Descomponer objetos: una técnica creativa poderosa

23 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
La creatividad no solo se potencia al construir y montar objetos como el clásico Lego. En ocasiones, proceder a la inversa y descomponer objetos para descubrir cada parte y cómo están formados es un estrategia igual de interesante.
 

Cuando le damos un juguete a un niño lo último que esperamos es que lo rompa. Sin embargo, que esto ocurra tiene siempre un 90 % de posibilidades. Ahora bien, los pequeños más inteligentes y brillantes, lo que harán en realidad es descomponer objetos. Es decir, desarticularán ese vehículo, esa muñeca o ese juego para saber «saber qué hay dentro» y comprender cómo están hechos.

En ocasiones, el simple hecho de retroceder, desmontar, desarticular o deconstruir actúa como una herramienta extraordinaria para la creatividad. Y este es un paso que no siempre tenemos en cuenta. Por ejemplo, cuando pensamos en el clásico LEGO y las múltiples piezas de colores, es común dar por sentado que pocos juegos incentivan tanto el pensamiento creativo.

Sin embargo, en los últimos años se está barajando que, tal vez, no lo hace tanto como pensábamos. En un artículo de investigación publicado en el Journal of Marketing Research revelan que el hecho de tener que construir un kit LEGO siguiendo unas instrucciones concretas y fijas mermaría en realidad la capacidad de innovación.

 

Es momento por tanto de ver las cosas de otro modo. La creatividad no funciona si tenemos que seguir unas pautas concretas. Aún más, construir no es el súmmum de la originalidad y el pensamiento lateral. A veces, al descomponer podemos descubrir procesos y posibilidades asombrosas…

Cerebro de colores representando el proceso de descomponer objetos

Descomponer objetos ¿por qué es beneficioso?

Cuando pensamos en el proceso de la creatividad siempre lo hacemos en una dirección: hacia delante. Ese movimiento se traduce en procesos como relacionar, vincular, construir y, poco a poco, dar forma a algo nuevo e innovador. Ahora bien, en ocasiones el hecho de retroceder también nos permite hacer descubrimientos y asumir valiosos aprendizajes.

Todos conocemos a alguien al que llamamos «manitas». Son personas capaces de arreglar cosas, hombres y mujeres que logran devolver el funcionamiento a esos aparatos, máquinas y artilugios a los que nosotros damos por perdidos. Bien, para lograr esa magia, primero han aprendido a descomponer objetos, a entender qué función tiene cada pieza y cómo cada parte conforma un todo que trabaja en armonía.

 

Este es un proceso mental tremendamente poderoso…

Tenemos un problema con las mentes fijas (y tú también lo tienes)

Gran parte de nosotros damos por sentado que somos personas tremendamente creativas. Y, sin duda, lo somos. Porque todos venimos al mundo con unas facultades asombrosas para innovar, imaginar, desafiar la realidad y ver las cosas desde múltiples puntos de vista…

Ahora bien, esas facultades son muy propias de la infancia, momento en el que nuestro pensamiento lateral está al 100 % de su capacidad.

  • Sin embargo, la educación formal y los clásicos métodos de enseñanza tienen un defecto: favorecen que acabemos pensando todos del mismo modo.
  • Casi sin darnos cuenta, desarrollamos unas mentes fijas, de esas que filtran cada cosa a través de lo que en psicología conocemos como «fijación funcional». Ahora bien ¿en qué consiste esta dimensión?
  • La fijación funcional define esas veces en que nos limitamos a pensar en esquemas preestablecidos.
  • Por ejemplo, cuando me preguntan para qué sirve una pinza de madera lo primero que responderé es que su utilidad evidente es la de colgar la ropa para que esta se seque.
 

Una mente fija ha aprendido a ver las cosas como son y es incapaz de atisbar otras posibilidades, otros mundos. Ahora bien, un modo de lograr que esos enfoques se flexibilicen en enseñándoles el arte de descomponer objetos.

Sombrero de El Principito

Descomponer objetos, pinzas que se transforman en joyas y elefantes que han sido devorados por una boa

Tony McCaffrey es un reconocido investigador en materia de innovación y creatividad. Consciente de ese gran problema que es la fijación funcional en la mente humana, desarrolló una nueva técnica para desactivar este enfoque y permitirnos ganar en originalidad, en flexibilidad y sobre todo en pensamiento lateral.

Su investigación resulta altamente decisiva por varios aspectos:

  • Para vencer la fijación funcional no hay nada mejor que descomponer objetos. 
 
  • Pensemos nuevamente en una pinza, para valorar todas las utilidades que puede tener este objeto tan cotidiano lo mejor es descomponerlo. Es decir, saber cómo está hecho y qué partes la integran.
  • Al instante descubriremos tres piezas: dos bandas de madera y un hierro central que sirve de engarce.
  • Ahora, ya no tenemos un objeto, tenemos tres. Con ello, no solo descubrimos el funcionamiento de una pinza sino que además podemos valorar qué más usos puede tener.
  • Por ejemplo, el enganche central puede servirnos para hacer una joya casera con algo de imaginación. Las maderas nos puede servir para crear cualquier manualidad.

Imaginemos ahora la clásica imagen del sombrero de El Principito. El recurso de descomponer objetos también encuentra aquí su sentido y utilidad. Basta con ir más allá de la imagen aparente e imaginar qué otros objetos o realidades pueden conformarla. ¿Por qué no un elefante y una boa? Las posibilidades son infinitas.

Para concluir, a la hora de optimizar nuestra chispa creativa y pensamiento lateral no descuidemos este proceso. Descomponer y separar las partes del todo puede ser una herramienta con inmensas posibilidades. Tengámoslo presente.

 
  • McCaffrey (2012) Innovation Relies on the Obscure. A Key to Overcoming the Classic Problem of Functional Fixedness. Psychological Science; 23(8).