Confundir al dar órdenes

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 noviembre, 2015
Aileen Zaera · 18 noviembre, 2013

El ser humano es indeciso por naturaleza – al menos muchas personas lo son… La duda sa manifiesta directamente en las relaciones y comunicaciones interpersonales. Y cuando sucede, causa confusiones que pueden desencadenar consecuencias tanto graciosas como desastrosas.

Ejemplos 

Por ejemplo, el copiloto que te acompaña mientras conduces puede decirte en menos de un segundo dos órdenes opuestas. Imaginemos que en primer lugar te sugiere que pises el acelerador para pasar antes de que el semáforo se ponga en rojo y después te grita para que frenes porque otro coche ha aparecido de la nada. Una madre puede decirle a su hijo que vaya un momento a saludar a la abuela y el padre cuando le ve caminando por el pasillo le puede decir que a la cama, que ya es muy tarde…

La mala comunicación

Muchas veces estas órdenes confusas o contrarias se originan no tanto en la indecisión, sino más bien en una falta de comunicación clara y precisa. También puede fallar la misma observación de los hechos antes de señalar lo que se debe hacer o no.

Es común también que quien da las órdenes que generan confusiones se enerve al notar que estas no fueron cumplidas con rapidez. ("Pero ¿por qué vuelves si no has saludado a tu abuela?") Sin embargo, cuando se les intenta explicar el motivo del error no reconocen que son los culpables y afirman que quien las recibió debía prestar mayor atención a lo que se le decía.

El estrés diario puede ser un factor desencadenante para que no nos expresemos de forma correcta, y la presión del tiempo o el mal humor, muchas veces pueden hacer que se desencadenan un montón de órdenes confusas. Especialmente ahora, en tiempos en que en la mayoría de las familias los dos padres trabajan y la comunicación se hace más difícil. "¡Vete a por el pan!", "¡Ordena la habitación!", "¡Saca al perro!", "¡Mira a ver si está cerrada la ventana!", "¡Pon la mesa!", "!No pises descalzo!", "¡No vayas a por el pan que ha quedado un trozo de ayer!"

Para evitar el confundir a otros con órdenes sin sentido, es bueno sincerarse con uno mismo sobre el estado de ánimo que se posee en un determinado momento, reconocer que se está alterado y organizar mejor las ideas antes de expresarlas. Una vez hecho esto, emitirlas de manera sencilla y clara hará que la persona que las reciba las entienda mucho mejor.

Si no se pone un poco de atención, dar órdenes contradictorias, puede ser muy estresante para quien las recibe… 

Imagen cortesía de caesararum