El ataque de histeria, ¿show o grito de ayuda?

Edith Sánchez · 22 febrero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 22 febrero, 2019
La principal característica de la histeria es la insatisfacción, que se expresa de muchas maneras. Un ataque de histeria lleva dicha inconformidad a un nivel más intenso, que se manifiesta como descontrol emocional o físico.

Lo que se llama popularmente ataque de histeria es una pérdida severa de autocontrol, pero que, generalmente, no tiene graves consecuencias. Quienes muestran este cuadro gritan, patalean, lloran, se arrancan el pelo y hasta pueden presentar una suerte de convulsiones o retorcimientos. Impresionan bastante a quienes los miran. ¿Es esto una forma de llamar la atención, o representa algo serio?

Tan impresionantes pueden ser las manifestaciones del ataque de histeria que antiguamente no se diferenciaba entre este estado y una posesión demoniaca. Muchos histéricos fueron pasados por un ritual de exorcismo o incluso por la hoguera tras presentar uno o varios de estos episodios.

A lo largo de la historia, el tema de la histeria siempre se asoció a lo femenino. Durante mucho tiempo predominó la idea de que este mal provenía de la insatisfacción sexual femenina. La propia palabra histeria viene de una raíz que la hace equivalente con el útero.

Ya en la Antigüedad, Platón señalaba lo siguiente: “En las mujeres lo que se llama matriz o útero es un animal que vive en ella con el deseo de hacer hijos. Cuando permanece mucho tiempo estéril después del período de la pubertad apenas se le puede soportar”. La solución consistía en “tomar esposo” lo más rápidamente posible. Hoy sabemos que la histeria y los ataques histéricos también tienen lugar en muchos varones.

No eres tú, eres lo que en ti inventa mi deseo”.

-Jacques Lacan-

La inconformidad y la histeria

La histeria como tal ha sido un fenómeno particularmente abordado por el psicoanálisis. De hecho, el psicoanálisis mismo fue creado a partir de los hallazgos en pacientes histéricas. Mucha agua ha corrido bajo el puente desde esos primeros abordajes, elaborados por Charcot y Freud, hasta la época contemporánea. Ahora es infrecuente encontrar casos de cegueras histéricas o de extrañas parálisis.

Ya no se ve la histeria como un problema de mujeres con carencias sexuales. Lo que sí es claro es que este fenómeno está fuertemente ligado con la insatisfacción. La persona histérica se queja con frecuencia. Los histéricos se muestran inconformes siempre. En realidad, comparan cada realidad con un modelo ideal. Por supuesto, la realidad sale perdiendo en ese contraste.

Palabra histeria

Para Freud, en la histeria había algo reprimido que retornaba mediante síntomas somáticos. En otras palabras, algo que había ocurrido en el pasado y que había tenido impacto sobre el mundo psíquico, terminó relegándose al olvido. Esto retorna a través de una manifestación corporal, como frigidez, parálisis, etc.

Lacan lo ve diferente. Para él, la histérica se identifica imaginariamente con un hombre, imita al hombre, para desde allí dilucidar qué es lo que la convierte en mujer. No desarrolla síntomas en el cuerpo, sino que se contagia de los síntomas de otras u otros.

El ataque de histeria

Además de lo señalado, Lacan afirma que ese “contagio” de síntomas entre las personas histéricas es en realidad una identificación. El uno se identifica con el deseo del otro, es decir, que ese deseo pasa a ser colectivo.

Esos síntomas son un llamado al Otro. El Otro para Lacan es eso a lo que se le otorga las características de un “amo”. Una figura o un discurso de poder. El Otro es el padre, o el médico, o la pareja, o el millonario, etc.

La persona histérica desea que ese Otro la valide y le diga quién es. En este contexto, lo que llamamos ataque de histeria es la expresión extrema de la demanda que se le hace a ese Otro. De este modo, las convulsiones del “poseso” son una demanda para el Otro sacerdote o iglesia. El “show” de la mujer o del hombre que busca más expresiones de afecto de su pareja también corresponde a este registro.

Mujer con ataque histérico

La intensidad de ese ataque de histeria correspondería entonces a la intensidad del síntoma. A veces alcanza tal nivel que se puede confundir con una psicosis. No son pocos los ataques de histeria colectiva que se siguen viendo en la actualidad. Algo de eso se ve en los conciertos de grandes figuras de la música o en los casos de “posesión” masiva que siguen teniendo lugar en varias partes del mundo.

Lo que podemos hacer frente al ataque de histeria de una persona es calmarnos. Se trata, precisamente, de evitar ese efecto de contagio. Que los síntomas histéricos del otro no exacerben los propios síntomas. No hay que darle una bofetada a esa persona ni maltratarla. El silencio y la calma deberían ser suficientes para que esa manifestación se disipe. Si persiste por más tiempo de lo normal, probablemente el afectado necesite apoyo médico para salir de ese estado puntual.

  • Ordóñez Fernández, M. P. (2010). ¿Histeria, Simulación o Neurosis de Renta?. Revista clínica de medicina de familia, 3(1), 39-45.