Debiasing: la técnica para reducir los sesgos cognitivos

11 Febrero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Los sesgos cognitivos distorsionan nuestra realidad y hacen que tomemos decisiones precipitadas e incluso erróneas. Esta técnica nos puede ayudar a reducir su impacto. La analizamos.

Debiasing es el término que alude a la capacidad que tenemos cada uno de nosotros a la hora de reducir los sesgos cognitivos. Esos esquemas de pensamiento impregnados de juicios rápidos, interpretaciones ilógicas y atribuciones infundadas nos acompañan de manera constante sin que nos demos cuenta. Esa forma de razonar no solo nos lleva a equívocos, sino que además distorsiona por completo la realidad.

Las personas hacemos de media unas 3000 interpretaciones al día. Sin embargo, puede que ni el 10 % de ellas tengan una base racional y reflexiva. Cuando vamos en el metro, por ejemplo, sacamos conclusiones exprés sobre las personas que tenemos sentadas en frente. Cuando leemos una noticia en nuestras redes sociales, inferimos ideas a menudo precipitadas y erróneas que acabamos compartiendo.

Si alguien no responde al segundo a nuestro mensaje del móvil, pensamos lo peor. Es conocido ese sesgo por el que alguien atractivo y agradable nos parece más fiable. Cada uno de nosotros trabajamos con múltiples esquemas de pensamiento erróneos o distorsionados que afectan al modo en que nos relacionamos e interpretamos lo que nos envuelve.

Es saludable, por tanto, ser conscientes de estos constructos psicológicos y reducir su impacto.

cabeza con hilos simbolizando el efecto de la técnica del Debiasing

Los sesgos cognitivos deciden por ti

El concepto de sesgos cognitivos fue acuñado en 1972 por el psicólogo y Premio Nobel en economía Daniel Kahneman y Amos Tversky. Por norma, este término define esa tendencia del cerebro a analizar en pocos segundos la información que le rodea y tomar en poco tiempo una decisión basada sobre todo en la intuición.

¿Quiere decir esto que las personas estamos tomando malas decisiones de manera continuada? La respuesta evidentemente es no. En el día a día necesitamos decidir de manera instantánea y para ello el cerebro suele recurrir a nuestras experiencias previas para responder a las demandas del entorno. Y, en efecto, en muchos casos esos pasos tomados en nuestra cotidianidad son acertados.

Sin embargo, lo que sucede básicamente es que el cerebro, al intentar ahorrar tiempo, aumenta la probabilidad de cometer errores, pasando información valiosa por alto. Por ello, el propio Daniel Kahneman nos explica en su ya célebre libro Pensar rápido pensar despacio la necesidad de hacer uso de un enfoque más lento, deliberativo y lógico.

Un modo de lograrlo y, sobre todo, de reducir el impacto de los sesgos cognitivos, es mediante la técnica del debiasing. La analizamos.

¿Cómo funciona el debiasing cognitivo?

La técnica del debiasing cognitivo se está aplicando ya en múltiples escenarios. Un ejemplo, en un trabajo de investigación realizado en la Universidad de Carolina del Sur se aplicó esta estrategia en el área de enfermería de diversos hospitales. Se hizo porque estudios previos apuntaban la idea de que los sesgos cognitivos afectan a la calidad de nuestras decisiones y a la oportunidad de aplicar cambios que beneficiaran a todo el entorno.

La necesidad de romper con las tradiciones, creencias y normas culturales arraigadas es una necesidad en múltiples entornos de trabajo. Para ello, resulta muy útil la estrategia del debiasing. Los pasos son los siguientes:

Toma de conciencia

El primer paso es asumir que la mente funciona con estos sesgos cognitivos. Saber en qué consisten y las consecuencias que tienen es prioritario.

Decidir el cambio

La persona debe comprometerse consigo misma a que va a ejercer un control sobre su pensamiento. Hay que conjugar el conocimiento (saber qué son los sesgos) con el compromiso (voluntad por el cambio).

Autoanálisis

El siguiente paso es el autoanálisis y la autoconciencia. ¿En qué momentos o circunstancias aplico yo un sesgo cognitivo? Por ejemplo, cuando un compañero de trabajo me propone una idea ¿lo escucho o me digo automáticamente que lo que me expone es una tontería porque es mejor no cambiar nada?

Cuando tomo una decisión… ¿en qué me baso? ¿parto solo de mi experiencia o soy capaz de analizar toda la información que me rodea? Es esencial que la persona realice un ejercicio de reflexión para saber en qué momentos o circunstancias su mente funciona más en piloto automático que de manera deliberada.

Mente de una mujer con luz representando el efecto del debiasing

Planificación

Una vez la persona toma conciencia de que esas situaciones en las que los sesgos cognitivos toman decisiones por ellas, es momento de planificar una estrategia. Por ejemplo:

  • Un compañero de trabajo me propone una idea –> En lugar de asumir que mi enfoque es mejor y que los cambios no son buenos, lo atiendo, lo escucho y valoro su idea. Intento imaginar qué beneficios puede aportar su propuesta.
  • Llega una persona nueva al trabajo –> En lugar de sacar conclusiones precipitadas al ver su aspecto o escuchar sus primeros comentarios, me esforzaré en conocerlo, en ser cercano, abierto y evitar caer en juicios o estereotipos.

Aplicación

El camino para reducir el poder de los sesgos cognitivos en nuestra mente requiere asumir un firme compromiso. Su aplicación es diaria y continuada.

Es bueno saber que el cerebro hace uso de estos constructos psicológicos de manera inconsciente y automática. Tomar conciencia de ello y aplicar los cambios planificados con anterioridad de manera constante es esencial y prioritario.

Evaluación del debiasing

Por último, y no menos importante, debemos evaluar si la aplicación de la técnica del debiasing está siendo efectiva. ¿He aprendido a tomar mejores decisiones? ¿Han mejorado mis relaciones sociales? ¿Cómo me siento? Por término medio, empezaremos a notar mejoras al cabo de cuatro o cinco semanas. Todo cambio requiere tiempo para percibir beneficios.

No obstante, este entrenamiento mental tendrá siempre como destacable objetivo, aprender a pensar un poco mejor. Hacerlo sin prisas, siendo capaces de evaluar cada situación, estímulo y circunstancia revierte siempre en nuestras decisiones y calidad de vida. No dudemos en aplicar este recurso.

  • Croskerry, Pat & Singhal, Geeta & Mamede, Silvia. (2013). Cognitive debiasing 1: Origins of bias and theory of debiasing. BMJ quality & safety. 22. 10.1136/bmjqs-2012-001712.
  • Stephens, T. M. (2020). Cognitive Debiasing:: Learning to “Change Your Mind.” Nurse Leader18(4), 344–351. https://doi.org/10.1016/j.mnl.2019.03.013