Cómo ser infeliz en cinco pasos

Edith Sánchez · 8 abril, 2014

Por diversas razones hay quienes hacen de la siguiente máxima su plan de vida: “Nací para sufrir y no descansaré hasta lograrlo”. Hay un impulso desconocido en todos los seres humanos que nos atrae hacia el abismo.

No en vano somos la única especie que tropieza cincuenta y más veces con la misma piedra. La única, también, que es capaz de aferrarse obsesivamente a aquello que le hace daño: un recuerdo que aflige, un amor que duele, una droga que enferma, un dios que clama por martirios.

Aunque casi nadie lo reconozca conscientemente, el sufrimiento nos atrae. Somos como el insecto que se aproxima a la llama, sin tomar en cuenta que va a ser devorado por ella. No es “masoquismo”, como se conoce en el lenguaje popular. Son esas pulsiones de muerte que nos habitan con tanta contundencia como las pulsiones de vida.

Hay algunos comportamientos recurrentes que nos ayudan en nuestra tarea de sufrir. Hábitos que nos garantizan una infelicidad continua y que atesoramos como el mendigo cuida la herida que le permite obtener una limosna. Aquí te contamos cómo lograr una infelicidad garantizada, en solo cinco pasos.

Alimenta el terror por las pérdidas económicas

No importa lo miserable que te sientas en tu trabajo: consérvalo a pesar de todo. Jamás, óyelo bien, JAMÁS te arriesgues a cambiar de empleo. Aguanta. Siempre puedes aguantar más. Eso sí, quéjate todos los días y no gastes mucho dinero, apenas el necesario para no morir de hambre. No olvides criticar con ahínco a quienes gastan más que tú. ¡Ah! No olvides imaginar todos los días cómo sería tu vida si caes en la bancarrota y terminas durmiendo en un refugio para indigentes.

Combina aburrimiento con irresponsabilidad

Organiza una rutina lo suficientemente rígida como para que te sientas atrapado. Y quéjate por lo aburrida que es, así no solamente tú estarás aburrido, sino que aburrirás a los demás. Si te hartas demasiado, nada mejor que sentarte al frente del televisor por horas, o salir de tiendas con tu tarjeta de crédito para comprar todo aquello que no necesitas (así tendrás de qué lamentarte a final de mes). Si no eres suficientemente infeliz así, provoca una buena pelea con tu familia, con tu pareja, con tus amigos. Nada mejor que una pelea para cambiar el aburrimiento por algo peor.

Construye una identidad patologizada y realiza una campaña de publicidad al respecto

Elimina el verbo “estar” de tu vocabulario y cámbialo por el verbo “ser”. De este modo no estarás deprimido, sino que serás una persona depresiva. Tampoco estarás angustiado, sino que serás un individuo ansioso. Esta forma de abordar tus problemas no tiene gracia si no te haces suficiente propaganda. Así que aprovecha cualquier conversación para hacer gala de tus patologías frente a otros. Indícales minuciosamente tus defectos, debilidades y rasgos enfermizos. Así lograrás que los demás te apoyen en tu propósito de ser el más infeliz de los mortales.

Busca malas intenciones en los demás y elimina la gratitud de tu vida

Recuerda que todo ser humano es malo hasta que se demuestre lo contrario. No importa cuán simpáticos, amables o sinceros puedan parecer. Tú sabes que tienen malas intenciones y su aparente buena disposición no es más que una fachada. No basta con que lo sepas, también tienes que hacérselo saber al mundo. Habla mal de los unos, cuando estés con los otros; y de los otros cuando estés con los unos. Así todos estarán advertidos. Y, por supuesto, no tienes por qué guardar ese sentimiento que algunos llaman “gratitud”. ¿Qué vas a agradecer? La vida se sufre para luego morir. Además, hay muchos estudios que indican que la gente agradecida es mucho más feliz. Así que evítalo por cualquier medio.

Si sigues uno a uno estos consejos y los practicas al pie de la letra diariamente, pronto lograrás la desdicha que tanto anhelas. Ser infeliz no es fácil, así que debes esmerarte si en verdad quieres lograrlo.

Imagen cortesía de Ana N R.