Creencias limitantes

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 24 agosto, 2013
Gema Sánchez Cuevas · 24 agosto, 2013

Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio (Albert Einstein)

El sistema de creencias


Nuestro pensamiento tiene su propio soporte que da forma a nuestra manera de pensar, y que conocemos como nuestro sistema de creencias.

Las creencias son las convicciones que determinan y regulan las pautas de pensamientos. Son ideas que tenemos sobre el mundo, el futuro y nosotros mismos y actúan creando suposiciones y prejuicios que determinan en ciertas ocasiones la forma de sentir y de pensar, condicionando la actitud y los procesos de toma de decisiones.

Las creencias no están ahí por casualidad, sino que han sido fruto de los diversos aprendizajes que hemos ido experimentando a lo largo de nuestras vidas; por lo que en situaciones pasadas muchas de ellas nos han sido válidas. Sin embargo, en el actual mundo en el que vivimos impregnado de constantes cambios y aceleraciones, una creencia que anteriormente fue positiva puede convertirse en un obstáculo o creencia limitante. Este tipo de pensamientos limitarán nuestras acciones surgiendo en muchas ocasiones de manera inconsciente y automática, resultando por lo tanto incontrolables.

Y, ¿qué podemos hacer cuando nos encontremos con creencias limitantes?

Aprender a modificarlas por otras creencias que no lo sean, es decir, sustituyéndolas.

Sería necesario detectar cuáles son aquellas creencias que nos están limitando, observando el momento y las circunstancias bajo las que aparecen, teniendo en cuenta además, que es aquello que nos impiden conseguir, ya que saber qué es lo que nos estamos perdiendo puede constituir el motor del cambio. Una vez identificadas, tendremos que sustituirlas por otras que nos ayuden. Para ello podemos:

Modificar nuestro lenguaje utilizando en lugar de términos peyorativos, negativos y limitantes, otros términos de estilo más positivo.

Cuestionar las creencias que presentamos y su utilidad. Preguntarnos por ejemplo, qué consecuencias se derivan de ella, qué pasaría si lo que pesamos fuera cierto, qué razones la justifican, qué nos evitan, si hay evidencias suficientes o si nuestra interpretación es parcial, entre otras. Se trata de analizar si nuestros pensamientos se ajustan a la realidad, además de sus consecuencias.

Imaginar  o visualizar como sería nuestra vida con la nueva creencia.

La mayor dificultad que se nos puede plantear es no ser conscientes de cuando estamos afectados por una creencia limitante, ya que como hemos dicho muchas de ellas son automáticas e inconscientes. Por ello, puede que necesitamos de un profesional que nos ayude si nos resulta complicado.

Además puede ocurrir que detrás de una creencia que veíamos como importante se esconde otra mucho más valiosa, como si fuésemos moviendo capas y profundizando para llegar a nuestra esencia, descubriendo aquello que realmente queremos.

Imagen cortesía de Polyhymnia Nguyen