El lenguaje corporal de la depresión

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 7 noviembre, 2018
Edith Sánchez · 9 noviembre, 2018
En el lenguaje corporal de la depresión tienen especial importancia las microexpresiones faciales. La persona deprimida muestra su estado de ánimo con los párpados, los ojos, la boca y los músculos de la frente.

El lenguaje corporal de la depresión comprende microexpresiones, posturas y gestos que dejan ver el estado de ánimo decaído. Vale la pena conocerlo porque muchas veces esos estados de tristeza neurótica pueden pasar desapercibidos a primera vista. Lo que la boca no dice, muchas veces el cuerpo lo grita.

La depresión, como todos los estados de ánimo, tiene un impacto sobre el cuerpo. No solo lo va moldeando y dándole una forma específica, sino que también muchas veces incide sobre la salud. Cuerpo y mente conforman una unidad y lo que ocurre en un ámbito tiene efectos en el otro.

El lenguaje corporal de la depresión es inconsciente. Sin embargo, también los demás pueden leerlo, aunque lo hagan de forma intuitiva. En tanto el lenguaje comunica, también construye una percepción en los demás. En otras palabras, el entorno percibe ese abatimiento y esto, por supuesto, también incide en la relación con los demás. Veamos esto más detenidamente.

La depresión es alimentada debido a heridas no curadas”.

-Penélope Sweet-

El rostro, un punto clave en el lenguaje corporal de la depresión

Las microexpresiones faciales son particularmente reveladoras del estado de ánimo. Son aquellos gestos mínimos que aparecen en el rostro y que nunca mienten. Hablamos de respuestas involuntarias controladas por el cerebro límbico y que aparecen sin que la persona se dé cuenta de que están ahí y sin que pueda manejarlas a voluntad.

En el lenguaje corporal de la depresión, las microexpresiones más características son las siguientes:

  • El párpado superior caído. La piel del párpado superior se ve algo flácida y por eso da la apariencia de que el músculo está caído. El vórtice, o punto donde se unen el párpado superior con el inferior, hace una curva ligera hacia abajo.
  • Falta de enfoque. El aspecto de la mirada también es diferente en una persona deprimida. Los ojos no se ven enfocados en un punto, sino que hay una cierta indefinición. Como si la mirada estuviera algo perdida, aunque se fije en un punto.
  • Comisuras de los labios hacia abajo. La forma de la boca es como la de un semicírculo abierto por abajo. Los extremos de los labios se ven ligeramente caídos. Este es quizás el gesto más habitual en el lenguaje corporal de la depresión.
  • El entrecejo. Usualmente las personas deprimidas arrugan ligeramente el entrecejo. No tanto como cuando hay gran preocupación y enojo, sino solo levemente. Su rostro en conjunto, parece sorprendido por algo que les decepciona.
mujer triste representando el lenguaje corporal de la depresión

La postura de la cabeza

En el lenguaje corporal de la depresión también cuenta mucho la posición que adopta la cabeza en relación con el resto del cuerpo. Lo habitual es que la cabeza esté, en alguna medida, inclinada hacia abajo. Mientras que el cuerpo se echa un poco hacia atrás, la cabeza sale ligeramente hacia adelante.

También es frecuente que la cabeza se incline hacia un lado, casi siempre hacia el lado derecho. Esto ocurre principalmente cuando la persona deprimida está escuchando a alguien a quien le otorga poder o autoridad.

El tono de voz y la forma de hablar

En el tono de la voz de una persona deprimida aparecen rasgos que dejan ver su estado de ánimo. Además de que por lo general hablan en tono bajo, también hay una especie de llanto en su forma de hablar. La voz se les quiebra ligeramente, o tiene una suerte de ronquera apenas perceptible. El tono recuerda la voz de alguien que llora.

De la misma manera, la forma de hablar de una persona deprimida tiene rasgos diferenciados. En general, son parcos con el lenguaje y poco emotivos al hablar. Es usual que les cueste trabajo vocalizar y articular las palabras de forma definida. Es como si a la persona le diera pereza manifestarse.

Psicóloga hablando con su paciente en consulta representando el lenguaje corporal de la depresión

La postura del cuerpo y otros detalles

La postura también es uno de los aspectos más visibles en el lenguaje corporal de la depresión. Lo habitual es que la persona tenga el cuerpo flácido. Su columna forma una curvatura, como una concha. Es como si estuviera replegada sobre sí misma.

También es muy común que sus movimientos sean lentos, combinados a veces con movimientos secos o agresivos. Puede que arrastren un poco los pies al caminar, como dando a entender que les cuesta trabajo avanzar.

Finalmente, las personas deprimidas tienden a incrementar la frecuencia con la que suspiran. Lo hacen en cualquier momento y varias veces al día. Esto se puede leer como un deseo frustrado de sentirse a gusto con la situación en la que se encuentran.

  • Rebel, G. (2002). El lenguaje corporal: lo que expresan las actitudes, las posturas, los gestos y su interpretación. Edaf.