Efecto Werther: la razón por la que se contagia el suicidio - La Mente es Maravillosa

Efecto Werther: la razón por la que se contagia el suicidio

Ines Gómez 4 octubre, 2017 en Psicología 1 compartidos
El cadaver del joven Werther es encontrado por su familia como ejemplo del efecto Werther

La mañana del 7 de agosto de 1962 el mundo despertaba conmocionado. La noche anterior, el ama de llaves de la famosa actriz Marilyn Monroe había hallado su cadáver en el baño. Los medios no tardaron en confirmar que se trataba de un suicidio. Durante los meses siguientes, 303 jóvenes se quitaron la vida. El efecto Werther volvía a ilustrar las portadas de los periódicos.

En los 90, muchos años después de aquel sonado caso, la sociedad norteamericana volvía a experimentar algo similar con la muerte de Kurt Cobain. Cada vez que un medio de comunicación se hacía eco del suicidio de un famoso personaje, una epidemia de suicidios sacudía el país.

Pero, ¿qué clase de conexión podía existir entre alguien del mundo del espectáculo y una persona normal? ¿Era posible que estos individuos siguieran una especie de proceso de imitación o simplemente se trataba de morbosas casualidades?

¿Qué es el efecto Werther?

El efecto Werther fue el término designado por el sociólogo David Phillips en 1974 para definir el efecto imitativo de la conducta suicida. El nombre proviene de la novela “Las penas del joven Werther“, del escritor alemán Wolfgang von Goethe. En ella, el protagonista termina suicidándose por amor.

Fue tal su éxito que poco después de su publicación, en 1774, unos 40 jóvenes se quitaron la vida de forma muy similar al protagonista. Este extraño y macabro fenómeno propició la prohibición del libro en países como Italia y Dinamarca.

El cadaver del joven Werther sobre la cama

Basándose en casos similares, Phillips realizó un estudio entre 1947 y 1968 en el que halló datos reveladores. El mes siguiente a que The New York times publicara una noticia relacionada con el suicidio de alguien conocido la tasa de gente que se quitaba la vida aumentaba casi un 12%.

Este patrón se ha seguido repitiendo hasta día de hoy. A mediados de 2017, Canada trató de prohibir la serie “Por 13 razones” tras considerar que podría causar este mismo efecto. La Organización Mundial de la Salud incluso ha elaborado un documento con pautas a seguir para periodistas que informen sobre hechos relacionados con el suicidio.

¿Es peligroso hablar sobre el suicidio en los medios de comunicación?

Depende de la forma en la que se haga. Uno de los consejos a tener en cuenta es intentar no entrar en detalles u omitir elementos que puedan despertar un sentimiento de compasión. Un suceso de estas características no tiene por qué desencadenar ningún proceso imitativo, pero lo que sí es cierto es que debemos desvestir cualquier noticia o reflexión de todo ápice de sensacionalismo que pueda incluir.

Muchos artistas a lo largo de la Historia han tendido a mostrar una romantización del suicidio, un factor determinante en muchas de estas muertes.
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Algunos expertos rechazan el efecto Werther en su totalidad, pero no sus matices. Opinan que sí es posible que personas con tendencias suicidas copien la forma de morir de personajes célebres, pero a su vez eximen a estos últimos de toda responsabilidad sobre las muertes ajenas. 

Es necesario tratar noticias de este tipo con una sensibilidad especial. No deben mostrarse fotos ni elementos identificativos, sobre todo en el caso de niños y adolescentes. Es importante que el suicidio no se idealice ni se idealice como una vía de escape.

“Luchar para vivir la vida, para sufrirla y para gozarla…la vida es maravillosa si no se le tiene miedo”

-Charles Chaplin-

El cadaver de una mujer flotando en el agua

Cómo evitar la romantización del suicidio

Pese a lo que pueda parecer, es necesario hablar del suicidio para poder decir que siempre hay otra salida e indicarles a quienes no la ven dónde pueden buscarla. Guardar silencio y mirar hacia otro lado solo sirve para estigmatizar un problema que afecta cada vez a más personas. Siempre debe intentar hacerse de forma respetuosa y asertiva, eliminando el enorme tabú que lo envuelve. Invisibilizar o esconder una realidad no hace que no exista, sino que cada vez se haga más fuerte.

Una obra de ficción, sea de la forma que sea, no alienta el suicidio. Lo mismo ocurre con las noticias, lo que no quita para que la información debe gestionarse de una forma correcta y responsable. En la época en la que fue publicada “Las penas del joven Werther” no contábamos con la información y los medios de los que disponemos actualmente. Así, expresar correctamente nuestras emociones y pedir ayuda debe ser una salida mucho más fácil que la de quitarnos la vida y en que sea así podemos participar todos como sociedad.

Referencias bibliográficas

Phillips, David P.(Junio de 1974). The Influence of Suggestion on Suicide: Substantive and Theoretical Implications of the Werther Effect. American Sociological Review, Vol.39 (3), pg.340-354

Ines Gómez

Periodista y proyecto de Filóloga. Escribo, luego existo.

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