfrentarnos a nuestros temores. Ahora bien, esto no es algo que ocurra en uno, dos o tres días y tampoco en la primera semana. Es un proceso lento que requiere consciencia y estar preparados, por lo tanto variará dependiendo de la persona.

Chica triste mirando hacia abajo

¿Qué hacemos con los recuerdos que nos quedan?

¿Qué hacer con todo lo vivido con la otra persona? nada. No tenemos que hacer nada. La ruptura amorosa es una parte del camino que tenemos que transitar, pero los recuerdos nos pertenecen, son vivencias que no tenemos que perder porque forman parte de lo que ahora somos. Puede que al principio duelan porque creíamos que no habría final, pero están ahí y con el tiempo llegaremos a darles un espacio y a ubicarlas en el lugar que se merecen, una cajita que al abrirla genere emoción, pero controlable y sana.

Es cierto que a veces nos empeñamos en acelerar el proceso y deseamos respuestas inmediatas pero puede que en lugar de avanzar retrocedamos. A las emociones hay que dejarlas tiempo para que se transformen. Por ello, si dejamos simplemente que todo siga su curso, puede que se vaya resolviendo poco a poco, siempre y cuando no haya sido una relación tormentosa, absorbente o demasiado tóxica. Así, cuando dejamos espacio a la razón quizás nos demos cuenta de que no era todo tan maravilloso y que realmente dejar la relación haya sido lo mejor.

Dedicar nuestro tiempo a alguien que ya no nos ama o que prefiere no compartir su tiempo con nosotros, nos da la oportunidad de estar solos para conocernos, cuidarnos y tal vez para encontrar a otra persona que sí desee acompañarnos. Por ello, cuando la tormenta pase y las emociones se calmen, cuando aprendamos a escucharnos y nos permitamos tiempo y espacio, nos daremos cuenta de que no es el final, sino el comienzo de una nueva etapa.

Mujer caminando por una vía

¿Cuánto tiempo puede durar el dolor de la ruptura amorosa?

La sanación del dolor de una ruptura amorosa depende de cada persona. No hay un tiempo determinado para ello, ahora bien cuanto más nos empeñemos en no pensar, en no recordar, en hacer mil cosas para no estar solos o reprimir nuestras lágrimas, más retrasaremos este proceso. No olvidemos que llorar la pérdida y estar a solas con nosotros es fundamental para cerrar y sanar, para coger fuerzas para reconstruirnos de nuevo.

“Es doloroso despedirte de alguien que no quieres dejar ir, pero es más doloroso pedirle que se quede cuando lo que quiere es irse”.

El tiempo junto a la gestión de nuestras emociones hacen posible la superación de una ruptura amorosa. No obstante, si el estado de apatía y tristeza se extiende en el tiempo, lo recomendable es acudir a un especialista.