¡Cuida tu energía!

9 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por Sara Clemente

Toda relación se basa en intercambios. Se intercambian consejos, opiniones, información, regalos, favores y, entre mujeres que son amigas, hasta es común que se intercambien ropa. Pero muchos no pensamos en el intercambio de energía que ocurre en nuestras relaciones. Es cierto, hay personas que nos envigorizan y nos dejan con una sonrisa en la cara y otras nos entristecen y nos «chupan» toda la energía…

Aunque te parezca extraño, en la jerga de algunos psicólogos, comúnmente a estas personas se los llama “vampiros» de energía. La verdad es que el nombre les va muy bien, porque igual que las criaturas ficticias, estos individuos pueden hacer que tú mismo te conviertas en una aspiradora de energía.

La mayoría de estas personas no son conscientes de que absorben la energía del otro. Simplemente tienen una forma de ser quejumbrosa, buscan dar lástima y que los demás sientan pena de ellos o, a veces, incluso llegan a herir a otros porque ellos mismos han sido heridos. Insistimos, que suelen hacerlo de manera inconsciente.

¿Cómo defendernos de los “ladrones” o “vampiros” de energía?

Mujer pensando cómo cuidar su energía

Algunos autores aseguran que, el primer paso para cuidarse de esta clase de individuos es identificarles, incluyendo un auto análisis para descubrir si tú mismo eres uno. Luego debes determinar cuánto tiempo quieres pasar con estas personas.

El conferenciante profesional en temas de superación personal Craig Harper dice en su artículo Protect Yourself Against Energy Vampires (Protégete a ti mismo contra los Vampiros de Energía), que después de identificar a estas personas tienes que tomar la resolución de cambiar la manera en la que te comunicas o interactúas con ellas. Entonces, no puedes permitir que sus palabras te afecten de la misma manera que lo harían las palabras de un amigo.

Cuando un amigo te cuenta un problema, te preocupas por él, te pones en su lugar, y ofreces tu solidaridad usando tus energías para idear una solución. No obstante, con una de estas personas, este uso de energía es en vano. Es muy valiosa, así que cuida tu energía.

Detecta la trampa y evítala

Mujer hablando con su amiga para cuidar su energía

Muchas veces estos individuos quieren tener la misma conversación (aunque por lo general, se asemeja más a un monólogo) sobre sus problemas, una y otra vez, pero no están dispuestos a actuar ni tomar en cuenta tus consejos. Entonces, aunque puede ser un poco incómodo, a veces sencillamente tienes que decir algo como: “la semana pasada hablamos de [tu relación abusiva, tu empleo exasperante, o sea cual sea su cantaleta preferida]; si no estás dispuesto a hacer nada al respecto, no creo que pueda aportar más sobre este tema.”

En casos extremos, aunque suena un poco severo, hay que evitar a esas personas. En el artículo citado antes, Harper comparte una táctica que ha funcionado para él. “Cuando un ‘vampiro de energía’ entra a mi oficina, me pongo de pie como si estuviera a punto de ir a algún sitio. Les doy unos cuanto minutos y si me doy cuenta de que se está dirigiendo hacia el mismo tema de siempre, comienzo a caminar y termino la conversación.”

¿Todo esto te suena bastante antipático? Te invitamos a reflexionar acerca de lo siguiente: todos queremos ser compasivos y ayudar a nuestros compañeros y familiares.

Sin embargo, algunas personas simplemente no quieren ser ayudadas; solo buscan desahogarse y dejar un poco de su carga contigo. No pretenden compartirla, sino aliviarse ellos y dejarte a ti agobiado… Eso no es una verdadera amistad. Ni mucho menos. Los amigos dan y reciben. Así que cuida tu energía y protégete. 

Una buena manera de saber si quedar con un amigo te beneficia o te daña en términos emocionales es la actitud que mantienes durante las horas siguientes a ese café o ratito compartido. Si esa persona te ha transmitido energía, positividad, fuerza, simpatía… Entonces no es una persona tóxica. Pero si, por el contrario, después de haber quedado con ella, te sientes abatido, como sin fuerza, descaído y hasta triste, plantéate hasta qué punto te compensa compartir más momentos con ella. ¡Cuida tu energía!