Este corto te enseñará el valor de dejar a los niños elegir su camino - La Mente es Maravillosa

Este corto te enseñará el valor de dejar a los niños elegir su camino

Valeria Sabater 30 noviembre, 2015 en Emociones 0 compartidos

“La Luna” es un delicioso corto de Disney Pixar que te hará conocer al niño más encantador y mágico de la factoría. Encandilan al instante sus ojos, llenos de esa ávida curiosidad que tiene ya voz propia, que reluce con el brillo de esas estrellas que de vez en cuando, caen del firmamento.

Porque lo creas o no, este corto va de esto mismo: de estrellas que caen, y que hay que retirar cada día en una tarea muy especial que cumple la familia de nuestro protagonista. Son barrenderos, y su trabajo ha pasado de generación en generación hasta llegarle el momento a nuestro protagonista.

“La Luna” es un corto donde un niño se inicia en el oficio que comparten su padre y su abuelo, pero su mirada llena de inocencia nos enseña que también ellos tienen voz, que también ellos son capaces e elegir su camino.
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Si tienes hijos, si tu vida está relacionada con la docencia y tienes cada día a más de un niño pendiente de tus palabras, y expectante ante los conocimientos que le puedas transmitir, no dudes en hacerlo partícipe de este corto.

Y más aún, no olvides nunca que también ellos tienen mucho que enseñarnos, pues a pesar de que fuimos niños una vez, vestimos ya tantas capas sobre nuestra piel, ojos y corazón que hemos perdido parte de esa espontaneidad de antaño.

Parte de esa sabiduría que solo las miradas limpias y los corazones curiosos tienen para conquistar el mundo de nuevo tal y como hicimos nosotros una vez.

El “bambino” con dos lunas en sus ojos

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No te pierdas ningún detalle de estos tres personajes. Cada movimiento, gesto y expresión encierra una cuidada liturgia donde todo adquiere sus propios significados. Estamos ante la iniciación de un niño a ese trabajo que cumplen cada día su padre y su abuelo.

Es habitual que todo padre, que todo progenitor desee transmitir al niño sus propias costumbres como quien se ve a si mismo como poseedor de una sabiduría absoluta. No obstante, son ellos, quienes en ocasiones, nos obligan a reformular nuestros propios esquemas.
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En el corto vemos a nuestro “bambino” llevado en una barca con su padre y su abuelo hasta este escenario de magia absoluta. Y como todo rito de paso que se precie cuando uno llega a la edad, también el niño recibe su gorro de barrendero de estrellas, como el que llevan sus familiares. Está listo para aprender el oficio.

Ahora bien, pero… ¿qué es lo que ocurre? Que la tarea de barrer esas estrellas que cada día saturan la Luna, por muy sencilla que parezca, de vez en cuando trae sus complicaciones. Y en efecto, llega un punto en que la cotidianidad lima el ingenio, en que la costumbre hace perder la inocencia al abuelo y al padre.

Es precisamente en ese punto cuando el bambino, cuando este niño con ojos de Luna avanza con decisión y valentía resolviendo una situación que las generaciones más mayores nunca habrían hecho de este modo.

  • El niño se alza entonces como un auténtico “Principito”. Aplica ese tipo de pensamiento lateral o razonamiento creativo que sólo un niño despierto e inocente es capaz de desarrollar.
  • Se aleja de los esquemas paternos para dar brío a su ingenio, representando a esa nueva generación que es capaz de elegir su camino, que no rechaza la ayuda familiar pero que demuestra ser igual de capacitado.
  • Mientras los adultos discuten, el bambino actúa. Porque son ellos, los niños, quienes tienen la capacidad de poder alejarse de los formalismos, de lo predecible, de los hábitos aceptados para romper esquemas. Para avanzar.

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El valor de que los niños elijan su camino

Este corto, representa tal y como te hemos señalado el valor de dejar a los niños elegir su camino,  de tener voz, y demostrarnos cuánto podemos aprender de ellos si nos lo permitimos. Si somos capaces de abrirnos a ellos también. Educar implica llevar a cabo un gran acto de responsabilidad, pero debe ser una responsabilidad tranquila donde no existan miedos o prejuicios:

  • Los niños no necesitan ser controlados en cada uno de sus pasos ni aún menos sobreprotegidos.
  • Nuestros hijos reclaman nuestra atención, el que le ofrezcamos cariño y ante todo esa seguridad con la que podrán explorar el mundo sintiéndose queridos. Teniendo la confianza suficiente para avanzar en seguridad y libertad.

Tarde o temprano nuestros niños tendrán derecho a elegir su camino, y no tienen por qué ser el que nosotros hayamos previsto para ellos. Y aunque lo sea, aunque como el bambino de este corto se vea complacido por ese maravilloso trabajo que desempeña su familia, él no tiene por qué llevarlo a cabo de igual forma. Porque solo su corazón despierto y sus ojos curiosos le dirán lo que debe hacer cuando “esas cosas tan grandes” caen del cielo…

Disfruta el corto, y no olvides tampoco atender la maravillosa banda sonora de Michael Giachinno, te dejará sin aliento y con la emoción en los ojos.

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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