¿Es verdad que se atraen los opuestos?

Okairy Zuñiga · 19 octubre, 2014

A pesar de que existe la creencia de que lo mejor para formar una pareja es elegir a alguien muy diferente a nosotros y que, incluso, es común que esto ocurra de manera natural bajo la conocida frase “los polos opuesto se atraen”, la realidad parece no confirmar esta teoría.

 

Los procesos que afectan nuestras decisiones

Lo cierto es que por un proceso psicológico tenemos tendencia a escoger aquello que más se parece a nosotros. Así, es probable que nos sintamos atraídos por alguien con características físicas similares a las que tenemos o por una persona que entre las letras de su nombre tenga algunas de las que forman el nuestro.

¿Por qué sucede esto? Porque inconscientemente buscamos aquello que nos resulta familiar porque nos da una sensación de mayor comodidad. Escribimos nuestro nombre y fecha de nacimiento tantas veces a lo largo de nuestra vida que no es extraño que tomemos nuestras decisiones en base al parecido con nuestro nombre o nuestras iniciales. Esta tendencia no sólo aplica en la pareja sino también en todas las otras elecciones que hacemos en la vida: la casa y el lugar donde vivimos, el trabajo, etc.

Piénsalo: ¿La persona con la que estás tiene letras de su nombre y apellido que coinciden con las tuyas? ¿Tus amigos tienen experiencias similares a las tuyas? ¿El trabajo en el que estás tiene que ver con tu pasado?

Está comprobado que preferimos personas que coincidan con nuestros gustos, nuestros valores, que tengan nuestras costumbres y mantengan estilos de vida parecidos. Solemos escoger a quienes tienen un nivel social y educativo similar al nuestro. Nos inclinamos por quienes comparten experiencias semejantes y que tienen una proyección al futuro que coincide con la nuestra. Incluso vamos más allá y no es raro formar una pareja como la de nuestros padres.

La necesidad de sentirnos identificados

En resumen, es como si quisiéramos salir con nosotros mismos. ¿Es vanidad? ¿Es ego? En absoluto. Se trata simplemente de desear sentirnos identificados con aquél a quien elegimos como compañero o compañera de vida. Es mucho más sencillo compartir metas, llevar a cabo planes y criar hijos con alguien que está de acuerdo con nosotros en la mayor parte de los aspectos y que comparte nuestra forma de pensar.

¿Es negativa esta preferencia para nosotros? Si se transforma en narcicismo o en un excesivo gusto por mostrarnos y que los demás nos admiren, sí que lo es. De igual forma, si tus padres viven roles de violencia y tú los emulas, también será un problema y deberías buscar el opuesto que te ayude a tener una relación amorosa sana.

El extremo contrario absoluto también es un problema si la decisión está basada en una autoestima demasiado baja produce inseguridad y puede llevar a desembocar en cuadros de ansiedad o depresión. Todo en su justa medida. Un amor propio equilibrado y justo nos llevará por el camino de tomar las mejores decisiones para nuestra vida.