¿Es tan importante la belleza exterior?

Cristina Pérez · 25 mayo, 2014

Vivimos en una sociedad donde se promueve mucho la estética. Los famosos, actores, modelos, casi siempre son retocados con photoshop en las revistas para perfeccionar más la imagen. Y sin darnos cuenta, de esta forma, nos hacen creer que lo más importante es tener un cuerpo perfecto. La belleza exterior se está convirtiendo en sinónimo de éxito. 

¿Por qué tantas mujeres se preocupan en exceso por su aspecto físico? Estamos en una época donde el número de personas que recurren a operaciones estéticas aumentan considerablemente. Intentamos presentarnos ante los demás lo más favorables posible. ¿Realmente es verdad eso que dicen de que nos arreglamos para sentirnos nosotros bien?, ¿o inconscientemente lo hacemos para gustar a los demás?

Algunos, sin darse cuenta se obsesionan con el aspecto físico, todo el bienestar gira en torno a si se ven presentables o no, pasa el tiempo y no aceptan que con la edad puedan salir esas primeras arruguitas, que el cuerpo ya no esté tan terso como en la juventud, etc…

LA BELLEZA EXTERIOR NO LO ES TODO

Está claro que en un primer momento la belleza exterior llama la atención, pero al final lo que llega a enamorar son una serie de aspectos como la personalidad: valores, actitudes, trato personal, atención, etc..  Sin embargo muchas personas basan su felicidad en su cuerpo sera lo más “perfecto” posible.

¿Cómo aceptar el paso de los años?, ¿cómo dejar de darle tanta importancia a la estética? No es nada fácil en esta época donde por todas partes nos venden la imagen, pero si nos damos cuenta de que lo más importante está en la esencia interior, podrían cambiar las prioridades.

El verdadero valor de las personas, estará siempre en nuestra esencia, en nuestros valores, en nuestra forma de tratar a las personas, en nuestra manera de comportarnos, en todas esas pequeñas cosas que forman nuestra personalidad.
Si somos capaces de darnos cuenta de que lo más importante de todo está en el interior, podremos dejar atrás esa dependencia de querer gustar, de buscar halagos, de querer estar siempre guapos, de frustrarnos cuando nuestro aspecto no nos agrada o se nos vaya deteriorando con los años.

¿CÓMO SABER SI SOMOS DEPENDIENTES DE LA IMAGEN?

¿Quién no ha sentido alguna vez que tenía mal aspecto físico? Hasta los modelos y personas que catalogamos de guapas, sienten a veces que tienen mala cara y están muy poco favorecidos. En esos días es cuando podemos ver si nuestra prioridad está en el físico o en nuestro bienestar interior.

A nadie le gusta tener mala imagen, pero las personas con dependencia a gustar, cuando se ven mal aspecto les arruina el día, no son capaces de disfrutar, ni de socializar con normalidad y aparece la frustración con uno mismo. En cambio quien tiene como prioridad el interior, puede sentir que tiene mal aspecto pero lo acepta y eso no le impide para nada disfrutar del día y de las relaciones sociales. Su belleza exterior no le condiciona a la hora de interaccionar con los demás.

La mayoría, en la adolescencia, le dan una altísima prioridad al físico y si no consiguen lo deseado les baja la autoestima, parece que todo ronda entorno a la estética, esto es debido a que todavía con esa edad no se ha desarrollado una personalidad estable y satisfactoria y se ven arrastrados por mensajes consumistas sobre la importancia de la estética.

Entrar en la edad adulta tampoco garantiza que se haya superado esa dependencia a estar lo más presentables posible, porque muchas veces la personalidad formada tiene vacíos, conflictos, problemas de autoestima, etc… y eso hace que lo único a lo que agarrarse sea estar guapos para que los demás nos quieran, cuando en realidad la forma de ser es lo que sensibiliza a la gente y une más a las personas.

Acéptate tal cual eres, con lo que tengas, lo ideal sería bajar las exigencias estéticas y aumentarlas en cuanto a forma de ser. La mayoría de mujeres se peina todos los días, se viste elegante, se pinta, pero ¿hacemos lo mismo con nuestro interior? Nutrimos nuestra piel para que luzca bella, pero ¿nutrimos nuestra alma? Al final lo que más felicidad aporta es una salud emocional y mental bien desarrollada, estable, con buenos valores, mucho más que la apariencia, ya que es poco estable y puede variar de unos días a otros y se va perdiendo con el tiempo.

CONÉCTATE CON TU ESENCIA INTERIOR

Cuando conectamos con nuestra esencia interior comenzamos a llenar un vacío que nos hace buscar la felicidad fuera de nosotros mismos y esto se ve reflejado en una menor necesidad de aprobación externa. Aferrarse a la belleza exterior es aferrarse a un concepto pasajero, caduco y subjetivo. El cuerpo no estará siempre a nuestro gusto, además de ser algo completamente dependiente del gusto de los demás, aunque en muchas ocasiones intentemos convencernos que es para gustarnos a nosotros mismos.

En muchas ocasiones lanzo esta pregunta: ¿te preocuparías tanto de tu apariencia en una isla desierta? Un lugar en el que nadie te ve, en el que nadie emite un juicio sobre tu aspecto… ¿realmente te arreglarías tanto? Esta cuestión nos hace pensar hasta qué punto creemos que nos arreglamos para nosotros cuando en realidad lo hacemos para agradar y sentirnos aceptados y aprobados por los demás.

PERO… ¿QUÉ ES LA BELLEZA?

Un debate muy interesante que podría llevar horas y horas o páginas y páginas es el concepto en sí de belleza. ¿Qué es belleza? ¿Por qué algo nos parece bello? ¿Algo bello en España es igualmente bello en Nueva Zelanda? ¿Algo bello en el siglo IV sería bello en el siglo XXI? Una cuestión interesante, sin duda, es profundizar sobre este concepto y ver si realmente algo bello hoy lo será dentro de unos años. Con esto podemos llegar a la conclusión de que la belleza tiene un componente social.

Hace años llevar “piencings” y tatuajes no era precisamente sinónimo de atractivo o de belleza exterior, sin embargo, hoy en día cada vez vemos a más jóvenes con el cuerpo lleno de tatuajes que son vistos como belleza física por cada vez más gente. Los cánones de belleza cambian con el tiempo y hemos de ser conscientes que lo que hoy se considera belleza, mañana puede no serlo. Esto es importante para no obsesionarnos con nuestra imagen ni aferrarnos a modas pasajeras, porque sino siempre seremos esclavos de ellas.

En un artículo muy interesante de David Konstan (2012) repasa el concepto de belleza, su relación con el mundo del arte y el término en sí de belleza según el idioma que utilicemos. Para no destripar el artículo, dejaré que el lector sea el que se sumerja en él y saque sus propias conclusiones.

El físico atrae pero la personalidad enamora y como dijo el principito “lo esencial es invisible a los ojos”

 

 

Imagen cortesía de Alba Soler