¿Es normal disociar? La protección natural contra eventos muy estresantes

¿Qué es la disociación? ¿Qué eventos de nuestro entorno pueden hacer que se produzca? ¿Cuáles son sus consecuencias? ¡En este artículo te lo contamos!
¿Es normal disociar? La protección natural contra eventos muy estresantes
Gorka Jiménez Pajares

Escrito y verificado por el psicólogo Gorka Jiménez Pajares.

Última actualización: 03 noviembre, 2022

Imagina que en cuestión de minutos lo pierdes todo, a alguien importante para ti o ocurre algo que escapa de tu control y que te afecta de manera directa. Es difícil saber cómo vamos a reaccionar en una situación así. Una de esas reacciones es la disociación.

La principal función que cumple la disociación es la de protección de la persona del impacto psicológico de un evento altamente estresante y, en consecuencia, la de facilitar nuestra propia supervivencia.

¿Qué significa disociar?

En psicología, podemos definir la disociación como la interrupción o discontinuidad a la hora de percibir de manera integrada (y, por tanto, no disociada) los siguientes aspectos:

  • Conciencia: cómo somos conscientes de nuestra propia existencia.
  • Memoria: cómo recordamos a los demás, al mundo y a nosotros mismos.
  • Identidad: cómo nos identificamos como seres individuales, con una mente que es consciente de sí misma, pero también se sabe diferente del resto.
  • Emoción: cómo sentimos, a nosotros, a los demás y a los contextos en los que nos encontramos inmersos.
  • Percepción: es el proceso de conocer el mundo exterior a través de nuestros sentidos.
  • La representación de nuestro cuerpo.
  • Nuestro propio control motor y, por extensión, nuestra propia conducta.

La alteración de estas funciones puede ser:

  • Repentina o gradual.
  • Transitoria o crónica.
Mujer con disociación
La disociación es un mecanismo que nos protege de fuertes impactos psicológicos.

¿Es un problema de salud?

No siempre. La disociación no es necesariamente un fenómeno patológico. Hablamos de disociación normativa cuando queremos referirnos a las experiencias que implican disociación, pero que se experimentan de forma integrada, en vez de separada, y tiene el efecto de disminuir la intensidad de acontecimientos vitales potentes y estresantes en los que podemos vernos inmersos.

Por lo tanto, todos somos susceptibles de experimentar episodios disociativos en respuesta a situaciones estresantes. Veamos algunos ejemplos:

  • Problemas de pareja: discusiones fuertes y reiteradas en el tiempo, rupturas, situaciones de malos tratos y de abuso.
  • Problemas de salud en personas a las que queremos: cáncer, suicidio de un ser querido, hospitalizaciones urgentes, desapariciones.
  • Accidentes.
  • Estrés laboral: mobbing, burnout o síndrome de estar quemado.
  • Catástrofes naturales: inundaciones, terremotos, huracanes, volcanes.

Cuando el volcán de Cumbre Vieja en la Isla de La Palma estalló, hubo mucha incertidumbre, muchas poblaciones tuvieron que ser desalojadas en minutos, y muchas personas dijeron sentirse distanciadas de sus propios cuerpos, como si se tratara de observadores externos (despersonalización) o experimentaran sentir el mundo externo como extraño o irreal (desrealización).

Algunos ejemplos de disociación normativa podemos encontrarlos en:

  • Quedarnos absortos en una actividad.
  • Soñar despiertos.
  • Las ensoñaciones.
  • Los automatismos.
  • Los fenómenos hipnóticos.

“A veces vivimos sucesos tan desbordantes que sobrepasan nuestros recursos de afrontamiento, nuestra mente es incapaz de procesar los datos que está recibiendo, y para protegernos y mitigar el dolor surge la disociación: nos permite reducir el impacto emocional del dolor y del miedo”.

-Janet-

Una pincelada de evidencia empírica: el fenómeno del observador oculto

Parte de la evidencia empírica que respalda la disociación normativa o no patológica podemos encontrarla en el fenómeno del “observador oculto” (Hilgard, 1997).

El fenómeno del observador oculto es una metáfora que se refiere a la parte de la mente que, en condiciones de hipnosis, permanece sin hipnotizar: mantiene su funcionamiento intacto. Sin embargo, al estar separada (o disociada) de la parte hipnotizada por una barrera amnésica (es decir, una parte que no recuerda a la otra) no permite a la persona ser consciente del control del que esta dispone, a menos que se le den las instrucciones que le permitan actuar.

Espiral en la mente de una persona
La disociación crónica puede generar un gran sufrimiento.

¿Cómo distinguir la disociación normativa de la disociación patológica?

Sobre todo, lo que diferencia la patología de la normalidad son tres factores: la duración, la intensidad y la interferencia que produce en las esferas en las que nos desempeñamos cotidianamente (el trabajo, los estudios y las relaciones interpersonales).

Así, cuando es crónica, genera sufrimiento y produce un deterioro significativo en la persona, sus relaciones o el entorno, podemos encontrarnos ante un problema de salud. Algunos ejemplos de trastorno disociativo los podemos encontrar aquí:

  • Trastorno de identidad disociativo (personalidad múltiple): es la existencia de varias personalidades o identidades, de forma que se manifiestan, cada vez, solamente una de ellas, de forma que toma el control de la conducta de la persona de manera recurrente.
  • Amnesia disociativa: es la incapacidad para recordar información personal y biográfica importante en respuesta a eventos estresantes y que es demasiado extensa en el tiempo como para que podamos atribuirla a un olvido puntual.
  • Fuga disociativa: consiste en viajes fortuitos lejos del hogar o del lugar habitual donde vivimos, además de presentarse de forma habitual junto con la incapacidad para recordar nuestro pasado (amnesia), y la posibilidad de asumir una nueva identidad.
  • Trastorno de despersonalización-desrealización: es la alteración en la percepción o experiencia del sí mismo, de modo que la persona se siente separada de sí, como si fuera un observador externo de sus propios procesos mentales y de su cuerpo.

Así pues, podemos entender el proceso disociativo como un intento de la persona por preservar algún tipo de control y seguridad frente a un evento que es tan potentemente estresante que la desborda, aunque paradójicamente, la disociación normativa suponga la pérdida del control de determinadas funciones psicológicas y físicas. Cuando este intento de autopreservación se prolonga en el tiempo, el papel inicialmente adaptativo y amortiguador de la disociación se transforma en desadaptativo, interfiriendo en esferas importantes del funcionamiento diario de la persona.

Y tú, ¿has disociado alguna vez?

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  • José Galdón, S. P. (2003). Revista de psicopatología y psicología clínica, 85-108.

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