¿Qué detesta un niño de un padre tóxico?

Pedro González Núñez · 21 febrero, 2017

Pienso que muchas veces no somos conscientes del daño que podemos hacer con nuestros actos y palabras. Este es un patinaje comunicativo común, incluso para las personas más reflexivas. ¿Qué no harán las personas que comunican sus pensamientos en cuanto los tienen? Por otro lado, este problema acentúa las consecuencias negativas cuando el impulsivo es un padre o una madre con su hijo.

Dice Bernardo Stamateas, autor del célebre libro “Gente Tóxica”: “No te amarres a quienes no se alegran con tus éxitos”. Pero yo me pregunto, ¿qué le sucede a un niño? Piensa que no puede cambiar de padre ni de madre como el que cambia de amigos o de compañeros de trabajo.

¿Qué hace que un padre sea tóxico?

Si bien en España el libro de Stamateas se ha hecho muy popular, el término padre tóxico lo ha acuñado más bien Susan Forward. Esta psicóloga norteamericana también es autora de una obra llamada “Padres que odian” que goza de cierta fama.

Para Forward, un padre tóxico es una persona que causa sufrimiento en sus hijos. Los medios, así como las motivaciones, son muy variadas. En cuanto a los primeros, tiran de manipulación, demandas excesivas, maltrato, etc.

Padre tóxico criticando a su hijo

Pero hay una pregunta clara, ¿qué sucede en la mente de un padre para provocar una crianza tóxica en su hijo? Según la autora, todo parte de sus propios traumas, relacionados con el egoísmo o el narcisismo. Sus triunfos personales y sus logros son lo importante, y si no los logran, vuelcan sus frustraciones en sus hijos, humillando y minando su propia autoestima.

¿Qué es lo que más detesta un niño de su padre tóxico?

A través de diversos estudios e investigaciones, psicólogos como Forward han ido desvelando qué es lo que más sufre un hijo de su padre tóxico. Diría que es importante tener esto claro para poder identificar estas actitudes y poner remedio.

Un padre exigente en exceso

Si un padre no tolera el fracaso de un hijo, es probable que lo traduzca en actitudes y comunicaciones tóxicas. Así, pueden mostrarse exigentes y perfeccionistas hasta la desesperación. Esto les lleva a recordar una y otra vez los errores al niño, que se sentirá realmente afectado. En el fondo lo que ocurre es que el progenitor vuelca su baja autoestima y su sentimiento de inferioridad en el pequeño.

Es un manipulador nato

La paternidad tóxica suele basar sus justificaciones en la manipulación. Detectan las debilidades del pequeño y las explotan para lograr su objetivo. Como es lógico, el niño acaba por sentirse controlado, agobiado e incluso incapaz de tomar sus propias decisiones.

“El neurótico invade, controla, aglutina y asfixia permanentemente al otro. El mensaje es: Sin mí no vives”

-Bernardo Stamateas-

Niño maltratado

Autoritarismo, intransigencia y falta de tolerancia

Evidentemente, el padre tóxico es poco tolerante y autoritario en exceso. Obliga al niño a comportarse de una forma determinada sin tener en cuenta para nada sus sentimientos o necesidades. Esta inflexibilidad hace que el pequeño sea poco alegre, pues no siente comprensión, cercanía y cariño por parte de su progenitor.

El maltrato

Un punto crítico de los padres tóxicos llega cuando se convierten en maltratadores físicos, pues ya suelen ser maltratadores verbales antes de que la situación se agudice. De esta manera, las malas formas, los insultos y los golpes que menoscaban la seguridad y autoestima del niño empiezan a reproducirse.

Críticos en exceso

Los padres que ejercen crianza tóxica no solo son exigentes hasta la locura, también son críticos en exceso. Rara vez elogian a sus pequeños. Por muy bien que hagan una tarea, siempre verán lo negativo, lo corregible o mejorable y lo censurable. Por supuesto, no tendrán en cuenta la edad de su hijo, sus capacidades, su intencionalidad, etc. Esta actitud pone a los pequeños a la defensiva, y pensarán que esta y no otra tiene que ser su manera de relacionarse con el mundo.

Falta de cariño

Si hay algo imprescindible para un niño es el cariño y el afecto de sus seres queridos: el que se siente, pero también el que se demuestra. Los vínculos definirán en gran medida el desarrollo correcto del pequeño. Piensa que un hijo que no se sienta querido por sus padres será un niño triste y apagado.

acoso

Culpa en el niño

El padre tóxico, al volcar toda su frustración en el hijo, hará que este se sienta culpable. Cada fracaso del progenitor será volcado en el pequeño, que cada día estará más irritable e inseguro.

“Nuestros padres siembran en nosotros semillas mentales y emocionales, y esas semillas crecen con nosotros. En algunas familias, esas semillas son de amor, respeto e independencia. Pero en muchas otras lo que se siembra son semillas de miedo, de obligación o de culpa”

-Susan Forward-

Antes de cerrar este artículo, me gustaría recordar que un padre tóxico también es poco comunicativo, protector hasta el agobio, e intentará que su hijo viva la vida que él no tuvo tener; así rara vez aceptará deseos y aspiraciones del niño que se salgan de este camino trazado. Hablo de un padre egoísta que tratará de planificar cada detalle del mundo de su pequeño. En definitiva, un ser que logrará hacerse odioso para su chico, que se desarrollará con graves problemas afectivos, relacionados con la autoestima, la responsabilidad y la seguridad en sí mismo.