¿Te cuesta aprender matemáticas? (Discalculia)

Pedro González Núñez · 25 marzo, 2017

Resulta precioso leer a Albert Einstein cuando dice que “las matemáticas puras son, en su forma, la poesía de las ideas lógicas”. Pero por desgracia, no es fácil aprender matemáticas para todo el mundo. De hecho, en las dificultades para entender y utilizar el lenguaje de las matemáticas puede haber variables más allá de la motivación o el esfuerzo. En este artículo hablaremos de una de ellas: la discalculia.

Muchos consideran a la discalculia como la dislexia matemática. Aunque no sea una definición exacta, sí nos puede servir para un primer acercamiento a este problema. Por otro lado, dentro de la discalculia hay diferentes grados de afectación aunque a todas las personas que la padecen se les cuelgue la misma etiqueta.

“Mientras que la física y las matemáticas nos pueden decir cómo comenzó el universo, no son muy útiles en predecir el comportamiento humano porque hay muchas ecuaciones que resolver”

-Stephen Hawking-

Discalculia, el problema para establecer una relación con las matemáticas

¿Te imaginas que sumar dos mas dos se transformase en una misión casi imposible? Pues aproximadamente un 5% de la población sufre esta situación. Sus conexiones cerebrales sufren ciertas anormalidades que les impiden incluso el aprendizaje más básico en esta materia.

Es decir, que definimos la discalculia como el trastorno neuronal capaz de incapacitar a un individuo para realizar cálculos matemáticos. Hablaríamos de un síndrome con un origen genético que repercutiría directamente en la destreza con la operaciones numéricas y en su aprendizaje. Los estudios realizados con personas que ya tenían diagnóstico demuestran una activación menor -si la comparamos con la que se produce en personas sin discalculia- en determinadas zonas del cerebro asociadas al cálculo.

Niño con problemas de matematicas

Por desgracia, la discalculia es una afección muy poco conocida. No es extraño que algunos padres, profesores o tutores la confundan con falta de interés. Pueden pensar que los malos resultados en esta asignatura se deben a su falta de motivación o a al dificultad de la misma, ignorando el problema que existe de base.

Pero curiosamente, las personas que sufren este síndrome también muestran en ocasiones cocientes intelectuales superiores, o como mínimo, normales. Sin embargo, operaciones sencillas pueden tener una gran dificultad para ellos.

Causas de la discalculia

Se piensa que el origen de la discalculia es genético y con consecuencias directas sobre el funcionamiento y la arquitectura cerebral. Además, estaría asociado con:

  • Puede llegar a presentarse en personas con déficit de percepción visual.
  • Aparece en individuos que tienen problemas de orientación.
  • También se presenta en personas que no perciben bien los cuerpos, las figuras, longitudes, tamaños, distancias, etc.

Por otro lado, la discalculia puede llegar a presentarse en diferentes “formatos”. Su grado de incapacitación basal es muy variable y mejora muchísimo con la intervención. Especialmente si esta se produce a una edad temprana y si es realizada por profesionales competentes que son capaces de facilitarle al niño estrategias de cálculo paralelas a las tradicionales, menos costosas para él, con mejores resultados y por lo tanto menos desmotivantes.

¿Se puede tratar la afección?

Por fortuna, la discalculia puede ser un agradecido objeto de intervención. Por ejemplo, científicos del Instituto de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Londres están logrando excelentes avances. Así, ya hay programas que proporcionan los recursos suficientes al alumno para que este problema no suponga un obstáculo a la hora de comprender la lógica matemática. A nivel cognitivo, se trabaja, por ejemplo*:

  • La sustitución paulatina de la manipulación directa por representaciones gráficas, y estas por símbolos determinados (números, signos, etc.).
  • Aumento del vocabulario, sobretodo del relacionado con la matemática hay que hacer hincapié en las manifestaciones escritas, en el aprendizaje y utilización de signos matemáticos, en la disposición escrita de las operaciones, etc.
  • Entrenamiento de la atención (en especial, de la atención sostenida) y la memoria (memoria de trabajo, memoria inmediata, etc.) como funciones básicas.

Hoy en día también se han desarrollado diferentes softwares que ayudan a los alumnos a dominar conceptos básicos relacionados con los números. Una vez superada esta fase, pasan a tratar de entender los símbolos.

Mujer con programa de matemáticas

Síntomas que presenta el trastorno

Lo malo de este trastorno no es que la persona no llegue nunca a resolver una ecuación de manera formal y con variables abstractas. La parte negativa se deja notar sobre todo en la dificultad para realizar cálculos sencillos, como estimar un descuento o la vuelta de una compra, o cuando son incapaces de comprender una simple señal de tráfico u orientarse en medio de una ciudad. Por ello es básico que prestemos atención a los síntomas. Las personas con discalculia:

  • Presentan dificultades para aprender números y confusión con signos de sumar, multiplicar, dividir…
  • Les cuesta mucho realizar un cálculo mental o situar una dirección. En este punto la memoria de trabajo y su operatividad es muy importante.
  • Pueden entender la geometría o cualquier otra ciencia, pero cuando es necesario el cálculo se atascan.
  • No entienden conceptos abstractos como el tiempo.
  • Les cuesta memorizar conceptos, fórmulas, reglas matemáticas…
  • Llevar la puntuación durante un juego o evento se les hace muy complicado.

“Las matemáticas tienen belleza y romance. El mundo de las matemáticas no es un lugar aburrido en el que estar. Es un lugar extraordinario; merece la pena pasar el tiempo allí”

-Marcus du Sautoy-

A pesar de los avances, no se sabe qué genes están implicados en el desarrollo del trastorno. Sin embargo, sí se ha podido comprobar que la dificultad para aprender matemáticas suele ser en la mayor parte de los casos hereditaria. Así pues, la información familiar puede ser vital para detectarla a edades tempranas y conseguir unos mejores resultados con la intervención.

Fuente: psicodiagnosis