El cáncer y las emociones

Leonor Casalins · 9 junio, 2014


La estabilidad emocional mejora el pronóstico de supervivencia en el cáncer de mama en un 20%  y en un 7% en los casos de metástasis. Estas información proviene de un estudio realizado en el Hospital Vall d’Hebron.

El estudio afirma que existe una relación entre el pronóstico de la enfermedad y el factor emocional. Las personas que afrontan el cáncer con una actitud positiva y con buen ánimo tienen mayores posibilidades de superarlo.

Darnos cuenta de que el ser humano es una unidad, que lo psíquico -las emociones, los sentimientos, los pensamientos, las creencias, los deseos -y lo físico- desde los latidos del corazón hasta la última y más pequeña de nuestras células- son un todo indisoluble, que vamos unidos en este viaje que es la vida y que, como consecuencia, lo que hacemos en una de las partes tiene su repercusión inmediata en la otra, hará que cambiemos nuestra forma de afrontar la enfermedad. Porque, aunque los datos objetivos dos un pacientes sean los mismos, las variables emocionales generaran cambios en la forma de desarrollarse la enfermedad.

Hace tiempo que otros estudios descubrieron la vinculación entre los sentimientos positivos, tales como los deseos de reír o sonreír, con las endorfinas -a quienes muchos llaman las hormonas de la felicidad- y su correspondiente aumento de las defensas inmunológicas.

Los resultados de estos estudios confirman lo que algunos hemos vivido en primera persona: que afrontar la enfermedad de una forma positiva, procurar mantener el ánimo alto, gastar bromas, sonreír y reír todo lo posible y lo imposible, ayuda de diferentes maneras, porque logra que la experiencia subjetiva del tiempo se acorte, los días pasen más deprisa; esto favorece la recuperación, hace que nos sintamos mejor -en presente, que es fundamental- y, por si fuera poco, además de ayudar realmente a nuestro organismo a defenderse, permite que el dolor y el miedo sean más llevaderon. Tanto el nuestro como el de los que nos rodean, que también necesitan un alivio.

Es una tarea difícil, no lo dudo, lo sé. El tratamiento, en vez de generarnos bienestar, consigue el resultado contrario: día que pasa, medicación que tomas, peor que te encuentras. Así, para potenciar sus efectos positivos y paliar los negativos la intervención sobre el estado de ánimo de la persona en la enfermedad es muy importante y puede ser tan decisivo como propia enfermedad.

Si te tocó acompañar a alguien en este camino, procura que sienta lo mucho que lo quieres y procura que sea lo más feliz posible ahora.