El don de los niños con alta sensibilidad

7 febrero, 2014
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
Los niños con alta sensibilidad son capaces de ver y experimentar la realidad de forma totalmente diferente. Conoce más datos relevantes sobre ellos

Las personas con alta sensibilidad son aquellas personas que sienten y perciben la realidad con mayor intensidad emocional. Con una cercanía emocional hacia su entorno, tan intensa, que en ocasiones, prefieren buscar la soledad y su propia introspección. Pero, ¿y los niños? ¿Cómo es la infancia de las personas altamente sensibles?

En ocasiones, podemos tener niños de 6 o 7 años dotados de una empatía fuera de lo común para su edad. De hecho, son capaces de apreciar detalles que, en ocasiones, escapan de nuestra atención ¿Cómo es posible? Son personas aún muy jóvenes que van más allá del universo de la emotividad y la intuición.

¿Cómo es el niño con alta sensibilidad?

La vida de un niño altamente sensible no es fácil. Su integración en el medio escolar suele ser complicada debido a esta sensibilidad, que tanto sus compañeros como los profesores van a ver de inmediato. Tal vez los tachen de solitarios o raros.

Niño con gato

No les gustan las sorpresas ni los cambio y prefieren la calma al movimiento. Además, sus niveles madurativos suelen ser diferentes a los de los otros niños. Por lo tanto, puede que encuentren dificultades para encajar. Son reflexivos e intuitivos. De hecho, notarán aspectos de su realidad que pocos a su alrededor serán capaces de apreciar.

Los educadores afirman que se les debe poder identificar de forma temprana para lograr su correcta integración escolar. Y es que, en ocasiones, muchos maestros se sienten cansados por esos niños que les asaltan continuamente a preguntas y a complejas reflexiones para las cuales, en ocasiones, no tienen tiempo de atender.

Esto hace que estos niños lleguen a la adolescencia con una imagen negativa de sí mismos. Sabiendo que poseen un talento que nadie ha sabido apreciar ni valorar. Hay que saber conocerlos y apreciarlos, dejar que desarrollen sus capacidades e inquietudes para que logren conocerse a sí mismos, para entender qué les ocurre y cómo pueden gestionar esa sensibilidad en propio beneficio y en el de los demás. Es importante poner metas y objetivos a estos niños, atender sus preguntas, sus razonamientos, darles respuesta y comprensión.

Niños con alta sensibilidad: niños al fin y al cabo

En muchas ocasiones, la madurez emocional de estos niños hace que los padres tampoco sepan cómo tratarlos. También suele llamar la atención su sensibilidad física, sienten el dolor de forma más rápida. En ocasiones les molesta cierta ropa, e incluso llevar una pequeña mancha en sus chaqueta. Son insistentes en sus reflexiones y, a veces, los padres se ven desbordados.

Niño jugando a volar

Pero también puede ocurrir lo contrario, debido a esta madurez emocional los padres suelen apoyarse bastante en ellos, haciéndolos partícipes de muchas cosas del hogar. Esto también es un riesgo en ocasiones. Hay que recordar que siguen siendo niñosy que no debemos sumar más preocupaciones a las que normalmente sienten e intuyen en silencio.

Niños con alta sensibilidad: reflexiones finales

Según Guarino, L. R., Feldman, L., & Roger, D. (2005), los niños con alta sensibilidad poseen importantes capacidades relacionales cognitivas y emocionales. Sin embargo, son vulnerables en sus relaciones sociales. Por lo tanto, fomentar su desempeño social es vital para que aprovechen al máximo sus capacidades.

No son niños con cerebros y corazón de ancianos, son niños con necesidades especiales que debemos saber entender para ayudarles en su proceso de crecimiento. Para que día a día, encuentren su espacio y su felicidadLa alta sensibilidad es un don con el que hay que aprender a vivir. En ocasiones no es fácil, lo sabemos, pero la existencia afina para los ojos de estas personas, una dimensión que pocos son capaces de ver.

  • Guarino, L. R., Feldman, L., & Roger, D. (2005). La diferencia de la sensibilidad emocional entre británicos y venezolanos. Psicothema17(4), 639-644.
  • López, V. (2007). La Inteligencia Social: Aportes desde su estudio en niños y adolescente con altas capacidades cognitivas. Psykhe (Santiago)16(2), 17-28.
  • Shapiro, L. E. (2002). La salud emocional de los niños (Vol. 16). Edaf.