El efecto perjudicial de las recompensas

Eva Maria Rodríguez · 17 agosto, 2014

En 1993, Alfie Kohn escribió un libro muy popular titulado “Castigado por las recompensas” que desarrollaba una idea que resultó muy controvertida sobre cómo las recompensas en el ámbito laboral reducían el interés en la realización de las tareas. En este libro, Kohn defiende que las recompensas económicas producen el efecto contrario al deseado en la ejecución de las tareas por seis motivos:

   1. El pago no es motivador, sino que tiene un impacto transitorio en la motivación. Además, si el pago no es considerado justo por la persona que lo recibe, puede resultar desmotivador e incluso insultatnte y, por el contrario, más dinero no traerá mayor satisfacción en la realización ni mayor motivación para el  desempeño.

   2. La recompensa es tiene una potencialidad sancionadora -no conseguirla se convierte en un castigo- y hace que quienes quieran conseguirla manipulen a otros (subordinados) para conseguirlas.

   3. Las recompensas provocan ruptura en las relaciones, ya que las personas se enfrentan para lograrlas y se propia la competencia frente a la cooperación.

  4. Las recompensas hacen que las personas se olviden de pensar en otras razones para realizar los trabajos.

   5. Las recompensas desalientan a la hora de correr riesgos, minimizando los retos y, por lo tanto, reduciendo la creatividad y la innovación para lograr resultados rápidos, y favoreciendo el trabajo mecánico en detrimento de lo experimental y lo lúdico.

   6. Las recompensas son motivadores extrínsecos que reducen el interés. Las personas terminar sintiéndose sobornadas, lo cual hace que la motivación intrínseca desaparezca.

En este sentido, cuando la gente comienza a evaluar nuestro trabajo y a premiar explícitamente  algunos resultados cuantificables, los jugos creativos desaparecen. El proceso creativo se sustituye por el pensamiento de la recompensa, que distrae a las personas de la actividad, reduciendo así la espontaneidad y la flexibilidad en la actuación.

Lo que muchos críticos han afirmado es que en diversos entornos educativos y laborales la introducción de los sistemas de recompensa hace más daño que bien cuando el rendimiento creativo es un resultado deseable.

Pero, ¿Es esto cierto? ¿El pago por desempeño en los trabajos creativos implica menos inventiva? Un análisis cuidadoso reciente de todos los datos existentes sugiere que esto no es cierto. Los datos muestran que si una persona (creativa o analítica) recibe una recompensa tangible (dinero) que depende de la realización de una tarea a una determinada calidad y, posteriormente, la recompensa se elimina, la persona sigue desempeñando su actividad como los hacía antes de la introducción de la recompensa.

Sin embargo, hay dos efectos fiables cuando se trata de una recompensa extrínseca respecto al interés intrínseco. Por una parte, con recompensas de tipo verbal (alabanzas), la gente mantiene la calidad durante más tiempo después de la eliminación de la recompensa que antes de su introducción. Por otra parte, la mayoría de las personas dicen que les gusta la tarea mucho más después de recibir una recompensa verbal o recompensa monetaria si esta depende de la calidad del desempeño. Así, las recompensas que premian la alta creatividad en una tarea hacen que dicha creatividad mejore y aumente en diferentes tareas.

De hecho, el único momento en que las recompensas tienen efectos perjudiciales es cuando se producen las recompensas de una sola vez sin tener en cuenta la calidad del desempeño (creatividad real) o la precisión de la velocidad de la finalización de la tarea.

Podemos concluir que las recompensas se pueden utilizar para aumentar o disminuir el rendimiento creativo, dependiendo de la forma en la que se utilicen. Las recompensas que se presentan eventualmente e independientes del desempeño pueden alentar a las personas a creer que ellos no tienen control sobre dicha recompensa y hacer que disminuya su interés en la realización. Sin embargo, las recompensas presentadas repetidamente en forma no relevante pero de forma original provocan el  aumento y la calidad del trabajo y de la creatividad, así como la actitud positiva ante problemas diferentes y/o creativos. Además, una recompensa tangible que la gente ve otorgada por un trabajo exitoso puede consolidar el sentimiento de confianza en unoí mismo.

Por otra parte, la promesa explícita de recompensa por ser creativo que hace aumentar la creatividad, a menos que se exija un nivel muy por encima de las posibildiades reales. Asimismo, la combinación de un gran premio con una gran presión para encontrar una solución puede causar tales niveles de ansiedad que provoque un bloqueo creativo.

Esto no significa que el interés intrínseco por la tarea no tenga ningún efecto en la creatividad o en la productividad. Esto siempre es vital, pero no existen evidencias de que esta gratificación personal por la tarea bien hecha sea suficiente recompensa.

Por lo tanto, podemos decir que, en el fondo, el secreto está en lo que se ve recompensado, cuándo y por qué.