El ciclo vital de la familia

¿Cuál es el camino que recorren las familias? ¿Cómo se desarrollan las etapas que las caracterizan? Si quieres aprender más sobre este tema, ¡sigue leyendo!
El ciclo vital de la familia
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 15 mayo, 2023

A lo largo de la vida vamos atravesando distintas etapas de crecimiento que nos plantean nuevos retos y oportunidades. Y lo mismo sucede con la familia, ya que esta va cambiando y transformándose al tiempo que lo hacen sus miembros.

El ciclo vital de la familia da cuenta de los distintos estados que encarnan las relaciones dentro de ella a lo largo de los años, y las principales dificultades y experiencias que acompañan a cada uno de ellos. En este artículo ahondaremos en el camino que transitan algunas familias en su desarrollo evolutivo. ¡Profundicemos!

El ciclo vital de la familia

Es preciso resaltar que no todas las familias viven cada una de las siguientes fases. Aun así, el ciclo que presentaremos a continuación es la hoja de ruta común de muchas. Estas ocho fases fueron tomadas de un artículo sobre la conceptualización del ciclo vital familiar.

imagen para representar la Cultura familiar
Las familias pasan por diferentes etapas que las hacen crecer y madurar con el tiempo.

1. Formación de la pareja

El trayecto vital de una familia inicia antes de tener hijos. En esta etapa, las personas toman la decisión de tener un vínculo a largo plazo mediado por un compromiso sincero, el cual es clave para la estabilidad del apego afectivo, así lo señala un artículo del Journal of family theory & review.

Tradicionalmente, el proceso de configuración de una relación es el siguiente: conquista, noviazgo y matrimonio. No obstante, no todos los individuos pasan por ellas. Hay quienes conviven sin casarse o tienen un noviazgo sin haber pasado por la conquista.

Esta primera etapa tiene varios retos, entre los que destacan:

  • Asumir un rol en la relación.
  • Dejar la familia de origen.
  • Constituir una identidad como pareja.
  • Tener intimidad.
  • Asumir nuevos roles y responsabilidades en el hogar.
  • Resolver los conflictos de convivencia.

La duración de esta fase puede variar de una pareja a otra. A algunas les tomará meses, mientras que a otras, años. Todo depende de diferentes factores: la edad, la cultura, las metas, los valores, los planes, las expectativas, etc. Cada relación tiene su propio tiempo.

2. Crianza inicial de lo hijos

Esta etapa del ciclo vital de la familia comienza con el nacimiento del primer hijo. Durante ella, los padres primerizos enfrentan una serie de desafíos, emociones y oportunidades mientras se adaptan a su nueva función.

De acuerdo con Child Development Perspectives, la paternidad es un período crítico para los hombres que está mediada por variables sociocultural y hormonales. En esta parte del ciclo familiar, las madres desarrollan el apego con sus bebés y empiezan a aceptarlo como un ser independiente a ellas.

La crianza inicial tiene sus crisis también. Tanto madres como padres se enfrentan al desafío de cuidar a un nuevo ser humano y a la abrumadora responsabilidad de preservar su vida. Asimismo, la vida en pareja se ve afectada, debido a que la mayor parte de la atención y del tiempo se centran ahora en el nuevo integrante.

A medida que los infantes crecen, demandan menos tiempo y supervisión, no obstante, la pareja puede enfrentarse a conflictos, discusiones y desavenencias derivadas de la educación de los hijos. Si ambos actúan como un equipo y llegan a acuerdos, puede ser uno de los periodos más enriquecedores de la vida familiar.



3. Familias con niños preescolares

Abarca entre los 2 y los 6 años de edad y se caracteriza por la transición a la vida escolar. En este parte del ciclo vital de la familia, los niños empiezan a desarrollar sus habilidades motrices, cognitivas, lingüísticas y sociales. Y a los padres les toca adaptarse a las nuevas demandas y necesidad del pequeño.

En esta transición, es responsabilidad de los adultos: favorecer la autonomía del niño y fomentar el proceso de socialización. También deben resolver varios retos y crisis, entre las que destacan, tolerar los comportamientos del niño y afrontar el cansancio de la crianza infantil.

En ocasiones, los padres se enfrentan a conductas agresivas en sus hijos preescolares que terminan reforzándose como consecuencia de las conductas que ellos tienen ante tales situaciones. Sin duda alguna, esta etapa familiar es muy retadora.

