Estimado colaborador, ¡desde hoy debemos prescindir de sus servicios!

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 noviembre, 2015
María Soledad Vera Lam · 15 agosto, 2013

Primero que nada, diremos que el hecho de quedarse sin trabajo es un evento fuerte que puede implicar algunas veces, que afloren sentimientos de desesperanza y depresión.

Pues bien, si ya lo has vivido o te toca vivirlo, las consecuencias que tiene este hecho te afectarán, dependiendo de la situación en la que te encuentres.

Si estás recién empezando tu vida laboral, es un evento fuerte pero queda mucho camino que recorrer.

Si estás finalizando los años legales de productividad laboral, lo tomas distinto pues es algo que sí o sí tendría que haber pasado.

Pero qué pasa, si estás en plena vida laboral con hijos pequeños, con proyectos por realizar y te privan de la fuente de ingresos para tu hogar:

Piensa 4 cosas y a reinventarse!

1ro.  No es el último trabajo donde has de trabajar.

2do.  Si conseguiste ese trabajo podrás conseguir otro.

3ro.  Tu creatividad e inteligencia no han sido vulneradas, por tanto a ocuparlas en toda posibilidad que se presente.

4to.  Es tu fuerza interior frente a un objetivo que es generar ingresos y NO el mundo adverso contra tí.

Si crees que es tu caso, estás focalizando la energía movilizadora que te hará encontrar un trabajo.  Quizás ahora te quieras independizar, ser el jefe de tus actos y de los recursos. Las posibilidades son enormes, los límites los pones tú.