El experimento de liderazgo de Kurt Lewin

31 mayo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Francisco Roballo
El experimento de liderazgo de Kurt Lewin fue toda una revolución en su época. Trató de encontrar respuestas a un debate en el que toda Europa, y también buena parte del mundo por la ascendencia del continente, estaba envuelto. Hoy os lo presentamos

El experimento de liderazgo de Kurt Lewin es un claro ejemplo práctico de psicología social. Este campo estudia el modo en que las personas se influencian entre sí.

Somos seres sociales y el entorno social es un punto de referencia para nuestro desarrollo. El experimento de liderazgo surge de la necesidad de explicar cómo dicho entorno puede volverse adverso en el contexto de una Europa golpeada por el fascismo.

Para conocer la relevancia de dicho experimento, es indispensable conocer a su autor. Lewin fue un destacado psicólogo y filósofo alemán del siglo XX. En la actualidad, es considerado uno de los pioneros de la psicología de los grupos desde un enfoque experimental.

«Ya no buscamos la “causa” de los eventos en la naturaleza de un solo objeto aislado, sino en la relación entre un objeto y su entorno».

-Kurt Lewin-

El experimento de Liderazgo

Obediencia, control social y masas ciegas y dispuestas a justificar cualquier atrocidad fueron los síntomas del siglo XX que motivaron el experimento.

Dentro de la psicología social surgió la pregunta ¿Qué condiciones llevan a los sujetos a ser tan influenciados por un líder? Lewin, un refugiado de la Alemania nazi se propuso demostrar experimentalmente el poder de los líderes.

Líder con sus seguidores

El enfoque dinámico de Lewin

En los años 30 y 40 del siglo XX, se fundaron las bases de la psicología social moderna. Lewin y sus colaboradores centraron sus estudios en experimentos con personas mientras otras ramas de la ciencia se limitaban a estudios con animales.

La inquietud que motivó dichos estudios fue la capacidad de los dictadores de controlar a los sujetos, otorgándoles un uniforme y dándoles una identidad como miembros de un grupo.

Primera parte del experimento

En 1939 Lewin y sus colaboradores aplicaron el experimento de liderazgo. Establecieron tres tipos de liderazgo en tres grupos de niños distintos con el fin de observar el efecto que se producía.

Tres grupos de niños se reunían luego del colegio con su respectivo líder, el cual había sido entrenado para ejercer la autoridad de una manera específica.

  • Líder autocrático: Tomaba todas las decisiones del grupo.
  • Líder liberal: Le daba total libertad al grupo sin prácticamente ninguna guía.
  • Líder democrático: Animaba activamente y ayudaba al grupo a tomar decisiones.

Cada seis semanas el líder cambiaba de grupo. Dicha rotación se produzco para que cada grupo de niños experimentara los tres tipos de liderazgo.

Resultados del experimento

Los resultados mostraron una gran variación de la conducta del grupo en torno a la modalidad del líder de turno. Resumidamente, se observaron los siguientes efectos principales:

  • Líder autocrático. Bajo la dirección de este líder, los niños trabajaron más duro, pero solo cuando el líder los vigilaba. Además mostraron un comportamiento más agresivo y hostil entre sí, acompañado de una gran sumisión al líder.
  • Líder liberal. Bajo este liderazgo, los niños hacían el mínimo trabajo posible y con peor calidad. La libertad absoluta sin una guía de cualquier tipo desembocó en descontrol, mostrándose diversas conductas desadaptativas.
  • Líder democrático. Con el liderazgo democrático, los niños mostraron los niveles más altos de motivación, originalidad y dinamismo. Así mismo, la forma de relacionarse entre los niños fue cordial y con elogios.

Un resultado alentador para esos tiempos

Al ver que en el experimento de liderazgo el grupo dirigido con un estilo democrático obtenía mejores resultados, los investigadores sintieron alivio. Pues en aquellos tiempos, en el mundo se debatía la idea de qué régimen era mejor para la sociedad.

Dicho debate no fue meramente académico, sino que envolvía a todo el planeta, hasta el punto de que las posiciones estaban enfrentadas en una guerra.

El comportamiento: la suma del individuo y su entorno

El experimento se basó en el tipo de liderazgo y las condiciones sociales que se generaban a partir del mismo y no así en el tipo de personalidad de los individuos.

Entonces, el hecho de que patrones de conducta bien definidos se presentaran independientemente de la personalidad del sujeto nos lleva a dos conclusiones:

  • El sujeto es moldeado por su entorno social. El tipo de contexto y la participación en grupos y tareas son interiorizadas por el sujeto.
  • El sujeto no es completamente dueño de sus actos. También es el entorno el que puede moldear la manera en que el sujeto ejerce sus actividades básicas.

Las conclusiones del experimento

El experimento contó con algunos puntos débiles a nivel metodológico; por ejemplo, no todos los grupos experimentaron los tipos de liderazgo en el mismo orden.

Por otro lado, los resultados fueron claros y expresaron un claro síntoma de la sociedad en esos tiempos. Los seres humanos tendemos a agruparnos y a delegar las decisiones en un líder, pero dicha situación suele volverse en nuestra contra.

Líder con su equipo de trabajo

El experimento hoy en día

Es difícil imaginarnos un experimento de este tipo hoy, ya que el mundo no se encuentra tan polarizado respecto al modelo de dirección de la sociedad.

A pesar de ello, no estamos exentos de malestar y desigualdad social, lo que en conjunto, añadiendo una mala memoria, genera las condiciones para la reaparición del fascismo en diversos países de Europa. Entonces, podemos concluir señalando tres puntos:

  • Las agrupaciones donde hay un líder autoritario tienden a ser muy efectivas al principio, pero la falta de libertad e imposibilidad de intercambio provoca malestar y hostilidad social. Además, la delegación de poder en un solo individuo hace que cualquier error tenga consecuencias fatales.
  • Los regímenes totalmente liberales pueden llevar a la desorganización total, la poca efectividad y el aprovechamiento de la situación por parte de un grupo reducido.
  • La democracia es el único modelo en el que se fomenta el intercambio y la participación. El problema surge cuando en la práctica no se aplican estos fundamentos, generando gran descontento social.

«La supervivencia y el desarrollo de la democracia no dependen tanto del desarrollo de ideales democráticos que sean amplios y fuertes. Hoy, más que nunca, la democracia depende del desarrollo de formas eficientes de gestión social».

-Kurt Lewin-