El instinto maternal ¿un sentimiento innato?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 15 junio, 2017
Marian García · 14 octubre, 2013

La mujer está preparada por naturaleza para reproducirse, pero no todas sienten la necesidad de hacerlo. Una cosa es estar preparada fisiológicamente para ser madre y otra cosa es querer asumir esa responsabilidad. Decidir tener un hijo es una elección personal y no una decisión que haya que tomar de manera obligatoria por el hecho de ser mujer.

Lejos de lo que muchos creen, el instinto maternal no es un sentimiento innato. Es el instinto que nace en la mujer por proteger, cuidar, alimentar y sacrificarse por su hijo, tras el momento de la concepción. Durante el embarazo y tras el parto, el cerebro pone en marcha mecanismos hormonales que despiertan el instinto maternal.

Ser madre es uno de los acontecimientos más importantes en la vida de una mujer, momento que se llena de inconvenientes y alegrías. Generalmente, la balanza siempre se inclina hacia el lado positivo. Al contrario que el resto de los mamíferos, la mujer tiene la posibilidad de renunciar o elegir ser madre.

SER MADRE, ¿ES UNA NECESIDAD VITAL?

El psicoanálisis cree que el deseo de tener un hijo no responde a una necesidad vital de las mujeres, sino que es una necesidad particular de cada una, dependiendo de su mentalidad y modo de entender la vida. De ahí, que muchas mujeres opten por disfrutar de su feminidad y renuncian a la maternidad porque la que asocian con sacrificio y una responsabilidad obligada.

Aquellas mujeres que deciden no ejercer de madres lo hacen por diversos motivos. Porque no les agrada la idea, porque su situación sentimental no es la más adecuada o porque piensan que les puede afectar de manera negativa a su relación de pareja.

Hay quienes piensan que renunciar a la maternidad es un acto egoísta, pero hay mujeres que su realización personal no pasa por ser madres, ya que frena su carrera profesional o altera su vida cotidiana. Son mujeres a quienes no les gustan los bebés, ni los niños y que no se sienten capaces de ocuparse de ellos o educarles.

Pero, pese a las teorías psicoanalistas, hay mujeres que parece que sienten y entienden la maternidad como un impulso biológico y una llamada insistente. Sienten un inmenso amor por los bebés y los niños, así como el placer por la vida familiar.

El contacto íntimo entre la madre y el hijo, crea un vínculo especial. Se llame instinto o no, está comprobado que cuando nace un bebé aflora un sentimiento de protección y cuidado en la mayoría de las mujeres.