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El análisis transaccional y los estados del yo

Cristina Pérez 29 julio, 2013 en Psicología de la personalidad 148 compartidos
Árboles conf orma de caras para representar el análisis transaccional

El análisis transaccional pertenece a la corriente psicológica humanista. Fue creado en el año (1910-1970) por el psiquiatra Eric BerneA través de su teoría de los estados del yo podemos comprender mejor las relaciones sociales y los conflictos que surgen entre ellas.

Un estado del yo es una forma de comportarse, que será de una manera u otra, dependiendo de las emociones y la manera de pensar que tengamos en ese momento. También depende de cómo nos traten nos hará reaccionar de diferente manera.

Análisis transaccional: los tres estados del yo

Las teorías del análisis transaccional hablan de tres patrones de conducta bien diferenciados. Son los estados del “yo”.

Yo padre

Análisis transaccional, mujer con máscaraEs un estado en el que se actúa, piensa o habla con los patrones aprendidos de los padres o alguna figura autoritaria importante en la niñez.

Nos enseñaron lo que está bien y lo que está mal, cómo se debe vivir, sentir, en qué debemos creer. Todo eso quedó grabado y dentro de cada uno hay un “padre interior”.

Dependiendo de cómo nos trataron, esa figura podría ser crítica, como un padre recto, poco flexible, autoritario, enfadado, serio, juzgador, culpabilizador, etc… O, si hemos tenido la suerte de tener unos padres nutritivos, cuando estemos en el estado del yo padre, nos comportaremos de una manera flexible, cooperadora, aportando refuerzo positivo, etc.

Todo depende de los patrones que hayamos aprendido en la niñez. Tu estado del yo padre será como una copia de lo que viste y copiaste en tu infancia.
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Yo adulto

Es el estado más racional y realista. Un estado desde donde se analiza información, se ordena y se toma la decisión que se cree más acertada, sin dejarse influenciar por las emociones ni las normas.

Se centra en “lo que se debe hacer” y no en “lo que se desea hacer”. Las reacciones del adulto son las ideales para que cualquier conversación tenga fluidez y sea positiva. Es el estado que aminora conflictos y devuelve el bienestar a las situaciones.

El adulto es el que piensa y razona de una manera realista. Los otros dos estados de padre y niño, están más dominados por las emociones y reacciones automáticas.

Una persona que está actuando desde un estado del yo adulto, se mostrará sincera, humana, respetuosa, flexible, empática, resolutiva.

El yo adulto es el estado más racional y eficiente porque se basa en la lógica sin dejar que las emociones enturbien el pensamiento inteligente.
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Yo niño

Niña con una hoja en la manoEs la parte más dominada por los deseos, impulsos, sueños, espontaneidad, creatividad, entusiasmo. Es la parte espontánea y la de los impulsos naturales. También el yo niño, si está dañado, tiene su vertiente insegura, vergonzosa, atemorizada, cruel, egoísta.

Responderemos desde este estado como lo hacíamos cuando éramos niños, con un alto grado de fantasía y poca racionalidad. No es negativo sacar este estado. Reprimir a nuestro niño interior trae consecuencias negativas.

Hay que dejar que salga, que sienta, se divierta. Si la cuidas en vez de reprimirla, la parte adulta se desarrollará de una manera saludable. Todos llevamos dentro el niño que fuimos.

Cómo se cambia de un estado a otro

Normalmente todos tenemos los tres estados del yo y los vamos cambiando dependiendo de cómo nos sintamos, cómo nos traten, en qué situación nos encontremos. Se puede cambiar de un estado a otro en cuestión de segundos.

Mujeres con máscarasUno por ejemplo puede mantener un estado equilibrado de madurez con el yo adulto, pero si alguien le trata de una manera poco adecuada, podría ser que el yo adulto pasara al yo niño o yo padre, amenazando, riñendo o perdiendo los papeles. Si analizamos conversaciones detectaremos desde qué estado se comunica cada uno.

Con toda esta teoría del análisis transaccional no debemos buscar la perfección, lo ideal es utilizarla para evitar conflictos y malas relaciones, ya que, si se produce una comunicación negativa es que algo está fallando en la complementariedad.

Por ejemplo, si alguien habla desde el yo padre y se encuentra a alguien desde el yo niño, será perfecto, se complementan y todo fluirá con naturalidad. Pero como dos personas estén desde el yo padre, chocarán y se producirán conflictos, porque ambos desearán llevar el control, mandar, etc…

Dos personas con el estado del yo niño, no tendrán conflictos, habrá conexión sin necesidad de complementarse. Con el estado del yo adulto, no suele haber problemas, se puede relacionar tanto con el yo niño, como con el yo padre, ya que, ofrecerá un ambiente ideal para que no se produzcan conflictos.

Cristina Pérez

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