Date permiso para cambiar, sanar, conectar contigo...

04 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Me doy permiso para cambiar cuando así lo crea y necesite. Me doy permiso para cuidarme, para sanarme, atender mis miedos y reducir el laberinto de mis ansiedades. Practicar el autocuidado es la mejor estrategia en tiempos de dificultad.

Ante la llegada de lo inesperado, de lo que escapa a tu control, date permiso para cambiar y poder adaptarte a esa nueva situación. Pero antes, recuerda, debes darte tiempo para sanar lo que duele, tomar aire y calmar los miedos de la mente, la ansiedad del corazón. Busca también rincones donde abrazarte de forma pausada y conectar contigo, sin prisas, con afecto…

Decía Viktor Frankl que cuando una situación es buena debemos disfrutarla. Cuando es mala, nuestra obligación es cambiarla. Ahora bien, en esas situaciones en las que determinadas cosas no se pueden alterar, ni poner a nuestro favor ni aún menos transformarlas, solo nos queda una opción: transformarnos nosotros. Es una gran verdad que deberíamos tener en cuenta.

La vida es en sí misma un cambio constante. Pero la mayoría del tiempo, esas alteraciones son sutiles, no las percibimos porque simplemente nos dejamos llevar por su ritmo, por su arrullo complaciente para ir avanzando, madurando, atravesando transiciones.

Sin embargo, a veces suceden cosas imprevistas ante las cuales, estamos obligados a cambiar, a alterar prioridades, a reformular muchos de esos aspectos que nos definían.

No obstante, tengámoslo claro. Una transformación nunca nos situará en una posición incómoda o alejada de nuestras raíces, valores o principios. Todo lo contrario.

Un cambio nos permite recuperar nuestro ser vital, dando forma alguien más comprometido con sigo mismo para afrontar los desafíos que puedan presentarse.

Mujer con hilos en sus manos representando la necesidad de darte permiso para cambiar, sanar, conectar contigo

Darte permiso para cambiar y para sanar  (autocuidado psicológico en tiempos de crisis)

En momentos de crisis o dificultad es más necesario que nunca practicar el autocuidado. Este no es un término vacío o bienintencionado de la literatura de autoayuda. Autocuidado es ser sensible a nuestras necesidades y resolverlas. Es fortalecer autoestimas, cuidar de los enfoques mentales y la gestión emocional para afrontar problemas, sanar heridas y despertar potenciales.

Autocuidado no es autocomplacerse para obtener un placer momentáneo, como el que logramos con un baño caliente o un viaje de fin de semana. En realidad, es darte permiso para cambiar cuando el contexto te obliga, es ofrecerte espacios para escucharte y comprometerte contigo mismo en la tarea cotidiana del bienestar psicológico.

Es más, estudios tan interesantes como el llevado a cabo en la Universidad Queen’s Kingston, de Canadá, por parte del doctor Clive Godfrey, nos señalan que este ejercicio, este enfoque, ayuda a las personas a prevenir enfermedades, a reducir el impacto de la ansiedad y a mejorar en esencia, tanto el equilibrio mental como físico.

Me doy permiso para convertirme en la persona que deseo ser

Date permiso para cambiar cuando así lo creas, cuando así lo necesites. Si no te gusta esa versión de ti mismo en la relación que tienes con tu pareja, con tu familia o en el trabajo, cámbiala. Porque a veces nos hemos esforzado tanto por encajar, por ser lo que otros quieren y esperan que nos hemos diluido sin quererlo. Hemos dejado de ser nosotros para ser alguien que no nos gusta.

Por otro lado, hay épocas en que los imprevistos surgen de manera precipitada. Y como bien suele decirse, cuando llega una dificultad, le acompañan muchas más hasta tener ante nosotros un batallón entero de pequeñas adversidades. Ante esas circunstancias solo cabe una opción: aceptarlas y afrontarlas.

Para hacerlo, debemos despertar una mejor versión de nosotros mismos. Alguien más seguro, ingenioso, paciente y resiliente.

Un cambio no es necesariamente doloroso, implica únicamente, añadir más capas a las ya existentes. Unas donde se integre la paciencia, la valentía, la autoestima que nutre y confiere autoconfianza, la trascendencia, que nos alienta a superarnos a través de la dificultad.

Chica haciendo forma corazón pensando en la necesidad de darte permiso para cambiar, sanar, conectar contigo

Tiempo para conectar con nosotros mismos y sanar heridas, preocupaciones y ansiedades

Hay una nueva versión de ti que está a punto de florecer. Los días difíciles acabarán deshilachándose por sí solos para permitir la entrada de la luz, del equilibrio. En ese momento, tú ya no serás la misma persona. Porque cuando te das permiso para cambiar caen las resistencias y los viejos esquemas para ser alguien más flexible y también más libre.

Pero ese proceso lleva tiempo y autocuidado. Debes darte más permisos, como el de la conexión contigo mismo para saber que es normal sentir miedo ante lo imprevisto. También debes darte tiempo para salir del laberinto de las preocupaciones y de ese túnel de la ansiedad, donde todo se ve negro y el presente se difumina al anticipar un futuro de fatalidades.

Hay que hallar el equilibrio, sanar los vacíos que otros dejaron, las cicatrices que el pasado colocó en el arcón de nuestra memoria y las decepciones que nos trajo el destino. Todo eso debe airearse, oxigenarse con enfoques mentales más flexibles y esperanzados, en los que nunca falte el autocuidado.

Solo así avanzaremos sin titubeos hacia el progreso vital, hacia ese porvenir donde sentirnos orgullosos de nosotros mismos. Conscientes también de que nada será fácil, pero estaremos preparados y comprometidos para trabajar en nuestra felicidad.

  • Cohen, G. L., & Sherman, D. K. (2014). The Psychology of Change: Self-Affirmation and Social Psychological Intervention. Annual Review of Psychology65(1), 333–371. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-010213-115137
  • Godfrey CM 1 , Harrison MB , Lysaght R , Lamb M , Graham ID , Oakley P  (2011) The experience of self-care: a systematic review., 76 (2), 1–16.  DOI https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27819888