El poder de la gratitud

El poder de la gratitud

Yamila Papa 6 octubre, 2014 en Psicología 200 compartidos

Pero, también debemos basarnos en lo que dicen las investigaciones (que para eso trabajan duro). En este caso, el resultados de los estudios realizados por el Dr. Roberto Emmons indican que las personas que son agradecidas (a la vida, a los familiares, a las oportunidades) son hasta un 25% más felices.

¿Te has puesto a pensar cuáles son las cosas que aumentan tus niveles de felicidad? A veces no nos ponemos a analizar estas cuestiones, por estar muy ocupados en cosas sin sentido. Lo que realmente nos hacen sentir felices y plenos no es trabajar todo el día (en un empleo que no nos gusta casi siempre), sino en la sonrisa de tus hijos cuando juegas con ellos, o en pasar una tarde con tus padres o abuelos. ¿Y que hay de esa simple palabra que encierra a la vez tantos sentimientos? Hablo, sin dudas, del “gracias”.

Si podríamos organizar a las palabras en grupos, sin dudas “gracias” estaría en el mismo nivel que el “perdón”, el “te amo” y el “por favor” (más allá de que estas dos últimas estén compuestas por dos palabras). Esto es así porque por un lado son muy difíciles de decir, pero por el otro, al salir de nuestra boca, todo el mundo cambia.

Ser agradecido aumenta tu felicidad. Esto puede parecer algo lógico y normal para una persona que está acostumbrada o que no tiene dificultad para decirlo. Sin embargo, parece que el “gracias” se ha vuelto un bien escaso en los tiempos que corren. Nadie se detiene dos minutos al día para agradecer todo lo que tiene, en vez de pasarse dos horas quejándose de lo que no tiene. Y si realmente pones en la balanza los activos y los pasivos, te darás cuenta que hay más para agradecer de lo que pensabas.

Una bonita familia, unos hijos sanos, unos amigos con los que contar en las buenas y en las malas, una pareja que te escucha y te entiende, un trabajo que te permite comer y vivir, una nevera con comida, un techo donde guarecerte de la lluvia o una cama mullida donde descansar cada noche. ¿Te parece poco? ¿Sabes cuánta gente en el mundo no tiene ni la cuarta parte de todo esto? No es un reproche, sino de una reflexión. Es bueno que te des cuenta lo mucho que te pierdes al no agradecer lo que tienes.

Valorar lo que tenemos, algo que parece "pasado de moda". Puedes hacer el simple ejercicio de anotar en un papel (o bien hacer una lista mental) con todo lo que tienes para agradecer. No hay dudas de que te traerá toda la felicidad que piensas perdida. Una linda sonrisa aparecerá en tu rostro al decir, luego de cada “ítem” un “gracias”. Y eso repercutirá en tu salud y en la manera en que ves las cosas.

Y lo mejor de todo es que estar agradecido por la vida no requiere de una cuenta abultada en el banco ni de una casa llena de cosas materiales. En el estudio nombrado al principio, los entrevistados dijeron que lo que querían agradecer pero no se tomaban el tiempo para hacerlo era: una puesta del sol, estar vivo, ver a los hijos crecer, levantarse por las mañanas y tener salud, la generosidad de los amigos o cuidar de una mascota.

Entonces, ¿a qué esperas para empezar a decir “gracias” en más ocasiones? Aunque parezca que ya estás cansando al que tienes al lado ¿qué importa? Una actitud agradecida sin dudar se esparcirá como una semilla con el viento. Y, quizás, comiences a escuchar más esa palabra vedada para muchos en cada esquina, rincón y lugar por donde pasas. ¿No cuesta nada comenzar, verdad? Tendrás garantizada al menos una porción de la felicidad que tanto buscas y no siempre encuentras. Aprovecha para agradecer las cosas buenas de tu vida cuando te levantas o te acuestas y para decir gracias a alguien que te cede el paso, te presta un bolígrafo o te indica una calle.

Yo ya he empezado… gracias por leer este artículo!

Yamila Papa

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