Comunicación paradójica: 6 claves para entenderla

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 8 noviembre, 2017
Sara Clemente · 8 noviembre, 2017

¿Por qué a veces las personas decimos que sí cuando estamos pensando en un rotundo no? ¿Por qué preferimos callar y no decir nada, si en realidad tenemos muy claro lo que deseamos? ¿Qué mecanismo subyace a estas situaciones? La comunicación paradójica es la responsable.

Día a día nos encontramos inmersos en un gran número de relaciones. Por eso, la base y, al mismo tiempo, el objetivo de la comunicación humana es llegar a entenderse con los demás. ¿Es tan difícil conseguirlo?

Sí, pero no y todo lo contrario

La relación que mantenemos con los demás está determinada en gran medida por la forma en que nos comunicamos. De modo que los sobreentendidos, las suposiciones, las falacias o las ambigüedades no hacen buenas amigas con la claridad comunicativa.

En concreto, la comunicación paradójica es una contradicción resultado de una deducción correcta a partir de premisas congruentes. Aunque puede parecer un rompecabezas, con este ejemplo de conversación entre madre e hija lo entenderás perfectamente:

  • “Cariño, ayúdame a poner la mesa”
  • “Mamá, he pensado que mejor no voy a quedarme a la comida familiar. Prefiero ir con una amiga al cine, ¿vale?”
  • “Bueno, tú verás…”

Madre teniendo una comunicación paradójica con su hija en el salón

Aunque seguramente la voluntad de la madre sea que su hija se quede al almuerzo, sus palabras dejan en manos de su hija la decisión. La madre piensa una cosa, dice la contraria y su hija debe inferir que quiere que se quede. En ella surgirá la duda entre ceder a la intención oculta de su madre o ceñirse al contenido. Haga lo que haga influirá en su madre, provocando un cambio en la relación. Este es un ejemplo de comunicación paradójica.

Para que la respuesta de la madre fuera congruente con lo que quiere, debería haber expresado:

  • “No. Mejor te quedas aquí, comes con nosotros y ya irás otro día con tu amiga al cine”.

Como este caso, hay muchos más que se van produciendo en nuestro día a día y de los que apenas somos conscientes. Es evidente, que no solamente importa el contenido del mensaje que se quiere transmitir, sino la intención que se esconde tras él.

La paradoja se caracteriza por la ambigüedad

“Cálmame con tus explicaciones” pero “me digas lo que me digas, nada va a conseguir calmarme”. Una cosa y la contraria.

La comunicación paradójica se basa en la diversidad de formas en las que podemos interpretar un mismo mensaje. Dudamos de las intenciones de la otra persona y optamos por interpretar lo que nos dice de la manera que más nos convenga o que creemos que quiere decir.

La cuestión es que esta explicación que construimos no tiene por qué coincidir con la que nos quiere transmitir el otro. O sí. Ahí está la incertidumbre, la confusión y el desentendimiento.

Cuanto más concretos seamos en lo que queremos transmitir, menos espacio dejaremos a la ambigüedad y mayor calidad comunicativa tendremos con los demás.

La lógica del desentendimiento de Watzlawich

Paul Watzlawick fue un teórico y psicólogo austríaco que se convirtió en una referencia en el campo de la Psicoterapia. Sus investigaciones trataron de explicar por qué a veces es tan difícil alcanzar una metacomunicación y tan fácil lo contrario: desentenderse. Para comprenderlo, es bueno conocer sus 5 axiomas de la comunicación humana:

  • Es imposible no comunicarse: la comunicación se produce siempre, porque como mínimo, se transmite el mensaje de que no se quiere comunicar. El silencio también es comunicación.
  • Toda comunicación tiene un nivel de contenido (qué) y un nivel de relación (cómo).
  • La naturaleza de una relación depende de la gradación que los participantes hagan de las secuencias comunicacionales entre ellos: el proceso comunicativo es un sistema de retroalimentación, generado por un emisor y un receptor.
  • La comunicación humana implica dos modalidades: nivel digital y nivel analógico. Profundizaremos en ambas a continuación.
  • Los intercambios comunicacionales pueden ser tanto simétricos como complementarios: dependiendo de si hay o no igualdad en la relación.

Hombres dándose la espalda por malentendido

La comunicación humana implica dos modalidades

Para Watzlawick, hay dos tipos de lenguaje para expresar un mismo contenido: el nivel analógico y el digital.

  • Nivel digital: qué se dice. Se refiere al contenido propio del mensaje, el comprensible, directo y que no necesita ser traducido. Cuando se dice “necesito más cariño”, “estoy muy alegre”, “quiero que me valores”. Ahí no caben las interpretaciones. El significado y el significante coinciden.
  • Nivel analógico: qué se quiere decir realmente. Cuál es la intención o el trasfondo que esconden esas palabras. Implica un mayor nivel de inferencia.

En el anterior ejemplo, la madre estaría transmitiéndole a su hija en estos dos tipos de lenguaje:

  • Nivel digital: “tú decides si te quedas a la comida o vas al cine”
  • Nivel analógico: “te quedas aquí, porque vas a hacer lo que tu madre te diga”.

La teoría del doble vínculo

De la misma manera que estos dos niveles pueden coincidir, también pueden contradecirse. El lenguaje y las palabras no tienen por sí mismos un doble sentido, sino que nosotros somos quienes se lo atribuimos. 

