Efecto Miguel Ángel o cómo las parejas se “esculpen” mutuamente

El efecto Miguel Ángel define la influencia positiva que nuestra pareja tiene sobre nosotros. A veces, las expectativas positivas que el otro crea sobre nosotros nos animan a ser mejores cada día.
Efecto Miguel Ángel o cómo las parejas se “esculpen” mutuamente
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 06 noviembre, 2021.

Última actualización: 06 noviembre, 2021

El efecto Miguel Ángel define la dinámica por la que una pareja se esculpe mutuamente a base de refuerzos positivos. Es decir, si yo sé que mi pareja es alguien optimista y confiado, no lo dejaré caer en el pesimismo. Le ofreceré apoyos y refuerzos constantes (lo esculpiré) para que salga siempre a la luz su mejor versión, su mejor valía.

Este enfoque tiene una gran trascendencia en el campo de las relaciones afectivas. Es un ejercicio, una artesanía cotidiana en la que nuestros cinceles son las palabras y nuestros martillos las caricias emocionales. Gracias a estos elementos, esculpimos entre dos nuestros “yos ideales”, enriqueciéndonos con nuestras cualidades mutuas para crear una relación sana y enriquecedora.

Todos estamos influenciados por las personas que nos rodean, pero son nuestras parejas quienes tienen a menudo mayor impacto en nosotros. Si contamos con su admiración, aliento y apoyo constante, lo tenemos todo.

Una relación sana es aquella en la que florecemos como seres humanos, siendo siempre nosotros mismos, sin vernos forzados a ir en contra de nuestras esencias, valores e identidades.

¿Qué es el efecto Miguel Ángel?

Todos conocemos el efecto Pigmalión. Define el poder de una persona para influir en el comportamiento de otra. Ejemplo de ello es la clásica imagen del profesor y sus expectativas sobre un alumno. Si piensa que este tiene potencial, el niño seguramente dará lo mejor de sí. En cambio, si cree que el alumno carece de valía, impregnará esa imagen en él para dar forma a la profecía autocumplida.

Ahora bien, ¿qué diferencia hay entre el efecto Miguel Ángel y el efecto Pigmalión? Para comprenderlo, recordemos primero cuál era uno de los propósitos del célebre escultor renacentista. Para él, el proceso de esculpir significaba ir dando forma al “yo ideal”. En ese sentido, el efecto Miguel Ángel define ese proceso en el que dos personas se modelan mutuamente para sacar lo mejor de ellas.

La instrumentalidad mutua percibida

Puede que el término de “instrumentalidad mutua percibida” nos parezca algo frío y hasta sospechoso. Ver a nuestra pareja como un “instrumento” para nuestro bienestar puede parecer egoísta. Sin embargo, el efecto Miguel Ángel tiene un interesante componente de instrumentalidad positiva tan interesante como enriquecedor que vale la pena desgranar.

Los investigadores Edward Orehek y Amanda Forest de la Universidad de Pittsburgh acuñaron este término en un estudio. Se trata de una perspectiva sistemática en la que nuestra pareja es clave para ayudarnos a lograr nuestras metas. Es un tipo de interacción cotidiana en la que cada uno de nosotros logramos sacar lo mejor de nosotros mismos gracias al apoyo constante del otro.

Si las personas fuéramos bloques de mármol, el amor auténtico sería ese cincel que consigue sacar a la luz nuestra mejor versión, ese “yo ideal” que nos ofrece la auténtica felicidad. Es alcanzar nuestra mejor versión y nuestros objetivos gracias a ese trabajo cotidiano entre dos en el que intentamos darlo todo por el otro y a la inversa.

El efecto Miguel Ángel es un tipo de interacción enriquecedora porque a través de esa relación, logramos alcanzar nuestro “yo ideal”. El apoyo constante, la validación emocional y el hecho de que nos insten y alienten a lograr nuestras metas personales, resulta altamente positivo.

pareja mirándose simbolizando el efecto Miguel Ángel

El efecto Miguel Ángel y el logro de nuestros objetivos vitales

Cuando profundizamos en los mecanismos de los logros y la consecución de metas, lo hacemos casi siempre desde una visión individual. “Yo me esfuerzo, yo planifico, yo lo consigo”. Ahora bien, resulta interesante descubrir cómo el efecto Miguel Ángel promueve también el logro de muchas de nuestras metas existenciales.

¿De qué manera? Bien, trabajos de investigación como los realizados por el doctor Wilhelm Hofmann nos recuerdan lo decisivas que son nuestras relaciones cercanas para regular la conducta y trabajar por nuestras metas. De este modo, cuando disfrutamos de una relación de pareja estable y satisfactoria nos sentimos más motivados y seguros para trabajar por nuestros objetivos.

Asimismo, el efecto Miguel Ángel impulsa ese florecimiento personal que nos permite trabajar a diario por lo que queremos. La pareja nos recuerda a diario quiénes somos y lo que valemos. Es esa figura que, en los momentos bajos, es capaz de ofrecernos valiosos refuerzos emocionales para ponernos en pie y seguir adelante.

La psicóloga de la Universidad de Londres, Madoka Kumashiro, lo define del siguiente modo:

Para esculpir de manera efectiva un bloque de piedra, el escultor no solo debe comprender la forma ideal que duerme en el bloque, sino que debe comprender también al bloque per se; saber qué posibilidades tiene y que aspectos deben evitarse.

Para concluir, el efecto Miguel Ángel nos recuerda básicamente que nada hay tan poderoso como las relaciones basadas en el respeto y la admiración. Cuando amamos a alguien por cómo es, no desearemos cambiarla. Solo aspiraremos a que pueda ofrecer siempre lo mejor de sí mismo.

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  • Orehek E, Forest AL. When People Serve as Means to Goals: Implications of a Motivational Account of Close Relationships. Current Directions in Psychological Science. 2016;25(2):79-84. doi:10.1177/0963721415623536
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