4. Familia con niños escolares

Va de los 6 a los 12 años, aproximadamente. Está caracterizada por la inmersión en la vida escolar. Tanto los padres como los hijos deben adaptarse a las exigencias institucionales de acceder a la educación. Todo esto conlleva nuevas responsabilidades para la familia que debe:

  • Abrirse a nuevos espacios de interacción.
  • Apoyar el trabajo escolar.
  • Tener una mayor estabilidad económica para invertir en educación académica.

En este contexto, los padres pueden sentirse presionados por demostrar la efectividad de la crianza, educación y socialización que le han dado a sus hijos pequeños. Todo esto, sumado a responsabilidades laborales, puede estresarlos, lo cual no es positivo para la relación que tienen con sus niños. Un estudio muestra que el estrés parental y los problemas de comportamiento infantil están muy relacionados.

5. Familia con hijos adolescentes

La dinámica familiar puede cambiar durante la adolescencia, ya que los jóvenes están en la búsqueda de independencia, autonomía y desarrollo de la identidad. En consecuencia, es posible que las relaciones padres e hijos se alteren para acoger las nuevas demandas y necesidades que estos tienen. En esta etapa del ciclo, la familia tiene la responsabilidad de:

  • Brindar flexibilidad y favorecer la independencia del adolescente.
  • Aceptar la importancia y prioridad que le dan el joven a su grupo de pares.
  • Potenciar el desarrollo de la identidad individual.

La adolescencia puede generar conflictos familiares, en parte, debido a la falta de sintonía entre lo que esperan los adultos y lo que desea el joven. Por un lado, los padres están pensando ya en la vida adulta que tendrá el muchacho, mientras que él está pensando en la aprobación de su grupo de amigos. Estos y otras discordancias son generadoras de problemas dentro del núcleo familiar.

6. Familia plataforma de lanzamiento

Se presenta cuando los hijos se marchan del hogar porque han crecido lo suficiente para tener una vida independiente. También se puede dar cuando se van por motivos académicos, como irse a estudiar a otra ciudad o país.

En esta etapa del ciclo vital de la familia, los padres pueden experimentar el síndrome del nido vacío, que se caracteriza por sentimientos de soledad, vacío, tristeza y pérdida después de que los hijos han abandonado el hogar. Algunos de los principales retos de esta fase son: adaptarse y aceptar la partida de los hijos y permitir su independencia.

Hay casos en los que los individuos se rehúsan a marcharse por temor a la ruptura del compromiso conyugal de sus padres. O por una preocupación por el bienestar de ambos o de uno de ellos. También se puede dar el caso que mamá o papá eviten la independencia de sus hijos para no quedarse solos y ver de frente su insatisfacción marital.

7. Familia de edad media

Una vez los hijos se han marchado, la pareja vuelve a estar sola, lo que les exige descubrir de nuevo su relación conyugal. Sus responsabilidades como padres se reducen y les queda tiempo para disfrutar juntos. Es también momento de retomar proyectos personales, de recuperar el espacio para la propia individualidad. Es fundamental que los adultos puedan adaptarse y encontrar actividades e intereses para sí mismos.

En este momento del ciclo vital de la familia, es posible que a los padres les toque asumir el cuidado de sus propios padres ancianos. Así pues, el mayor reto que se puede presentar en esta fase es la de adaptarse a la nueva situación.

8. Familia anciana

Ocurre cuando los padres han envejecido y los hijos se van ocupando de ellos. Esta etapa puede ser difícil para todos, sobre todo, si hay una enfermedad de por medio. Las demandas físicas y emocionales pueden incrementarse debido al cuidado demandando.

Para todos los miembros de la familia, la muerte de las figuras paternas es un destino evidente e ineludible. En estos casos, uno de los miembros de la pareja muere, dejando al otro viudo o viuda. Esta situación puede dar lugar a una nueva fase de la familia: la viudez. Sin embargo, no todos los autores la acogen como tal.



El ciclo vital de la familia: un camino de vida en común

En definitiva, estar en familia implica ir asumiendo y afrontando los retos y desafíos de cada periodo vital en compañía de cada integrante. Al trabajo personal y colectivo que requiere cada cambio de etapa se suma la necesidad de cuidar y atender los vínculos afectivos.

Si cada fase se va superando de forma satisfactoria, la familia irá transformándose, propiciando así el crecimiento de todos. La comunicación, la empatía y la flexibilidad son grandes aliados en este camino del ciclo vital de la familia.

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