¿Cuál es el perfil emocional de tu cerebro?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 3 agosto, 2015
Valeria Sabater · 12 febrero, 2014

Durante mucho tiempo psicólogos y psiquiatras, han estado habituados a estudiar a la población según unos patrones de personalidad y un estilo de inteligencia.

Uno podía ser extravertido, introvertido, sociable, neurótico, tener una inteligencia lógico-matemática, o una musical… pero ¿y las emociones? ¿No son ellas las que rigen nuestro comportamiento la mayor parte del día? ¿No son ellas quienes nos hacen amar, odiar, temer o desear?

Efectivamente, y fue el profesor Richard J. Davidson, de la Universidad de Wisconsin, quien propuso la necesidad de establecer un nuevo parámetro: el perfil emocional.

¿Te gustaría conocer con cuál te identificas más?

 

1. Resistencia

 

Día a día, todos hemos de enfrentarnos a continuos retos y adversidades. La resistencia sería en este caso, la habilidad personal de la que disponemos cada uno para recuperarnos frente a un hecho difícil, frente a una situación de estrés, frente a una pérdida, una desilusión, o una simple discusión de pareja o con un amigo.

Podemos recuperarnos de forma rápida habiendo aprendido de lo ocurrido, o podemos “arrastrar” lo sucedido durante mucho tiempo.

 

2. Actitud

 

¿Con qué ánimo te enfrentas a la realidad de forma habitual? ¿Eres optimista, cauto, escéptico, prudente… o negativo?

Bien es cierto que el estado de ánimo puede variar de día a día, pero cada persona tenemos un estilo propio, una estela donde está impresa de modo normal el optimismo, o por otro lado, el negativismo. Davison no parece establecer aquí términos medios.

expectativas

3. La intuición social

 

Es la empatía, es la capacidad para leer y advertir en los demás esas señales que tanto dicen de las personas que nos rodean. ¿Son felices? ¿Están preocupadas? ¿Decepcionadas? El lenguaje no verbal ofrece muchas pistas que pasan inadvertidas para muchas personas, para otras, en cambio, es fácil entenderlas.

¿Eres socialmente intuitivo? ¿O eres más bien desconcertado y pasas por alto este aspecto?

 

4. La autoconciencia

 

Aquí nos referimos  a la capacidad para percibir y comprender nuestras propias emociones y sentimientos. ¿Sabes reconocer tus enfados? ¿Tus nervios? ¿Tus desilusiones? En ocasiones, las personas nos sentimos mal sin conocer muy bien la razón, estamos inquietos y ese malestar termina manifestándose en ocasiones en enfermedades. Aquí el profesor Davison nos dice que podemos ser  “Autoconscientes  u Opacos”.

 

5. La sensibilidad al contexto

 

¿Cómo reaccionamos las personas ante determinados contextos? Hay quien suelen ser muy variable según con qué persona interactúa o en qué lugar se encuentra. Otras, por su parte, suelen ser iguales en todo tipo de medios y frente a todo tipo de personas.

Hay circunstancias a las que somos más sensibles en algunos contextos, pero normalmente  suelen haber bastantes diferencias de persona en persona. ¿Sabes adaptarte? ¿Eres siempre igual? ¿O cambias tu modo de actuar?

adaptacion

6. Centrado o disperso

 

Aquí hablamos de la capacidad de la que disponemos cada persona, para eliminar las distracciones emocionales y seguir concentrado en una tarea determinada. ¿Eres capaz de hacerlo?

En ocasiones nos encontramos asaltados por problemas, preocupaciones… y somos incapaces de avanzar en nuestras obligaciones al tener la cabeza en otro sitio.

Sin embargo, hay otras personas que logran mantener el control, que dejan a un lado esa avalancha de emociones para centrarse en una tarea

Según el profesor Richard J. Davidson, todos nos situamos en alguno de los polos de estas categorías, dibujando un perfil emocional característico y único.

Esto puede servir para ahondar en el sustrato neuronal y emotivo de nuestro cerebro, capacidades que pueden ser entrenadas para mejorar también nuestra calidad de vida, para ser más efectivos emocionalmente, para ser más empáticos y receptivos y gestionar nuestra realidad de un modo más óptimo.

Puede que más de uno no se sienta identificado, o que no vea bien estar en un polo u otro. Pero sin lugar a dudas, durante un instante, seguro que nos ha hecho pensar a todos  y valorar algunos aspectos de nosotros mismos…