¿Dónde se origina el dolor que a veces acompaña al amor?

Las expectativas que ponemos sobre nuestra pareja son una de las principales causas del desamor y los problemas de una relación.
¿Dónde se origina el dolor que a veces acompaña al amor?

Última actualización: 16 julio, 2024

Amar es aguantar, amar es soportar, amar implica a veces sufrir, amar es dar sin medida… Todo esto es lo que desde pequeños nos han dicho que es el amor, junto a una serie de presiones que han provocado que nos veamos a veces en una desesperada búsqueda de pareja para no quedarnos solos; si no, corremos el serio peligro de que se nos pase el arroz. En todo esto hay algo que no nos han contado, quizás porque nadie se lo cree, y es que amar sin dolor es posible. Es más, este es el verdadero amor.

En ocasiones, estas prisas por tener pareja provocan que no la escojamos conscientemente, de hecho puede hacer que ni siquiera la elijamos: nuestra pareja será la primera persona con la que nos encontremos por la calle y acepte dicho rol. Además, si gozamos de una muy baja autoestima y no nos damos el valor que merecemos, esta desastrosa actitud será todavía más probable. Tener pareja no lo es todo, no es sinónimo de felicidad. A veces se convierte en un verdadero calvario muy difícil de poder soportar.

“Cuando uno pretende que la otra persona lo haga feliz, ya está claro que va a ser de todo menos feliz”

¿Por qué siempre me hacen daño?

No sé si alguna vez te has hecho esta pregunta, quizás sí. Pero te equivocas si piensas que lo tuyo es mala suerte, que solo las peores personas se acercan a ti o que nadie te va a querer nunca. La razón por la que te encuentras siempre con el mismo perfil de persona es porque tú las eliges o al menos las permites desde un principio. Piénsalo bien. ¿alguna vez has rechazado a alguien a quien le gustabas mucho?

Quizás tengas una autoestima muy baja, tal vez te conformes con la primera persona que se fije en ti. Sea como sea, puedes interpretar el hecho de que te hagan daño de otra manera, pensando en cómo te estás haciendo daño tú mismo. ¿Por qué no te das el valor que te mereces? ¿Por qué te pones esa venda en los ojos en cuanto alguien te dice lo mucho que le encantas y te dedica palabras bonitas?

Tendríamos que revisar este subtitulo y escribirlo en realidad como: “¿Por qué siempre me hago daño?” o “¿Por qué siempre dejo que los demás me hagan daño?”.

Seguro que tienes experiencia con esas palabras que se quedan en el olvido y que no son coherentes con los actos que las siguen. Esas palabras que encandilan, que hacen que te olvides de la realidad y que te sumerjas en un sueño donde esa es la persona con la que vas a pasar el resto de tu vida, la que te va a hacer muy feliz… Lo darás todo por ella, lucharás mucho por la relación. Pero, ¿quién dijo que el amor es una lucha constante?

“Si entras en una relación dando el 50% y aceptas que la otra persona de un 20%, entonces con el tiempo no le exijas que dé más porque no podrá”

Darlo todo por una relación, mientras que la otra persona, como mucho, da un 25%, te hará dudar con el tiempo de lo que siente por ti. Te desgastarás, dejarás de pensar en ti, ya no te cuidarás ni te pondrás esas prendas que tanto te gustan a menos que quedes con esa persona. Siempre estarás pendiente de ella, de agradarla, de complacerla… ¿Aún te preguntas por qué siempre terminan haciéndote daño?

Elige de manera consciente, amar sin dolor es posible

Amar sin dolor es posible dejas de entender esta relación como lógica o necesaria. Si dejas de pensar que el amor es y se reduce a dolor, esfuerzo, lucha, aguante, darlo todo por la otra persona… Porque, para amar sin dolor, primero tienes que saber qué es lo que quieres, pero sobre todo aprender a ser feliz sin nadie más que tú.

Si estás bien solo, entonces estás preparado para estarlo con otra persona. Porque sabes que, si se va o la cosa no funciona, estarás bien y podrás seguir siendo feliz. Pues ya lo eras antes de que esa persona entrase en tu vida.

Una vez sabes lo que quieres, conoces tus valores, has descubiertos los límites que no quieres que nadie traspase, entonces es el momento de elegir de forma consciente. Piensa si esa persona que te dedica palabras bonitas es, realmente, la que quieres tener a tu lado. Déjate llevar por la emoción y locura inicial, pero no te dejes engañar. No te cargues de expectativas y esperanzas de futuro poco realistas. No pienses en “bueno, con el tiempo ya cambiará”. Elige a una persona por su presente y no por cómo te la imaginas en un futuro.

Seguro que en un principio piensas que eres demasiado “tiquismiquis” o exigente. Muchas personas a tu alrededor te dirán que si sigues por ese camino no encontrarás a nadie con quien estar. Pero, llegados a este punto, sabes bien que no pasa nada. Porque tener a alguien no es una condición indispensable para estar bien.

La mejor relación que puedes establecer con alguien es aquella en la que tú aportas un 50% y la otra persona otro 50%. Solo entonces se pueden tener unos objetivos en común no desde la necesidad, sino desde el respeto y la libertad.

Hemos confundido el amor con posesión, con sufrir, con darlo todo… Este hermoso sentimiento se ha vuelto turbio y, en ocasiones, supone todo un tormento. Entramos en las relaciones dando un 100% mientras la otra persona da menos de la mitad y después pretendemos que cambie. Nos atamos tanto a ella que, cuando se aleja un poco en busca de aire para respirar, nos ponemos nerviosos y alerta por si nos abandona.

pareja que es capaz de amar sin dolor

Amar sin dolor es posible cuando aprendemos a tratar a la pareja como alguien independiente de nosotros, una persona que ha entrado en nuestra vida, pero que puede que se vaya o se aleje de nosotros. Como puede hacer un amigo o un hermano. Nuestra vida, nuestra felicidad no depende de tener o no a alguien a nuestro lado. Porque la única persona con la que podremos contar hasta el fin de nuestros días solo es una: nosotros mismos.

Imágenes cortesía de Aykut Aydogdu


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