Consultor psicológico: profesión del desarrollo y el despliegue personal

21 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por Sara Clemente

Ser consultor psicológico es una práctica relacionada con la promoción de la salud, que está en franco desarrollo y ganando cada vez más adeptos. Ayuda a las personas a resolver sus problemas cotidianos por sí mismas, sin consejos ni guías. Y enfocándose en la época actual de vida de cada una sin necesidad de recordar cosas ni volver en el tiempo. Simplemente acompañando a las personas en su relato y ayudándolas a escucharse a sí mismas.

De esta forma, y utilizando sus propios recursos, las personas encuentran dentro de sí las soluciones a los problemas que las aquejan. Aprenden a descubrirse y a conocerse más, y así se vuelven más aceptantes consigo mismas y con su entorno.

El secreto de esta forma de acompañamiento se encuentra en las tres actitudes básicas que todo consultor psicológico debe tener. Empatía, aceptación positiva incondicional y congruencia. Estas forman parte de la teoría que desarrolló el psicólogo humanista estadounidense Carl Rogers denominada «Enfoque centrado en la persona» debido a que parte de la base de que es la persona la que mejor se conoce y sabe qué es lo que quiere y necesita aún en tiempos de crisis.

Los mecanismos con los que ayuda un consultor psicológico

El Counseling o Consultor Psicológico

Así, la manera en que acompaña un consultor psicológico es poniéndose en el lugar de la persona y ayudándola a descubrir lo que siente (empatía). Sin juzgarla en su visión del mundo y en sus valores (aceptación positiva incondicional). Y siendo el consultor psicológico auténtico consigo mismo y con la persona que está acompañando (congruencia).

Todas estas actitudes juntas despliegan en la persona ayudada una introspección que le permite registrar lo que le pasa y encontrar dentro de sí los recursos necesarios para resolver el problema que la está haciendo sufrir. A la vez, la persona se va descubriendo a sí misma y aprende a aceptarse por medio de la aceptación que recibe de parte del consultor. Y, así, va desarrollándose y rompiendo con estructuras que hasta ese momento lo acompañaban y así se encuentra siendo más auténtica y más libre.

Otra ventaja de este tipo de procesos es que la persona sale del proceso conociéndose mejor y más preparada para enfrentarse a las diferentes situaciones de su vida de una manera más responsable. Esto es, sin ser «la víctima» de lo que sucede sino, registrando lo que le pasa con lo que está sucediendo. De esa forma, puede encontrar una solución.

Pero no todo es un camino de rosas, ya que todo proceso de cambio personal supone algún momento de angustia, ansiedad o dolor. Sobre todo hasta que la persona se ve de una manera nueva. Pero, a medida que se va mirando y revisando, se va dando cuenta de que el cambio es positivo para ella. Y que le ha permitido crecer interiormente. Y que su sufrimiento ha sido hasta «constructivo».

En los procesos de este tipo la persona es como un gusano que sale de la crisálida para convertirse en mariposa y poder volar, el proceso le conlleva un cierto sufrimiento pero una vez que sale se encuentra con alas y entre flores.

Diferencia entre un counseling o consultor psicológico y un psicólogo o psiquiatra

El rol del consultor es el de ser un compañero en el camino del cambio y el desarrollo de la persona, sin intervenciones direccionales, Es decir, sin dar directivas o pautas de cambio, sino simplemente ayudando a alumbrar las áreas internas que la persona va recorriendo. Con el fin de que se vaya descubriendo a sí misma y tome decisiones propias con recursos propios.

El consultor psicológico sólo puede atender personas que se encuentren dentro del marco de la dimensión de normalidad. Es decir, sin patologías o trastornos. Estos son espacios que han de tratar los psicólogos y/o los psiquiatras, a quienes el consultor psicológico debe derivar a sus consultados, según corresponda.