De la ciencia del alma a la ciencia de la conducta

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 7 abril, 2018
Eva Maria Rodríguez · 7 abril, 2018

Actualmente, hablamos de psicología como la ciencia de la conducta. Sin embargo, etimológicamente, psicología significa ciencia del alma. En este artículo vamos a ver cómo ha evolucionado el concepto de psicología a lo largo de los siglos, hasta llegar a la conceptualización actual.

El concepto y objeto de psicología han ido cambiando a lo largo de la historia, y con ellos también lo han hecho la metodología o la relación entre el especialista y el paciente/cliente. La diversidad de enfoques, orientaciones, corrientes e interpretaciones de la psicología como ciencia ha hecho que la definición y el foco de atención hayan ido cambiando y evolucionando.

Aunque la disciplina académica y clínica de la psicología se ha convertido en un campo “muy medicalizado” y, por lo tanto, orientado a la patología, durante muchos siglos el estudio de nuestra vida mental interna era el estudio de nuestra alma, nuestro ser o esencia más profunda.

La psicología es mucho más que la ciencia de la conducta.

Psicología: de ciencia del alma a ciencia de la vida mental

El término psicología procede de las palabras griegas psyché (alma, entendida en sentido clásico como lo que da vida al cuerpo) y logos (ciencia o tratado). Es decir, etimológicamente, psicología significa ciencia del alma.

Cerebro con colores

La psicología como ciencia del alma humana existe desde que la humanidad comenzó a hacerse preguntas “metas”; es decir, preguntas sobre sí misma y su propia vida mental. En este sentido, inicialmente no se puede entender la historia de la psicología sin la historia de la psicología. Sin embargo, cuando la psicología empieza a mirar hacia lo experimental, a buscar una metodología diferentes a la introspección, se produce la separación definitiva.

Así, a finales del siglo XIX, la psicología pasó de ser considerada como una ciencia del alma o  filosofía de la mente a ser considerada como una ciencia de la vida mental. De esta manera, la psicología pasó de ser ocuparse a problemas espirituales a centrarse en el estudio empírico de los fenómenos de la mente. De ahí que podamos incluso hablar de los “primeros laboratorios”.

En esta época, William James (1842-1910) definió la psicología como la ciencia de la vida mental, de sus fenómenos y de sus condiciones. Este punto de vista de la psicología, interpretada como ciencia de la vida mental, se centraba sobre todo en las experiencias internas de la conciencia. Es decir, el estudio de los pensamientos, los sentimientos y las sensaciones.

Psicología: de ciencia de la vida mental a ciencia de la conducta

Como hemos visto, desde finales del siglo XIX la psicología era entendida como la ciencia de la vida mental. Los psicólogos buscaban información basándose en las experiencias conscientes de sus pacientes en relación con las respuestas que daban a diferentes estímulos.

Pero en la primera mitad del siglo XX el concepto de psicología experimentó un nuevo cambio. A partir de entonces la psicología se consideró como ciencia de la conducta. El cambio se debió a que los psicólogos conductistas de aquella época decían que lo que se podía observar era el modo en que los estímulos externos afectaban a las conductas externas del ser humanos, mientras que las sensaciones, los pensamientos o los sentimientos no se podían observar y por lo tanto difícilmente podían ser objeto de ciencia.

Vuelta a los orígenes: la psicología como ciencia del comportamiento

Sin embargo, en la década de los 60 del siglo pasado, la psicología volvió a incluir en su estudio los procesos inconscientes, además de los conscientes. Así, con la psicología cognitiva se empezó a estudiar el modo en que la mente procesa la información. Con ello, hubo que redefinir la psicología como ciencia del comportamiento y de los procesos mentales. Aparecieron los primeros modelos de procesamiento de la información.

Cabeza de una persona con un mecanismo en su mente

En este punto, cabe destacar que conducta y comportamiento son conceptos sinónimos que, aunque se pueden utilizar indistintamente en el lenguaje coloquial, se diferencian en matices. El comportamiento se refiere a nuestro modo de existir en el mundo. Este existir tiene dos dimensiones: una exterior, que es observable; y otra interior, que es íntima y privada. La conducta tiene que ver con el comportamiento exterior, el comportamiento observable. Para referirnos al comportamiento interior en psicología suele utilizarse el término conciencia.

Definición actual de la psicología

Decir que la psicología actual es la ciencia de la conducta y de los procesos mentales es correcto, pero resulta una definición incompleta. La psicología actual va mucho más allá, ya que busca explicar cómo sentimos, cómo percibimos, cómo aprendemos, cómo nos comunicamos o cómo resolvemos problemas, entre otras muchas cosas. Por otro lado, la influencia social y de los grupos de pertenencia ha pasado a ocupar un lugar muy importante.

En la actualidad, la psicología cómo ciencia pretende explicar, medir y entender la naturaleza de la personalidad, la motivación, la inteligencia o las diferentes perturbaciones, tanto emocionales como mentales, que afectan al ser humano. También se ocupa de los problemas tanto personales como sociales, así como de las diferencias individuales y grupales.

Es por eso que, en la actualidad, la definición de la psicología como ciencia es mucho más amplia, pues mucho más amplio es su objeto de estudio. Así, podemos decir que la psicología actual es la ciencia que estudia la conducta de los individuos y de sus procesos mentales, incluyendo los procesos internos de los individuos y las influencias que se producen en su entorno físico y social.