El Círculo de Eranos: la importancia de lo simbólico y el sentido de la existencia

14 mayo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Francisco Roballo
El Círculo de Eranos surgió durante los años 30 como una reacción a los extremismos ideológicos y culturales de la época. Su objetivo era buscar nuevos horizontes a nivel científico y filosófico.

Si hablamos de organizaciones que marcaron a la psicología y la filosofía no podemos olvidarnos del Círculo de Eranos. Al igual que el Círculo de Viena, fue un movimiento interdisciplinar que se orientó a la búsqueda de nuevos horizontes, pero se diferenció del primero por su atención a las ideas de Oriente.

Esta organización surgió a comienzos de los años treinta, una época difícil caracterizada por el enfrentamiento entre extremismos ideológicos y culturales. Estaba compuesta por una variedad de científicos y filósofos que tenían en común el afán de encontrar las misteriosas conexiones entre el pensamiento de Oriente y Occidente. Solían reunirse en Ascona (Suiza) junto al lago Mayor.

El Círculo de Eranos, que en griego significa ‘comida en común’, estaba formado por tres pilares fundamentales: Rudolf Otto, Olga Fröbe-Kapteyn y Carl Gustav Jung. A partir de 1933, comenzaron a reunirse y celebrar conferencias anuales, algunas con una duración de 8 días y de las que posteriormente salían textos y obras puntuales. Entre sus objetivos destacaban la búsqueda de sentido, la compensación de los opuestos y la integración a través del símbolo. 

«Ninguna ciencia podrá sustituir al mito».

-Carl G. Jung-

Hombre caminando hacia la luz

Etapas y períodos del Círculo de Eranos

El Círculo de Eranos se fundó en 1933 y a lo largo del tiempo se han distinguido tres etapas según sus trabajos. La primera entre 1933 y 1946 caracterizada por la mitología comparada, la segunda entre 1947 y 1971 en la que la antropología cultural cobró gran protagonismo y la tercera entre 1972 y 1988 que se centraba en una hermenéutica simbólica.

Ahora bien, a nivel general, se diferencian dos grandes períodos: el principal de 1933 hasta 1988 y el nuevo ciclo de 1989 hasta 2016 en la que destacan diferentes profesionales. Tanto en uno como en otro, como ya dijimos anteriormente, su objetivo estaba encaminado a la exploración y el acercamiento de la dimensión de lo simbólico y del sentido de la existencia. 

No obstante, la organización sigue funcionando en la actualidad, aunque los grandes eventos anuales ya no son el eje de la actividad de la organización. Los años de esplendor pasaron, pero el cometido de enlazar el conocimiento de diversas culturas sigue en pie. Por lo que la organización se mantiene haciendo conferencias y produciendo material con el afán de resurgir.

Los pilares del Círculo de Eranos

El cometido de la organización se basaba en el establecimiento de relaciones que permitían el intercambio de conocimiento. Por ese mismo motivo, durante los encuentros anuales, los participantes dormían, comían y compartían todo tipo de actividad durante los 8 días.

Cada año se pautaba un tema y un expositor, a partir del cual se deliberaba conjuntamente. La sinergia era motivada por los organizadores, quienes formaban un triangulo simbólico.

Rudolf Otto, el denominador

Rudolf Otto fue un emblemático teólogo protestante alemán destacado por el estudio comparativo de las religiones. Fue quien escogió el nombre de la organización y quien motivaba la disertación sobre los temas que incluían religión.

Sus obras se basaron en el estudio de las cuestiones sagradas como experiencias humanas no racionales que se presentaban en todas las culturas en formas diferentes.

Olga Fröbe-Kapteyn, la fundadora

La espiritualista y teósofa angloholandesa, además de ser la fundadora, era la encargada de acoger a todos los invitados en su residencia, donde se realizaban los encuentros anuales.

Olga Fröbe-Kapteyn estudió en profundidad los misterios de la filosofía india y la meditación. Se vinculó activamente con las principales ideas de la época como la Gestalt y grandes autores del interculturalismo como Richard Wilhelm.

Carl Gustav Jung, el inspirador

Quizás fue el miembro más destacado del Círculo de Eranos por su influencia en el pensamiento de la época. El psicólogo suizo formaba el tercer vértice y era considerado el gran inspirador de las temáticas y reflexiones que se llevaban a cabo en los encuentros.

Jung siempre sintió gran curiosidad por las diferentes expresiones culturales y teorizó sobre su conectividad en la idea de un inconsciente colectivo. Así, su participación fue clave. Además, el intercambio multidisciplinar influyó en muchas de sus grandes obras.

No obstante, poco a poco, se fueron sumando a la organización profesionales de gran prestigio como el mitólogo Joseph Campbell, el fenomenólogo G. van der Leeuw y psicólogos como E. Neumann, M. L. von Franz y J. Hillman.

Jung, miembro del círculo de Eranos

El estudio del simbolismo

Los miembros del Círculo de Eranos coincidían en que los seres humanos estamos unidos por lo simbólico, lo primitivo y lo espiritual. Estas conexiones se expresan de manera desordenada y oculta en las diversas culturas, aunque están sesgadas por el dogmatismo unilateral que suele existir tanto en Oriente como Occidente.

Su propósito entonces era muy claro: conectar lo simbólico, que se expresaba en las ideas menos racionales, como la de Dios.

El alma interactiva

La interpretación junguiana de la religión tuvo una gran influencia en el resto de pensadores del Círculo de Eranos.

Jung tomó el concepto de alma interactiva de la filosofía aristotélica. Según esta, el alma es el motor y la facultad del hombre para conocer su entorno. Por otro lado, los arquetipos y el inconsciente colectivo explican ciertos roles y necesidades espirituales que trascienden las generaciones y la historia.

Lo que el Círculo Eranos nos dejó

Temas como la meditación fueron el pilar de una organización que intentó develar el vínculo del hombre con su alma y la naturaleza. Desde un enfoque plural, que en ningún momento intentó capitalizar una visión unilateral, se enlazaron puentes entre el sentido y las emociones.

Los temas variaron desde lo abstracto hasta lo trascendental, como la adaptación del ser humano a la ciudad, la migración y los desafíos de los nuevos tiempos.

Una referencia contemplativa

Otro de los grandes legados de la organización fue la capacidad para expandir los límites del conocimiento por parte de un grupo de académicos. Al contrario de otras organizaciones que se reunían para discutir ciertos temas bajo determinadas premisas inamovibles, los integrantes del Círculo encontraban en sus reuniones un método para explorar lo desconocido.

Hoy en día su cometido trasciende los continentes y la mayoría de los seguidores de la escuela junguiana profesan la apertura a la contemplación de lo desconocido. Este grupo de personas que no hubiesen encajado en otras organizaciones, logró que sus tratados perdurasen y sirvan de guía para muchas personas en la actualidad.

«El hombre se halla crucificado entre los opuestos y sufre hasta que adviene el/lo tercero mediador».

-Carl G. Jung-

 

  • Steven M. Wasserstrom: Religion after religion. Gershom Scholem, Mircea Eliade, and Henry Corbin at Eranos. Princeton Univ. Press: Princeton, 1999.