Crisis psicógenas: qué son, cuáles son sus causas y su tratamiento

Las crisis psicógenas son movimientos paroxísticos no epilépticos que constituyen un desafío psicopatológico en la práctica clínica. Si quieres saber más sobre estas crisis, ¡sigue leyendo!
Crisis psicógenas: qué son, cuáles son sus causas y su tratamiento
José Padilla

Escrito y verificado por el psicólogo José Padilla.

Última actualización: 01 agosto, 2022

Las crisis epilépticas son alteraciones paroxísticas transitorias que suceden de manera inesperada y brusca causadas por una actividad neuronal anormal. Estas crisis pueden categorizarse como epilépticas y no epilépticas. Dentro de estas últimas es donde aparecen las crisis psicógenas, conocidas médicamente como crisis psicógenas no epilépticas (CPNE).

La prevalencia de estas crisis varía del 17 % al 60 %, y puede coexistir con las crisis epilépticas. De hecho, una investigación encontró que la prevalencia de las crisis psicógenas es de 3.6 % a 10,8 % en pacientes con epilepsia, y que las crisis epilépticas, a su vez, tienen una prevalencia del 12 % al 36 % en personas con crisis psicógenas.

Las crisis psicógenas

Son un conjunto de cambios bruscos e inmediatos en la conducta, la cognición y la sensopercepción que simulan las crisis epilépticas, pero sin la descarga neuronal anormal. Estas crisis están correlacionadas a un mecanismo psicológico y no a uno biológico, por eso son reconocidas como psicógenas.

El término psicógeno permite diferenciar este tipo de crisis de aquellas que son convulsivas no epilépticas generadas por un accidente isquémico transitorio, migrañas, síncopes, etc. En estos casos, la causa de la crisis tiene un fundamento neurológico que explica la aparición de la crisis convulsiva no epiléptica.

Mujer con crisis epiléptica de pie
La sintomatología disociativa es la más común en las personas con crisis psicógenas.

Los principales síntomas de las CPNE son los siguientes:

  • Movimientos de cabeza de lado a lado.
  • Aumento y disminución de la conciencia.
  • Movimientos asincrónicos de las extremidades.
  • Ojos cerrados.
  • Posturas distónicas.
  • Movimientos pélvicos hacia adelante.

Las crisis psicógenas se han asociado con una variedad de trastornos psiquiátricos, entre los que destacan (Giagante et al., 2007):

  • Problemas afectivos: en los pacientes CPNE se ha encontrado comorbilidades con la depresión y la distimia entre el 40 % y el 80 % de los pacientes estudiados.
  • Trastornos de ansiedad: el trastorno de estrés postraumático ha sido hallado con bastante frecuencia, entre el 35 % y el 49 %, en pacientes con crisis psicógena.
  • Trastornos disociativos: los síntomas disociativos son muy comunes en pacientes con CPNE (90 %).
  • Problemas somatomorfos: los síntomas de estos trastornos están asociados a los síntomas disociativos y conversivo de las crisis psicógenas no epilépticas.
  • Alteraciones en la personalidad: los trastornos más encontrados son el trastorno límite, el dependiente, el histriónico y el evitativo.

Causas y factores asociados

La etiología de estas crisis es muy diversa, pero se cree que surgen como un mecanismo de afrontamiento desadaptativo ante el estrés o la angustia. El conflicto psicológico que deviene de una situación existencial intolerable se traduce en síntomas físicos (convulsiones) que mantienen los factores estresantes fuera de la consciencia (Alsaadi y Marquez,2005).

Los factores que más se han asociado a las crisis psicógenas son el abuso sexual y físico, los traumas, las anomalías neurológicas, la disfunción familiar, los eventos vitales estresantes, las habilidades interpersonales deficientes, los trastornos de personalidad y el afrontamiento evitativo. El abuso y la negligencia se consideran factores predisponentes que pueden aumentar la vulnerabilidad al desarrollo de estas crisis.

Algunos factores precipitantes que se han relacionado con las CPNE son las violaciones, la muerte o la separación de un ser querido, la perdida del empleo, los accidentes, los procedimientos quirúrgicos y los desastres naturales, entre otros.

También se han identificado varios factores perpetuadores como la ira, la ansiedad, la depresión o el maltrato. Estos factores imposibilitan que el paciente pueda recuperar el control de la situación y agravan el problema de las crisis.

Hombre preocupado
Aunque la etiología de las crisis psicógenas es muy diversa, se piensa que es un mecanismo desadaptativo para afrontar el estrés o la ansiedad.

Tratamiento de las crisis psicógenas

El abordaje terapéutico y el tratamiento dependerá del caso, los factores precipitantes, desencadenantes y perpetuadores del paciente.

Para ello, hay una amplia variedad de intervenciones que pueden usarse como la terapia conductual, la hipnosis, la psicoeducación o la terapia familiar (Bodde et al., 2009).

La terapia cognitivo conductual es una excelente opción de tratamiento. En una investigación se encontró que es más efectiva que la atención médica estándar para reducir la frecuencia de las convulsiones de las personas con crisis psicógena no epiléptica.

Otras estrategias que se que se pueden implementar en el plan de intervención frente a la CPNE son los cambios en el estilo de vida, la terapia con medicamentos antidepresivos y la terapia psicodinámica interpersonal.

Con estas estrategias no solo se busca reducir las convulsiones propias de las crisis psicógenas, sino también mejorar las comorbilidades psiquiátricas con las que está asociada, recuperar la funcionalidad en la vida cotidiana y mejorar la calidad de vida del paciente.

Para concluir, las crisis psicógenas no epilépticas incluyen cambios paroxísticos en el comportamiento, la consciencia y los movimientos corporales que se parecen a los ataques epilépticos, pero que no tiene un sustento en los cambios electrofisiológico del cerebro.

Su diagnóstico y su tratamiento es todo un desafío, pues no se conoce con precisión su causa, además de que en ella pueden terminar convergiendo una amplia variedad de problemas psiquiátricos y psicológicos.

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