¿Cuál es tu temperamento?

Valeria Sabater · 27 junio, 2014

Temperamento. La sola palabra ya nos transmite un arrebato de fuerza, y genio, un atisbo donde se conjugan muchas dimensiones personales que definen gran parte de nuestras reacciones. Es una dimensión compleja que forma parte de nuestra personalidad, formada a su vez por otro escalón más, como es el carácter. Pero… ¿Cómo explicaríamos a grandes trazos cuál es el verdadero significado de la palabra “temperamento”?

Para Millon (1993), consiste nada más y nada menos que en una herencia biológica recibida y, por lo tanto, muy difícil de cambiar, es como una especie de material biológico y bioquímico desde el cual emerge como una especie de poderoso iceberg.

Mientras que el carácter se va conformando día tras día y experiencia tras experiencia, y está relacionado a su vez con los valores recibidos y la sociedad en la que somos educados, el temperamento, tiene unas raíces más profundas. Más personales…podríamos decir que nacemos con él.

Bien es cierto que a veces intentamos controlarlo, o incluso potenciarlo para desarrollar otras virtudes, como la paciencia, la decisión o la reflexión.

Pero es como si todos partiésemos de un punto de partida propio que nos define ya nada más nacer. Algo demasiado complejo que ha suscitado grandes polémicas entre los expertos. Pero siempre es interesante ahondar en el tema, y, por qué no, irnos a sus fuentes originales, a esa clasificación sobre los temperamentos que ya estableció Hipócrates en la Antigua Grecia. ¿Te gustaría conocer los 4 famosos temperamentos del famoso galeno?+

1. Temperamento Sanguíneo

Los sanguíneos disponen de una fuerza vital desbordante. Son rápidos, alegres, vivaces y extrovertidos. Aman socializarse y evitan la soledad, no saben cómo enfrentarse a ella y la temen. Suelen aparentar bastante seguridad en ellos mismos, pero en ocasiones, no es más que una coraza bajo la que esconder cierta fragilidad… miedo a estar solos, a ser abandonados, a tomar decisiones incorrectas. Y es que, los sanguíneos suelen ser poco reflexivos, y algo desorganizados. Aprecian el momento presente con toda su intensidad sin preocuparse demasiado por el mañana…

Puede que esta descripción resulte algo categórica, pero en general los temperamentos nunca son completamente únicos, es decir, las personas solemos combinar dos dimensiones (colérico y flemático, sanguínea y colérica…). Debemos tenerlo en cuenta.

2. Temperamento Colérico

La persona de temperamento colérico es rápida y activa como la sanguínea. Muy social también. Pero su extroversión no es tan marcada ni tan exagerada. Suele apuntar un poco más hacia la independencia y la seguridad en sí misma. Son personas activas y comprometidas con sus ideales, les gusta involucrarse en proyectos y causas que juzgan como importantes. Son personalidades muy perseverantes que no se rinden ante ningún obstáculo, les gusta rodearse de gente pero tampoco temen a la soledad, ni a sus pensamientos…

Son muy instrumentales  y algo materialistas, le gustan las cosas que sean útiles para el día a día, y para la humanidad, de ahí que no aprecien demasiado las cosas más abstractas como el arte, la música… Su sensibilidad es práctica. Lógica. Señalar además que la persona colérica puede llegar a ser muy determinante y hasta hostil, en ocasiones cruel y sarcástico.

3. Temperamento Melancólico

El melancólico dispone de una alta sensibilidad. Algo introvertidos, en ocasiones hasta frágiles, pero se dice que es el temperamento más interesante de todos puesto que es más rico en matices, en emociones, en sensibilidades… Nadie disfruta tanto del arte como el melancólico y más aún, pocos temperamentos son tan sumamente perfeccionistas como él.

Es analítico, se entrega a los sacrificios personales, aunque eso sí, en ocasiones es algo crítico consigo mismo y con los demás. Suele hacer amistades, pero es de los que prefiere que sean los demás quienes se acerquen antes a ellos que a la inversa.

Una de las debilidades del melancólico es que suele ser muy depresivo. Su egocentrismo hace a veces que desee compararse con los demás, asomando así cierto rencor. Es muy rígido e intransigente.

4. Temperamento Flemático

El flemático es una persona serena y equilibrada. Es tranquila,  nunca pierde la compostura y nunca se enfada. Carece de dotes de liderazgo, aunque en determinadas ocasiones puede llegar a serlo. Es una persona sensible y emocional, pero no lo demuestra demasiado, prefiere esconder muchas de sus sensibilidades y emociones.
Dispone de muy buen corazón y es compasivo, aunque como hemos dicho antes, no es de los perfiles que suelan expresar especialmente sus sentimientos. Pero eso sí, suele evocar confianza en los demás por su amabilidad y sencillez.

Son personas algo tercas y firmes en sus creencias, aunque a menudo, carecen de empuje e iniciativa porque prefieren la comodidad del día a día, y ante todo, la calma.

Ahora dinos, ¿Con qué temperamento te ves más identificado? Incidir una vez más, que lo más habitual es que mostremos dos dimensiones en lugar de una sola en exclusiva. Aunque obviamente, también puede darse. Un tema interesante, sin lugar a dudas.