Cómo utilizar la risa y el buen humor para mejorar tu relación de pareja

Eva Maria Rodríguez · 26 diciembre, 2013

La risa ayuda a aliviar la tensión y el estrés, eleva el estado de ánimo, mejora la creatividad y aumenta la energía. Pero la risa también juega un papel esencial en la construcción de relaciones fuertes y saludables por acercar a las personas, la creación de  intimidad y la resolución de conflictos y desacuerdos. Por eso, utilizar la risa y el buen humor puede ayudar a solucionar problemas de pareja y a fortalecer el vínculo con el otro.

El humor juega un papel importante en las relaciones de pareja. En las nuevas relaciones, el humor puede ser una herramienta muy eficaz no sólo para atraer a la otra persona, sino también para superar cualquier incomodidad o vergüenza en los primeros encuentros y mientras la pareja se va conociendo. En las relaciones a largo plazo, el humor ayuda a mantener la emoción y la relación fresca e interesante. También puede ayudar a superar los conflictos y desacuerdos que se acumulan con el tiempo.

Compartir el placer del humor crea una sensación de intimidad y conexión entre dos personas, cualidades que definen relaciones exitosas y sólidas. Cuando te ríes con los otros, se crea un vínculo positivo entre los dos. Esta unión actúa como un fuerte amortiguador contra el estrés, los desacuerdos, las decepciones y las malas rachas en una relación.

El papel del humor en los problemas de pareja

El humor no es una cura milagrosa para los problemas de paraja, pero puede ser una herramienta importante y muy útil para ayudar a superar los momentos difíciles que afectan a todas las relaciones de vez en cuando. Sea cual sea el problema con la pareja, el posible enfrentar utilizar el humor para ayudar a resolverlo y fortalecer la relación.

El humor puede ayudar a formar un vínculo más fuerte entre la pareja, suavizar las diferencias de opinión (incluso sobre los temas más sensibles), disipar la tensión, superar los problemas y contratiempos, ver las cosas con una perspectiva diferente o incluso ser más creativos a la hora de buscar una solución a los problemas.

Pero, ¿cómo aplicar el buen humor y la risa para conseguir esto?

#1 –  Usar el humor para suavizar el conflicto

El conflicto es una parte inevitable de todas las relaciones que se puede enfocar de muchas maneras diferentes. En cualquier caso, el modo en el que se solucionen estos conflictos puede determinar el éxito de una relación.

Cuando el conflicto y el desacuerdo son una problema habitual en una relación, el buen humor puede ayudar a aligerar la situación y a restaurar la sensación de seguridad y la conexión con el otro. Si se utiliza con habilidad y con respeto, sin que parezca un burla y sin ridiculizar al otro, un poco de humor puede hacer que el conflicto y la tensión se conviertan en una oportunidad para la diversión y la intimidad compartida.

El humor sin sarcasmos neutraliza los conflictos y ayuda a interrumpir la lucha de poder que se produce en una discusión para ver quién tiene razón, a ser más espontáneo y flexible para el problema desde otra perspectiva y encontrar una solución creativa y a dejar de la lado las inhibiciones personales para poder expresar lo que realmente se siente y permitir así expresar sensaciones y emociones profundas y auténticas.

#2 – Asegurarse de que el otro sigue la broma

El humor sólo ayuda a superar los problemas en una relación cuando ambas partes son capaces de seguir la broma como tal y cuando el humor no se utiliza como burla o sarcasmo. Por lo tanto, es importante prestar atención al otro. Cuando la broma o la risa es unilateral y no recíproca, lo que se consigue es socavar la confianza del otro así como la buena voluntad, con lo cual se daña la relación y se acentúa aún más el problema.

Por lo tanto, el humor en las relaciones debe ser igual de divertido y agradable para los dos. Si el otro no cree que la broma es divertida hay que parar inmediatamente y tomarse un momento para considerar los motivos por los que el otro no quiere hacer bromas y considerar su estado de ánimo.


#3 – No usar el humor para encubrir otras emociones

El humor ayuda a mantenerse flexible ante los desafíos de la vida. Pero hay momentos en que el humor  “no es saludable” porque se utiliza para encubrir la realidad y no hacer frente a las emociones dolorosas. La risa puede ser un disfraz para los sentimientos de dolor, el miedo, la ira y la decepción cuando no se sabe muy bien cómo expresarlos. En este caso, la risa y el buen humor crean confusión y desconfianza en las relaciones.

#4 – Ponerlo en práctica 

Nunca es tarde para desarrollar ese lado juguetón, travieso y humorístico que tanto nos gusta ver en los demás. Muchas personas no se ven a sí mismas así, y están demasiado preocupadas por cómo van a sonar las gracias en su boca o cómo van a parecer ante los demás. Ese miedo al ridículo al intentar ser gracioso ante los demás es muy limitante.

Para conseguirlo hay que tomárselo con naturalidad, intentando recuperar la alegría innata de la niñez, e intentando buscar momentos de calidad para sacar esa alegría y buen humor.

Es importante vigilar la señales no verbales de la pareja para ver si es capaz de apreciar los intentos por crear una situación alegre y distendida, evitando el humor mezquino. Hacer bromas inteligentes sobre asuntos internos de la pareja, que sólo se entiendan por los dos y que sólo tengan sentido en el marco de esa relación, se acentúa la intimidad y la complicidad.

Para arrancar una sonrisa al otro pueden servir también cosas sencillas, como hacer algo extravagante o porque sí en un momento en el que “no esté pasando nada”, sólo por el placer de divertirse y arrancar una sonrisa al otro.

Como el humor y el juego se convierten en una parte de la vida es posible encontrar oportunidades a diario para ayudar a construir y mantener las relaciones con los demás.