Confundir al dar órdenes

Aileen Zaera · 2 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Ana Couñago Sobral

A veces nos comunicamos de una forma inadecuada, creando confusión en nuestro interlocutor, que no llega a entender el mensaje que le estamos transmitiendo. Esto suele ocurrir al dar órdenes, cuando nos expresamos incorrectamente y la otra persona malinterpreta lo que estamos diciendo, por lo que no cumple adecuadamente con su comentido.

Desgraciadamente, este tipo de malentendidos ocurren continuamente en nuestras vidas. Por ello, debemos aprender a comunicarnos y relacionarnos de forma efectiva.

«No hay nada más admirable que una persona que habla claro desde el principio».

-Candidman-

Ejemplos de órdenes mal dadas y sus consecuencias

Las órdenes mal dadas siempre desencadena alguna consecuencia, ya sea graciosas o desastrosas. ¿Quieres conocer algunos ejemplos en los que pueden suceder estas confusiones? A continuación te proponemos dos muy comunes y cotidianos, para que reflexiones sobre este asunto.

Por ejemplo, el copiloto que te acompaña mientras conduces puede decirte en menos de un segundo dos órdenes opuestas. Imaginemos que, en primer lugar, te sugiere que pises el acelerador para pasar antes de que el semáforo se ponga en rojo y después te grita para que frenes porque otro coche ha aparecido de la nada. Esto es un grave error de comunicación, que puede causar un accidente.

Otra situación muy común relacionado con los malentendidos al dar y recibir órdenes, suele tener lugar en el ámbito familiar. Por ejemplo, cuando una madre le dice a su hijo que antes de acostarse vaya un momento a saludar a la abuela, pero cuando el padre ve al niño caminando por el pasillo le dice que se vaya a la cama, que ya es muy tarde. Esto produce una gran confusión en el pequeño, pues sus dos figuras de referencia le están dando información contradictoria, lo cual puede incluso provocar una discusión.

Confundir al dar órdenes: la mala comunicación

Muchas veces estas órdenes confusas o contrarias se originan no tanto en la indecisión, sino más bien en una falta de comunicación clara y precisa. También puede fallar la misma observación de los hechos antes de señalar lo que se debe hacer o no.

Por otro lado, el estrés diario puede ser un factor desencadenante para que no nos expresemos de forma correcta, y la presión del tiempo o el mal humor, pueden hacer que se emitan órdenes confusas.

Asimismo, es común que quien da las órdenes que generan confusiones se enfade o moleste al apreciar que estas no fueron cumplidas con rapidez. Incluso hay personas que, cuando se les intenta explicar el motivo del error, no reconocen que son los culpables y afirman que quien las recibió debía prestar mayor atención a lo que se le decía.

Para evitar el confundir a otros con órdenes sin sentido, es bueno sincerarse con uno mismo sobre el estado de ánimo que se posee en un determinado momento, reconocer que se está alterado y organizar mejor las ideas antes de expresarlas. Una vez hecho esto, emitirlas de manera sencilla y clara hará que la persona que las reciba las entienda mucho mejor.

¿Cómo dar órdenes de forma adecuada?

Para dar órdenes que no causen error, olvido o malinterpretación, se recomienda seguir las siguientes instrucciones: 

  • Prestar atención cuando se habla para expresar la orden de forma coherente y clara.
  • Asegurarse de que la otra persona está escuchando y prestando atención.
  • Explicar bien la orden: qué tiene que hacer la otra persona, cuándo, dónde, por qué, cómo, etc.
  • Asegurarse de que el interlocutor ha entendido la orden: proponiéndole que lo repita con sus propias palabras, pregúntale si tiene alguna duda o pidiéndole que haga sugerencias.
  • Puchol, L., Núñez, A., Ongallo, C., Puchol, I., Martín, M. J. y Sánchez, G. A. (2016). El libro de las habilidades directivas. Madrid: Ediciones Díaz de Santos.