Autores como Bateson, Jackson, Haley y Weakland continuaron ahondando en este fenómeno y hablaron de la existencia de un doble vínculo: la paradoja hecha contradicción. Estudiaron este tipo de comunicación paradójica en pacientes diagnosticados de esquizofrenia.

Con los resultados de su investigación trataron de explicar cómo influye el contexto familiar y la comunicación en la aparición y el mantenimiento de este tipo de patología. Definieron el doble vínculo como una relación enfermiza que tiene las siguientes propiedades y características:

  • Se produce cuando tiene lugar una situación de mucha intensidad o carga emocional.
  • Existe una comunicación paradójica: se emiten al mismo tiempo dos mensajes contradictorios. La mayoría de las veces, uno de forma verbal y otro de manera no verbal. Es fruto de un grado de incongruencia entre los dos niveles anteriores (analógico y digital).
  • Existe una relación de poder entre quien emite el mensaje y quien lo recibe. La persona emite el mensaje impide al otro descifrar y hablar de la contradicción. Asimismo, no le deja margen para actuar. Haga lo que haga está atrapado en una trampa.

Bateson ilustraba el doble vínculo con un ejemplo muy revelador. Utilizaba el caso de una familia en la que el hermano mayor se está mofando constantemente del menor, que es además un niño muy tímido.

La burla llega a tal punto que el pequeño grita de frustración e impotencia al sentirse despreciado. Las consecuencias son que el hermano deja de molestarle, pero los padres castigan al pequeño por gritar.

En esta situación el niño está recibiendo dos mensajes totalmente contradictorios. Por un lado, debe expresar sus sentimientos para ser aceptado (no ser objeto de burla). Por otro, no debe hacerlo para ser igualmente aceptado (si los muestra, las consecuencias le perjudican). ¿Con cuál de ellos se queda?

Los autores concluyeron que el doble vínculo es una forma disfuncional y desequilibrada de la comunicación que desorienta y confunde a las personas. El sujeto no sabe a qué atenerse y esto conlleva a una serie de posibles trastornos y dificultades en la relación con los demás y en él mismo.

Padre castigando a su hijo mientras llora

Como podemos observar, nos encontramos rodeados de comunicación paradójica y de dobles vínculos. Por ejemplo, cuando encontramos un cartel que dice “no leas esto”, alguien que te advierte “sé más espontáneo” o “no seas tan obediente”. Todos ellos buscan respuestas contradictorias en relación a lo que anuncian.

Recomendamos este estracto de vídeo, perteneciente a la película Family Life (1971) de Ken Loach. En él, se puede observar un maravilloso ejemplo de comunicación paradójica y de doble vínculo en el contexto familiar.

La comunicación paradójica como motivo de conflicto en pareja

Cuando surgen problemas en una relación amorosa se suele buscar el problema en la falta de comunicación mutua. Al igual que en el contexto familiar, también transmitimos mensajes contradictorios sobre cómo nos sentimos o qué queremos a nuestra pareja. 

  • Mujer: “Hoy he tenido un día de trabajo agotador. Encima los niños han estado jugando en el salón y ¡mira cómo han dejado todo!”.
  • Marido (piensa): “¿Y qué querrá? Si yo acabo de llegar a casa y también estoy muy cansado. ¿No me estará pidiendo que encima limpie el salón yo, no?”
  • Marido (dice): Pues lo limpias tú, ¿eh?”.

La forma de responder el marido a su mujer es reveladora. No solamente da por supuesto que su mujer le está pidiendo indirectamente que recoja el salón; sino que su contestación está totalmente fuera de contexto y roza la grosería.

Lo más conveniente sería que él le preguntara: “¿Quieres que lo ordene yo? ¿Te ayudo? ¿Qué necesitas?“. Pero decide, fruto de sus creencias y arraigadas suposiciones, que la intención de ella es no recoger.

Pareja discutiendo

Esto refleja que ambos no están transmitiendo con suficiente claridad sus intenciones. Además, la comunicación paradójica no suele ser algo puntual, sino que tiene un efecto de bola de nieve. Se suele ir arrastrando de conversación en conversación y puede llegar a hacerse crónica en la relación.

En las entrevistas conjuntas que realiza el terapeuta se puede observar cómo una pareja se zarandea con los gestos y emite críticas agresivas, al mismo tiempo que disfraza su hostilidad con un lenguaje que parece cariñoso o viceversa.

Identificar la paradoja ayuda, en ocasiones, a leer al otro, a saber lo que piensa aunque permanezca callado. No obstante, en otras ocasiones en las que no hay tanta disposición al entendimiento, puede generar consecuencias muy dañinas para la relación e importantes conflictos. Insistimos que para poder comunicarnos de una manera adecuada lo primero que tenemos que hacer es entendernos a nosotros mismos.

“El día que dejes de hacer suposiciones, te comunicarás con habilidad y claridad, libre de veneno emocional”.

-Miguel Ángel Ruiz-

Bibliografía

  • Watzlawick, P., Bavelas, B. y Jackson, D. (2008). Teoría de la comunicación humana. Nueva York: Herder.
  • Cejalvo, J. (2009). La personalidad desde la perspectiva sistémica. En J. A. Ríos, Personalidad, madurez humana y contexto familiar. Madrid: CCS.
  • Mucchielli, A. Psicología de la Comunicación; Paidós Comunicación, págs. 115-117.