El uso de la tecnología ¿nos acerca o nos aleja?

21 Diciembre, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga y periodista Sara Clemente
 

Los smartphones dieron una vida nueva al modo de comunicarnos. Mensajería, correo electrónico y redes sociales, todo en un sólo dispositivo y al alcance de la mano. Pero, en ocasiones y paradójicamente, lo que debería acercarnos parece estar alejándonos cada vez más. Ya que el abuso o mal uso de la tecnología está llevando al ser humano a un mundo relacional virtual y alejándolo del real.

Que las herramientas de comunicación nuevas son útiles pocos pueden discutirlo. Bien utilizadas son excelentemente positivas porque contribuyen a hacer lo local, global y lo global, local. Acercan y dan visibilidad a lo que antes permanecía lejano. Por ejemplo, una videoconferencia puede acercar a personas de diferentes lugares del mundo y darles la opción de verse las caras. Las redes sociales son vías válidas para encontrar a personas que hace tiempo que no vemos y volver a estar en contacto.

Cuando la tecnología aisla

El dilema aquí radica en el mal uso y abuso de estas herramientas, sobre todo entre los niños, adolescentes y jóvenes. Muchos de ellos, pasan horas frente al monitor de la computadora esperando respuestas de sus amigos en las redes sociales. 

 

También se pasan horas sin mirar a alguien que tienen enfrente porque el teléfono celular los tiene atrapados enviando y recibiendo mensajes permanentemente. Basta con salir a la calle y encontrarnos esta escena todo el tiempo. Y no sólo entre los más jóvenes, sino también entre los adultos.

Pongamos un ejemplo.. Fijaos a partir de ahora en la cantidad de familias o grupos de amigos que cuando salen a cenar o a tomar algo tienen a sus miembros usando sus móviles encima de la mesa. A veces, ni intercambian palabras durante minutos. ¿No sería más bonito y adaptativo hablar de experiencias, contar curiosidades o simplemente, disfrutar de la compañía de los demás mirándoles a los ojos? ¿Qué os parece?

El mal uso de estos artefactos, al alejarnos constantemente de relaciones face to face, tarde o temprano nos hace sentir aislados, aunque creamos que permanecemos más conectados que nunca. Y, para algunas personas puede desembocar en un estado depresivo o en otro tipo de dificultades.

 

Darle un buen uso

Darle un uso adecuado a las nuevas tecnologías es el mejor camino para no perder el contacto humano.

Por ejemplo, con el teléfono móvil podemos realizar consultas rápidas, buscar restaurantes, gasolineras… También hacer una llamada desde cualquier lugar y a cualquier hora. Ahora se puede hasta pagar las compras con solo bajarse una aplicación y acercar el dispositivo.

Por su parte, el correo electrónico tiene como principal ventaja poder dar una respuesta asincrónica, sobre todo en lo que se refiere al ámbito profesional.

Las redes sociales pueden ayudarnos a crear proyectos, a mantenernos actualizados, a seguir eventos en streaming, a saber lo que hacen nuestros amigos, a aumentar la red de contactos profesionales o a encontrar personas que hace mucho que no vemos.

Otra cuestión de importancia tiene que ver con el tiempo que le dedicamos a nuestra computadora y a nuestro teléfono móvil (fuera de hora laboral). En este caso, lo más recomendable es dedicarle no más que un par de horas cada día para tener tiempo para nosotros y para darles a los demás lo que llamo nuestro tiempo real.

 

¿Acaso es lo mismo perder tiempo mandando mensajes que encontrarse en un punto y utilizar ese tiempo hablando?

Las palabras no pueden sustituirse

Mirarnos las caras y poder establecer un contacto real con el otro nos hace crecer, nos nutre y nos enriquece. Una sonrisa, un abrazo, un gesto facial de complicidad… No lo cambiarías por nada, ¿verdad?

Por eso, si eres de las personas que pasa enganchado al móvil, a la tablet o al ordenador demasiadas horas, prueba a salir a la calle y a dejar el «whatsapp» un poco de lado. Así, podrás dar lugar a que se produzcan más encuentros entre personas de tu entorno. Una buena conversación no tiene sustituto.