El realismo depresivo

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Marián Carrero Puerto
La mente de una persona con depresión es singular en su funcionamiento cognitivo. Hoy hablamos de un fenómeno en el que podría tener ventaja: el realismo depresivo o asociado a la depresión.
 

La depresión es uno de los trastornos psicológicos más comunes en nuestra sociedad. Probablemente, casi todos los que estáis leyendo este artículo tengáis alguna noción o sepáis quizás en primera persona o por alguien cercano qué es la depresión. Así, puede sonarnos raro que, junto a la palabra depresivo, pueda aparecer la palabra realista, puesto que es la negatividad lo que invade a las personas con depresión. Entonces, ¿qué significa el realismo depresivo?

El realismo depresivo fue propuesto en 1979 por Alloy y Abramson. Este concepto viene a decir que las personas que sufren depresión no se ven afectadas por las expectativas positivas y optimistas que sí alteran la percepción de la realidad en las personas que no padecen de depresión.

Profundizaremos y mostraremos el experimento de estas autoras en el que se refleja el realismo depresivo.

Persona con depresión mayor

¿De dónde proviene el realismo depresivo?

Las teorías cognitivas de la depresión postulan la existencia de un sesgo cognitivo autorreferencial negativo que da como resultado una distorsión sistemática de la realidad. Como consecuencia, aparece una sintomatología depresiva.

Aunque una considerable evidencia respalda esta opinión, algunas investigaciones han demostrado que la depresión también puede conducir a cogniciones más realistas.

 

Se argumenta que la evidencia más fuerte para el realismo depresivo proviene de las tareas de juicio de contingencia, ya que estas contienen una medida objetiva de la realidad con la cual se pueden comparar los juicios hechos por personas deprimidas.

Al utilizar esta metodología, Alloy y Abramson (1979) descubrieron que las personas no deprimidas tienen más probabilidades que las deprimidas de pensar que los resultados dependen de sus acciones cuando no lo son. Llegaron a la conclusión de que, en comparación con las personas deprimidas, cuyas percepciones son aparentemente precisas, las personas no deprimidas distorsionan la realidad de manera optimista.

Una interpretación del realismo depresivo es que las personas no deprimidas poseen un sesgo positivo, lo que les permite sentirse en control de su entorno. La evidencia derivada de la población normal parece respaldar esta conclusión, porque las muestras aleatorias también exhiben una tendencia a sobreestimar las relaciones entre eventos no contingentes, aunque este no es siempre el caso.

Realismo depresivo en estudios de juicios de contingencia

Hablamos de dos tipos de juicios de contingencia. Uno se refiere a la predicción de si un evento depende de la ocurrencia de un evento anterior, el otro tipo de juicio tendría que ver con el control estimado sobre la situación.

 

Los primeros trabajos experimentales sobre juicios de contingencia sugirieron que no somos buenos estimadores de contingencia. Sin embargo, Alloy y Abramson (1979) afirmaron que la depresión en realidad puede aumentar la precisión.

«Es durante los momento más oscuros cuando tenemos que centrarnos para encontrar la luz».

-Aristóteles-

Investigación

En un experimento, expusieron a los participantes a dos condiciones. En ambas, existía una contingencia cero entre presionar el botón y que una luz se iluminara o no. En otras palabras, presionar el botón no influía en que la luz se encendiera o apagara. Por otro lado, lo que marcaba la diferencia entre las dos condiciones es la frecuencia con la que la luz se apagaba y se encendía.

En las condiciones de baja y alta densidad, el resultado ocurrió el 25 % y el 75 % del tiempo, respectivamente. Si los participantes eran precisos o «realistas», ambas condiciones deberían juzgarse de manera similar porque, aunque el número absoluto de resultados difiriera entre las condiciones, la contingencia general permaneció constante.

Los resultados mostraron que los juicios de control de las personas no deprimidas eran más altos a medida que aumentaba el número de resultados, mientras que en los juicios de las personas deprimidas no se observaba esta interacción.

 

Este aumento en los juicios de las personas no deprimidas, que ocurre en condiciones de alta densidad de resultados, se ha interpretado como un sesgo optimista. La falta de sesgo optimista por parte de los participantes con depresión parecía reflejar una mejor estimación de la contingencia en ausencia de la misma.

El efecto se ha replicado utilizando diferentes protocolos en los que la respuesta no controla el resultado (cero contingencias), pero el resultado ocurre con frecuencia.

Hasta el momento hay poca evidencia de que esta sea una diferencia general en el aprendizaje de contingencia, porque con contingencias positivas en las que el participante tiene control sobre el resultado no se han encontrado diferencias entre las personas deprimidas y no deprimidas.

Mujer con depresión

¿Cómo se explica el realismo depresivo?

Algunas teorías explican por qué el efecto depende de cero contingencias. Por ejemplo, cero contingencias pueden encajar con las expectativas de las personas deprimidas de no tener control sobre los eventos. Esto produce el patrón de juicios, aparentemente, más realista.

Sin embargo, se argumenta que las personas no deprimidas tienen mayores expectativas de control en tales condiciones y sus juicios más altos concuerdan con este hallazgo.

 

Además, las personas no deprimidas pueden estar motivadas para mantener su autoestima. Esto se asocia con tener control sobre los eventos y producir juicios más altos de control en cero contingencias.

La sugerencia es que esta motivación simplemente no está presente en las personas deprimidas. Cualquiera o ambos factores de motivación y expectativas podrían contribuir al efecto del llamado realismo depresivo.

Alloy, L. B., & Abramson, L. Y. (1979). Judgment of contingency in depressed and nondepressed students: Sadder but wiser? Journal of Experimental Psychology: General, 108, 441–485. Alloy, L. B., & Abramson, L. Y. (1988). Depressive realism: Four theoretical perspectives. In L. B. Alloy (Ed.), Cognitive processes in depression (pp. 223-265). New York: Guilford Press. Msetfi, R. M., Murphy, R. A., Simpson, J., & Kornbrot, D. E. (2005). Depressive realism and outcome density bias in contingency judgments: the effect of the context and intertrial interval. Journal of Experimental Psychology: General134(1), 10.